Eclesiastés 3:1-15

3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
3:2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
3:3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
3:4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
3:5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;
3:6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
3:7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
3:8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
3:9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?
3:10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.
3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
3:12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;
3:13 y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
3:14 He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.
3:15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.

TODO LO HIZO HERMOSO EN SU TIEMPO


Buenos tardes. Hoy vamos a hablar acerca del tiempo. Nuestra sociedad está obsesionada con el tiempo. Tenemos relojes en todos lados: en las muñecas, en los celulares, en las computadoras, en las paredes; aún en las calles, en grandes edificios o parques. Medimos el tiempo hasta los segundos, aunque la mayoría de nosotros sólo presta atención a los minutos. “Nos conectamos a las tres en punto para nuestro Culto Dominical de Inauguración en Línea. Vamos a esperar unos minutos para que llegue alguien más.” Y si alguien se conecta a las 3:08 pm, “¿qué pasó? Era a las tres en punto. Debemos respetar el tiempo de los demás”. Generalmente mis mensajes duran unos 30 o 35 minutos, y si demoro unos 40 o 45 minutos, algunos quizás piense: “¿qué le pasó al pastor? Esto se está alargando”. Estamos obsesionados con el tiempo.

Y, ¿por qué tenemos esta obsesión? Porque nuestro tiempo sobre la Tierra es limitado. Hay muchas que tenemos que hacer y muchas otras que queremos hacer. Y el tiempo no nos alcanza para todo. Vivimos ocupados y cada minuto cuenta si queremos avanzar en todos los proyectos que tenemos en nuestras manos. Y el reloj sigue su marcha implacable, terminándose un día, y luego otro, y otro, y así. Y cada día sentimos que el tiempo pasa más rápido, y que no nos alcanza para todo lo que tenemos y queremos hacer.  

Sin embargo, el filósofo Salomón nos dice hoy: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” (v.1) Y, “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”. (v.11a). Hoy aprenderemos que hay tiempo para todo lo que se quiere hacer en esta vida, y que hay un tiempo u ocasión para cada cosa que se quiere hacer, y que Dios tiene el control de todas las cosas, aún del tiempo y de las ocasiones. Yo oro para que Dios hable a nuestros corazones hoy a través de este mensaje y que cada uno de nosotros aprenda a confiar en Dios en todo tiempo, y comprendamos junto con el salmista David que nuestros tiempos están en las manos de Dios (Sal. 31:15). Amén. 

I.- Todo tiene su tiempo (1-8)

Leamos juntos el v.1 por favor. Mucho se ha hablado y se ha escrito acerca del tiempo. El ser humano es el único ser sobre la Tierra que tiene la capacidad para reflexionar acerca de la noción del tiempo y en el v.11 vamos a ver por qué. Los animales, por su parte, siguen instintivamente los tiempos y las estaciones. Aún hacen largas migraciones cuando llega el tiempo de hacerlo. Pero no reflexionan acerca de por qué deben migrar, ni planifican sus migraciones. Simplemente migran por instinto. En cambio, el ser humano a medida que va creciendo, va entendiendo el tiempo. Ya mi hija María Celeste, con casi siete años, tiene la noción de los días y las rutinas. Hace dos años no las entendía también, y en un par de años las entenderá mucho mejor. 

El ser humano ha reflexionado mucho acerca del concepto del tiempo, especialmente en los campos de la filosofía y la física. Se han escrito muchos libros acerca de lo qué es el tiempo, cómo puede aprovecharse, si se puede viajar en el tiempo, si se puede detener el tiempo aunque sea unos segundos, etc. Pero, el tiempo es algo muy abstracto y difícil de entender en toda su extensión. Aunque científicamente podemos decir que el tiempo es una magnitud física, la definición que tenemos del tiempo proviene de la filosofía aristotélica. Según Wikipedia: “El tiempo es una magnitud física con la que se mide la duración o separación de acontecimientos.” Esto significa que el tiempo es relativo. Y continúa diciendo Wikipedia que: “El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro. En mecánica clásica a esta tercera clase se llama «presente» y está formada por eventos simultáneos a uno en particular.” Esto quiere decir que el presente, son las cosas que suceden al mismo tiempo que yo. Y, más adelante, el artículo dice: “El tiempo en física se define operativamente como ‘lo que lee un reloj’”. Esta es la definición de tiempo que tenemos actualmente.

Leamos nuevamente el v.1. Este pasaje bíblico es la reflexión filosófica de Salomón acerca del tiempo. Si se fijan, en el v.1 hay dos formas diferentes de la palabra tiempo, está tiempo y hora. Estas palabras están traduciendo las palabras hebreas: 
zemán y et, que fueron traducidas al griego como kronos  y kairós. Zemán y kronos nos hablan del tiempo en general, mientras que et y kairós hablan acerca de un tiempo oportuno, un momento u ocasión. Entonces, lo que el filósofo Salomón reflexiona acerca del tiempo, es que existe un tiempo general para hacer todo, y que existen tiempos particulares para que las cosas sucedan, en palabras más sencillas: en esta vida hay tiempo para todo, y cada cosa va a suceder en su tiempo. Y ahora pasa a demostrar su punto en los siguientes versículos.

 Leamos de forma alternada los vv. 2-8. Acá Salomón abarca la vida entera del hombre a través de diferentes sucesos contrastantes. Este es un poema que tiene la intención de ser fácil de memorizar, y que nos permite reflexionar que existe un kairós, un momento oportuno u ocasión para todas las cosas que tienen que suceder en la vida. Salomón usa una figura retórica hebrea en la que se colocan dos opuestos en contraste para abarcar todo lo que está en el medio. Así, tiempo de nacer y tiempo de morir, no solamente abarcan el nacimiento y la muerte, sino toda la vida entera del hombre. Veamos con un poco de detalle algunos de ellos.

Leamos nuevamente el v.2. Cada uno de nosotros tuvo un momento para nacer y cada uno tendrá un tiempo para morir, a menos que Cristo venga antes y nos lleve a su Reino sin experimentar la muerte. ¿Quién decide cuándo es el tiempo de nacer? Dios lo decide. Aunque en la actualidad nosotros podamos programar una cesárea y decidir el tiempo de que el bebé nazca, si es la voluntad de Dios ese bebé nace antes. Nos pasó con Victoria. Aunque habíamos decidido que naciera por parto natural, unas semanas antes de la fecha prevista tuvieron que practicarle cesárea a María porque Vicky tenía poco líquido amniótico y estaba en riesgo. Y después resultó que tenía el líquido en los pulmones. Pero gracias a Dios, después de 24 horas en una incubadora nos la entregaron sana y salva. El nacimiento y la muerte están en las manos de Dios.  

También dice que hay tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado. El tiempo de plantar o cosechar cultivos en particular depende de las estaciones del año, e incluso de las fases de la luna. Y como todos estos tiempos los ha establecido Dios, entonces al final el ser humano planta y cosecha de acuerdo a los tiempos de Dios. Lo mismo ocurre en la obra de Dios. Hay tiempo de sembrar la semilla del evangelio y hay tiempo de cosechar las almas salvas, pero solo Dios tiene el control de esos tiempos. El apóstol Pablo escribió a los hermanos en Corinto: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” (1Co. 3:6-7). También dijo Jesús a sus discípulos: “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.” (Jn. 4:35-38)  

Durante muchos años los M. Juan y Susana Baek sembraron en Panamá con muchos sacrificios y lágrimas y oraciones. Y durante otros diez años más mi esposa y yo hemos estado sembrando también. Poco a poco vamos viendo en ustedes los frutos de esa siembra. Pero el Señor nos dice: “Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.” Sigamos yendo a los campos a sembrar la semilla del evangelio y a cosechar las almas que ya Dios tiene preparadas para salvación. Los tiempos están en manos de Dios, pero nosotros debemos hacer también nuestra labor.

En los vv. 3-8 podemos ver que hay tiempos difíciles y tristes en la vida, pero también hay tiempos alegres. Dice Salomón que hay tiempo de matar y de curar, esto puede referirse al actuar del hombre, y podría estar hablando de los tiempos de las guerras; pero también podría referirse al actuar de Dios, y referirse a las enfermedades o plagas. También dice que hay tiempo de llorar y endechar. En esta vida tendremos aflicción. Nos sucederán cosas que nos harán llorar como accidentes, enfermedades, situaciones laborales, o quizás reprobemos una materia en la universidad; también lloraremos porque las ovejas abandonarán la vida de fe y se irán tras su pecado; también endecharemos o estaremos de luto por la muerte de algún ser querido; pero debemos saber que todo esto también es el kairós, el momento oportuno de Dios en nuestras vidas. Dios está en control de todo y a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien (Rom. 8:28). En este mundo tendremos aflicción, pero confiemos en Jesús que ha vencido el mundo (Jn. 16:33). 

Yo he pasado por estos momentos tristes de la vida también. Me reprobaron varias materias en la universidad, e incluso pensé en abandonar, pero ese fue el momento oportuno de Dios para llevarme a UBF Caracas y para aprender acerca de la gracia de Dios a través de la Epístola a los Romanos con mi pastor, el M. Juan Seo. Y al final, gracias a Dios, a pesar de las materias reprobadas, igual me gradué. He tenido momentos desilusionantes y desesperantes en el trabajo también, pero ahí estoy todavía. Sufrí mucho cuando todas las ovejas de los M. Juan y Susana Baek abandonaron el ministerio, especialmente cuando se fue la última y nos quedamos solos. He sufrido accidentes; enfermedades; la pérdida de seres queridos, algunos sin haber aceptado a Cristo en su corazón. Pero confío en Dios y en su buena voluntad para mi vida. Él me tiene aún hoy en pie aquí frente a ustedes.

No obstante, también nos dice Salomón que habrá momentos de alegría, y reiremos y bailaremos. Y hoy es un día de gran alegría para nuestro ministerio en Panamá. Hoy estamos inaugurando nuestro nuevo Centro Bíblico que Dios nos ha dado por Su gracia y amor para nosotros. Después de muchos meses de búsqueda, Dios nos concedió este lugar. Hasta el año pasado nos reuníamos muy felices en nuestro apartamento. Con el mensaje “Yo y Mi Casa Serviremos a Jehová” empezamos a reunirnos allí en 2017. Estábamos cómodos. Aunque recuerdo un domingo que no cabíamos y Darío tuvo que quedarse de pie cerca de la puerta. Y cuando comenzó la pandemia el año pasado, yo no quería que dejásemos de reunirnos presencialmente. No quería que el culto dominical fuese en línea. Pero no tuvimos otra opción. 

Sin embargo, después de todo, esto también fue el momento oportuno de Dios para nosotros. Allí tenemos con nosotros cada domingo a Carol, congregándose con nosotros desde Costa Rica; a Mary, hija de la hermana Sharon, desde Perú; y a Frank, su otro hijo, desde Venezuela; a los M. Juan y Susana, y a veces algunos otros hermanos, desde Venezuela también; además, al Dr. José, a Carlos, a Javier, a la Sra. Yasmín, que se han estado congregado con nosotros en línea también; además de Darío, Karen, Sharon, Aramis, Sandra y Ricardo que ya se congregaban con nosotros en nuestro apartamento; y las familias de Darío y Karen que nos visitan frecuentemente. 

Viendo cuántos se congregan con nosotros en línea y las restricciones de distanciamiento social por la pandemia, entendí que no podríamos volver a congregarnos en nuestro apartamento y que era el tiempo de Dios para buscar un Centro Bíblico. Empezamos a buscar más o menos en julio de 2020. Karen, María y yo, cada uno por su lado, revisó cada propiedad que consiguió en internet. Karen y Darío, y nosotros también, tomábamos fotos de todo letrero de “Se Alquila” que veíamos por ahí para llamar y preguntar. Luego, Aramis se unió a la búsqueda también. Pero tras meses y meses en este arduo trabajo, aun visitando varios lugares, no se abrían las puertas en ninguno. Incluso, en febrero de este año vine a esta oficina y apliqué con todos los documentos que tenía y nunca recibí una respuesta. No era aún el tiempo de Dios.

Pero, mi esposa seguía orando por esta oficina. Ella no perdía la fe. Y después de que nuestras opciones se veían muy reducidas y prácticamente agotadas, decidimos regresar aquí hace un par de meses, a tratar de convencerlos para que nos alquilasen este lugar. Y después de varias negociaciones, a principios de julio recibimos una respuesta positiva, y el 15 de julio nos entregaron las llaves de este lugar. Hoy, después de un mes trabajando en acondicionar el lugar para nuestro Centro Bíblico, ha llegado el tiempo de reír y bailar porque estamos inaugurando el nuevo Centro Bíblico de UBF Panamá. Un nuevo tiempo está empezando en nuestro ministerio en el que podemos venir acá a dar nuestros estudios bíblicos durante la semana y a adorar juntos a Dios nuevamente los domingos. ¡Gloria a Dios por su gracia y amor para nosotros! ¡Gloria a Dios por la obra que está haciendo aun en el tiempo de la pandemia! ¡Gloria a Dios porque todo lo ha hecho hermoso en su tiempo como aprenderemos a continuación!     

II.- Dios hizo todo hermoso en su tiempo, y el hombre no lo alcanza a entender  (9-15)

Leamos juntos los vv. 9-10. Salomón reitera la misma pregunta que se hizo en 
Ec. 1:3 y 2:22. ¿Para qué nos afanamos tanto trabajando? Nos pasamos la vida en el trabajo de buscar el significado y propósito de nuestras vidas en este mundo. También tenemos que esforzarnos mucho cada día para trabajar y ganar el sustento. Y algunos buscando más riquezas o prestigio, se afanan mucho más todavía. ¿De qué sirve todo esto? Ya hemos aprendido en los mensajes anteriores que no encontraremos el significado y propósito de la vida en las cosas de este mundo. También aprendimos la semana pasada que si trabajamos mucho y sin descanso, solo hallaremos frustración, estrés y no disfrutaremos de lo que Dios nos ha dado en este mundo. Además, las riquezas que hemos acumulado, Dios nos las puede quitar y dárselas a otro, ¿y entonces de qué sirvió? De nada vale afanarnos trabajando mucho si no está dentro de la voluntad y el tiempo de Dios que sucedan las cosas. Dice el Salmista: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño.” (Sal. 127:1-2). Todo sucederá en el tiempo de Dios. Y aunque nos esforcemos mucho para tratar de adelantar ese tiempo, eso no sucederá. Y eso es lo que Salomón nos dice a continuación.

Leamos juntos el v.11. Dios ha hecho todo hermoso en su tiempo. Las cosas suceden hermosamente en el momento oportuno de Dios. Fíjense cómo este mensaje ha coincidido hermosamente con el momento oportuno de Dios para inaugurar nuestro Centro Bíblico, ¿no es maravilloso nuestro Dios? Hace unos minutos les decía que todo lo ocurre, sea bueno o malo desde nuestro punto de vista, es parte del plan perfecto de Dios para nuestras vidas. Mientras crecía sin padre, yo no entendía por qué Dios podía permitir esto. Esa fue una de las razones que me llevaron a declararme ateo durante mi adolescencia. ¿Cómo un Dios de amor puede permitir el sufrimiento de la gente? Esa pregunta se la hacen muchos hoy en día. Pero es vanidad, es un sinsentido preguntar esto porque como dice Salomón aquí en el v.11, el hombre no alcanza a entender lo que Dios está haciendo. Hoy no podemos entender lo que está sucediendo en nuestras vidas, pero quizás más adelante veremos hacia atrás escribiendo nuestro testimonio de vida y entenderemos mejor por qué Dios nos permitió pasar por ciertas situaciones. Así entendí yo que crecer sin padre, fue una oportunidad para conocer y apreciar mejor el amor de mi Padre Celestial que nunca me abandonó. Confiemos en los tiempos y en la voluntad de Dios. Él sabe lo que está haciendo.

También dice Salomón que Dios “ha puesto eternidad en el corazón de ellos”. Esto puede interpretarse de dos maneras. Una es como traducen la NVI y la BLPH que Dios ha puesto la capacidad en los hombres de entender la noción del tiempo, a diferencia de los animales. El tiempo es parte de la creación de Dios. Para Él no existe el tiempo porque Él es eterno e incambiable y está por encima del tiempo. El tiempo comenzó a correr con la creación en Gén. 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Cuando Dios comenzó a crear el Universo empezó a andar el tiempo. Y Él estableció el movimiento de los astros como medida del tiempo para su creación. Así que puso en nosotros la capacidad de observar esos movimientos, de ver la naturaleza cambiante y cíclica del universo y de medirlos, estableciendo nuestro tiempo. Pero para Él, ese tiempo no existe “pues para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” (2P. 3:8).

Otra posible interpretación de esta frase es como traduce aquí la RVR60 y la NTV, que sembró en nuestros corazones el sentido de la eternidad y que nos hizo entender la eternidad. Esto quiere decir, que el propósito de nuestras vidas y la satisfacción de nuestras almas no están en las cosas vanas y pasajeras de este mundo, sino en las cosas eternas, en Dios, en Su Palabra y en Su Reino que permanecen para siempre. Allí debemos acudir para encontrar el significado y propósito de nuestras vidas. Fuimos hechos para más que para trabajar en este mundo. Fuimos creados para más que este período corto de tiempo entre el nacimiento y la muerte que llamamos vida. Fuimos creados para vivir en la eternidad con Dios y esto solo podemos alcanzarlo a través de nuestro Señor Jesucristo. Él murió en la cruz para perdonar todos nuestros pecados y resucitó al tercer día para darnos la vida eterna. Si le aceptamos como nuestro Señor y Salvador disfrutaremos de la vida eterna con nuestro Dios en Su Reino. Pero si rechazamos este regalo maravilloso de Dios no nos queda más que vivir como dice Salomón en los siguientes versículos. 

Leamos los vv. 12-15. La gente vive solo para disfrutar esta vida y creen que esto es todo lo que hay. La aspiración máxima del hombre sin Dios es disfrutar al máximo de los placeres del mundo: riqueza, fama, comodidades, alcohol, mujeres, drogas y otros excesos. Y los más comedidos, tener un buen trabajo que les permita vivir cómodamente y una buena familia con la cual disfrutar de los frutos de su trabajo. Y es un don o regalo de Dios que tengamos estas cosas, pero no es el propósito de nuestras vidas. Fuimos creados para más. 

Yo le doy gracias a Dios que tengo un buen trabajo, con un buen salario. Le doy gracias a Dios que Él me ha permitido un buen lugar para vivir con ciertas comodidades y una hermosa familia. Pero este no es el propósito de mi vida. Yo no estoy en este mundo para disfrutar de estas cosas nada más. Yo estoy aquí para prepararme para lo eterno, para la vida en el Reino de Dios. Así que tengo que vivir como un ciudadano del reino de Dios ahora. Debo dedicarme a la misión de Dios porque ese es el propósito con el que Dios me puso en este mundo. Debo sacrificar las comodidades de este mundo y tomar mi cruz, negándome a mí mismo para seguir a Jesús: Estudiando profundamente la Palabra de Dios, invitando a otros a estudiarla también, sirviendo en el ministerio, comiendo Pan Diario cada día, guardando el Culto Dominical, y aplicando cada día de mi vida la Palabra que he aprendido. De este modo estaremos viviendo en el Reino de Dios ahora y estaremos preparándonos y preparando a otros para el establecimiento definitivo del Reino de Dios en la segunda venida de Jesús. Estaremos trabajando para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para la gloria de Dios.

Yo oro para que cada uno de nosotros pueda entender que todo es hermoso en el tiempo de Dios y que aprendamos a discernir y esperar los tiempos de Dios, confiando en su Palabra y en su amor. Amén.

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