LOS OBREROS DE LA VIÑA

Predicado el día domingo, 11 de julio de 2021

Mensaje del libro de Mateo
Palabra: Mateo 20:1-16
Verso Clave: Mateo 20:16
Serie - Lect: Mateo - Lec 22
Predicado por: Noe Marco Suarez Melgar
País/Capítulo:   / Buenos Aires
Tipo: Dominical
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Mateo 20:1-16

20:1 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.
20:2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.
20:3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;
20:4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.
20:5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.
20:6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?
20:7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.
20:8 Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.
20:9 Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.
20:10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.
20:11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,
20:12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.
20:13 El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?
20:14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.
20:15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?
20:16 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

VERSÍCULO CLAVE

Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.


Mateo 20:16 (Reina Valera Revisada 1960)

LOS OBREROS DE LA VIÑA


Buen día hermanos. La anterior semana aprendimos cómo tener la vida eterna. El pasaje de hoy es la parábola de los obreros de la viña. Esta parábola describe cómo se realiza el reino de Dios en nuestros corazones. Hoy aprenderemos ¿Quién es Dios que nos llamó a su viña? y ¿Cómo debemos  trabajar en su viña? Oro que Dios abra nuestros corazones para recibir esta palabra con humildad. Amén

  1. Id también vosotros a mi viña (1-7)

Leamos el Vr1. “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.” Esta parábola nos dice que el reino de Dios es semejante a un padre de una familia que sale a contratar obreros para su viña. Generalmente si uno tiene una gran empresa, viene a trabajar muy tarde y sale muy temprano y para buscar obreros manda a otra persona. Pero este hombre no era así, por la mañana, al amanecer, a las 6 de la mañana, ya salió a contratar obreros para su viña.

En el Vr2 dice que él habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envío a su viña. El hizo un contrato con los obreros por un denario al día para trabajar. En aquella época había muchos desocupados por falta de trabajo. Pero este padre de familia quiso darles un trabajo en su viña, ellos estarían muy agradecidos porque van a recibir un trabajo para sostener a su familia. Sin trabajo la vida es muy difícil y aburrida, si no trabaja se hace como un mendigo, si no hay un salario es muy difícil para vivir, por eso es una gracia de Dios el poder trabajar.

En esta parábola el padre representa a Dios, los obreros de la viña a los trabajadores del evangelio, y la viña, a la obra evangélica y el campo de misión. Como los obreros buscan trabajos apasionadamente, los hombres pecadores debían buscar su salvación y la vida eterna pero no lo hacen sino que en su ignorancia el hombre pecador se queda en su soledad y en su estado pecaminoso. Pero Dios nos buscó y nos llamó en su gracia unilateral. Llamamos a esto la “iniciativa de Dios”. Nosotros no amamos a Dios sino que Dios nos amó primero. San Juan 16:15ª dice: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca…” Nosotros no elegimos a Dios sino que Dios nos eligió primero para que llevemos muchos frutos en nuestras vidas. Quizá Mateo estaba pensando que su vida era como la de un desocupado espiritual cuando Jesús le dijo: “Sígueme” lo llamó a ser un trabajador en su viña. Este Jesús es el Dios de gracia. Jesús está buscando todavía a los desocupados espirituales que están desanimados por no tener ningún propósito de la vida. Gracias a Dios que en su amor y gracia nos busca y nos llama a ser obreros en su obra de redención.

El padre de familia ya contrató obreros diligentes que salieron a trabajar desde la madrugada. Pero miren el Vr3 “Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;” En la plaza a temprana mañana están muchas clases de personas, pero en especial se encuentran los humildes y diligentes. El padre fue a buscar este tipo de personas. Dios busca a sus obreros. Nuestro Dios es diligente. Cada día, de madrugada busca a sus obreros. La plaza es el lugar de oración. Los que se sienten solos y no pueden hacer nada van al lugar de la oración. 

Nuestro Señor Jesús es el mejor ejemplo de una vida de oración. El oraba muy temprano para recibir las fuerzas espirituales de su Padre celestial. La iglesia es el lugar Santo de Dios para orar. Allí encontramos a Dios quien es la única fuente de toda nuestra energía espiritual. Dios llama a todos aquellos que vienen a orar a la plaza. Por eso, aquí dice que el Señor salió otra vez cerca de la hora tercera (9 de la mañana), allí vio a otros que estaban en la plaza buscando trabajo. Tal vez, ellos no eran tan humildes como los de la 1ª hora. Seguramente sintieron un poco de vergüenza. Pero igual vinieron.

Entonces, ¿qué les dijo el padre? Miren el Vr4. “y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron” El padre de familia no les dijo que no merecen el trabajo sino que los contrató diciendo; Id también vosotros a mi viña, os daré lo que sea justo. En el Vr5, dice que el padre salió de nuevo a la hora sexta (12 del medio día) y la hora novena (3 de la tarde). Si un trabajador llega tarde, significa que no quiere trabajar. Pero el padre contrató a ellos de la misma manera. 

Lea Vr6. “Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?” A la hora undécima (5 de la tarde) es como la última hora de la jornada laboral, pero el padre salió otra vez a esta hora porque vio que todavía había algunos desocupados. Entonces preguntó: “¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?” 

Miren el Vr 7ª. “Le dijeron; Porque nadie nos ha contratado.” ¿Por qué nadie le contrató? Quizás ellos eran peores entre todos. Por eso nadie les llamó. Puede ser que ellos eran débiles o no tenían buena postura para trabajar, por eso el padre de familia no les había llamado. Pero ahora fueron humildes y se arrepintieron. Miren el Vr7b. “Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.” Ellos podían trabajar sola una hora. Pero igual el señor les llamó como sus obreros. Desde el principio, no fue para usar a ellos, sino era para dar el salario a todos los que buscaban trabajo. Aquí vemos que Nuestro Dios nos llama no para usarnos, sino para darnos más y bendecirnos más. Él es misericordioso.

El hombre fue creado para la gloria de Dios. Debemos llevar muchos frutos a Dios. Pero a causa de nuestros pecados éramos como desocupados espirituales. Nosotros no éramos sabios ni nobles, sino éramos muy arruinados según nuestros pecados. Ni aún nosotros mismos podíamos poner mucha esperanza en nuestra vida. Pero Dios nos llamó cómo sus obreros. Varias veces al ver los pecados de nuestra vida, pensamos: ¿Cómo este hombre puede servir a Dios? Pero Dios nos perdonó y nos llamó diciendo: Id también vosotros a mi viña. Te daré lo que sea justo.Todo esto fue por su gracia y misericordia. Como el padre de la familia en esta parábola Jesús llamó a los pecadores para salvar sus vidas y para usarlos muy preciosamente como trabajadores en la viña de la obra redentora. 

  1. Los primeros serán postreros (8-16) 

Cuando llegó la noche, ¿cómo les pagó a sus obreros el padre de familia? M.Vrs8-9. “Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.” El dueño era tan generoso que pagó a los postreros lo mismo que a los primeros. Creo que de sus corazones nacería una gran alegría. Con esta alegría, el señor y el mayordomo también estarían muy alegres.

Entonces, ¿cómo reaccionaron los primeros al escucharlo? M.Vrs 10-12. Pero al venir… los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Entonces murmuraron contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. Tal vez ellos pensaban que el dueño les iba a pagar un doble sueldo más el aguinaldo. Su queja era comprensible. Pero el señor no estaba de acuerdo con ellos. 

L.Vrs13-15 “El, respondiendo, dijo a uno de ellos; Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrer    o, como a ti.  ¿No es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?” El señor les aclaró su voluntad, diciendo: quiero dar a estos postreros como a ti. Él decide la forma y la manera de la salvación. La soberanía de Dios es que él desde el principio sabía lo que iba a hacer, él sabía lo que nos iba a dar a cada uno de nosotros. Nosotros hemos convenido que el pago ha sido el mismo “la sangre de Cristo en la cruz del calvario” no hay ninguna manera de que nosotros nos podamos comparar con alguien más y poder decirle al Señor: “Señor, pero ¿porque a él le das más? ¿Porque a él le va mejor y porque a mí no tan bien?” Y Él viene y me recuerda, sabes que: “Tú también tienes vida eterna” Lo que debemos recordar es que el pago o la recompensa, al final del día, no es si yo he pasado, mas tiempo, menos tiempo, mas calor, menos calor, mas dolor, menos dolor. Sino aquí lo que importa es el pago y recompensa que vienen departe de Dios.

Por eso, en el Vr16 les dijo: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.” Aquí, “los primeros” representan a “los fariseos” que habían sido llamados primeramente; y los postreros, a “los pecadores que venían a Jesús por fe”. También, los primeros representan a los judíos y los postreros a los gentiles. Los fariseos habían sido llamados por Dios primeramente.  En ellos, había la promesa de la paga de Dios: la justicia, salvación, y ser llamado hijo de Abraham. Pero, al ver que los pecadores se arrepentían y gozaban del mismo privilegio y la bendición de Dios, los fariseos tuvieron envidia y murmuraban contra Dios.

También los judíos se jactaban de su raza, diciendo que eran el pueblo escogido de Dios. Pero al ver que en Cristo Jesús los gentiles también se convirtieron en el pueblo escogido de Dios, tuvieron envidia y murmuraban contra Dios, hasta el punto de matar a su Hijo Unigénito.  Al fin ellos quedaron fuera de la viña de Dios.  Ellos habían sido llamados, pero no escogidos en su reino celestial. Aquí, aprendemos que nuestro Dios es generoso en su reino celestial. Todos nosotros éramos como los que estaban todo el día desocupados en la plaza. Por causa de nuestra enfermedad de pecado, éramos inútiles en la obra de Dios. A pesar de que luchábamos para sobrevivir en el mundo, no teníamos una dirección clara de nuestra vida y una razón de vivir.  Vivíamos por vivir, malgastando todos los talentos que Dios nos había dado. Pero, Dios nos llamó y nos contrató a trabajar para su viña, en especial para la viña de campus universitario y los jóvenes errantes de nuestra generación.  Si Dios no hubiera salido a la 5 de la tarde por nosotros y no nos hubiera llamado, ¿dónde estaríamos ahora?  Por la labor de amor de Dios, somos lo que somos.  Por la generosidad de Dios, ahora somos lo que somos.

Si nos olvidamos de esta gracia del llamamiento de Dios, nuestro corazón se vuelve como el de los primeros que murmuraban contra el padre de familia, diciendo: “Hemos soportado la carga y el calor del día”  Nuestro corazón se llena de auto-justicia y sentimiento perjudicado por Dios.   

Tenemos que recordar la gracia del llamamiento de Dios. A veces en nuestro corazón… perdemos el primer agradecimiento de encontrar a Dios y su salvación… y pensamos que Dios es injusto porque Él bendice más a los otros que trabajaron menos que yo... Pero si podemos confesar que Dios es justo que me llamó y bendice a los otros también abundantemente… ya es suficiente…

Antes de su conversión, Pablo era perseguidor de la iglesia de Jesucristo.  Pero, Jesucristo resucitado vino a él en el camino a Damasco  y le contrató para trabajar en la viña de Dios.  El era uno de los postreros que habían sido contratados a la 5 de la tarde.  El había trabajado más que todos los  apóstoles, pero nunca se olvidó de la gracia del llamamiento de Dios. Cuando él permanecía en la gracia de Dios, él se fortalecía cada momento a momento y podía llevar una vida victoriosa.

El nos da su testimonio en 1 Cor 15:9-10. “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero, por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.” Lo que le fortaleció, momento a momento no era su voluntad y esfuerzo sino la gracia de Dios en él. Lo que le hizo crecer hasta ser gran apóstol no era su sabiduría sino la gracia de Dios en él. En base a este secreto que él había vivido dijo a su hijo espiritual, Timoteo: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. (2 Tim 2:1).

Muchos fueron llamados para ser buenos obreros en su viña. Pero pocos son los escogidos. Nosotros cuando estudiamos la Biblia, escuchamos la voz de Dios que nos manda a su viña: Id también vosotros a mí viña… Quiero dar a estos también como a ti. Los escogidos escuchan esta voz y responden y se van a trabajar sin vacilar. Pero muchos dirán: “No creo que Dios me llamó.” “Yo no pienso así.” Hermanos no tengamos envidia por la vida de los que viven sin Dios. Parece que ellos viven mejor que nosotros y tienen una libertad. Pero lo que tienen no es libertad sino es una desobediencia mortal. Oro que seamos sensibles y humildes y que trabajemos a la vista de Dios. Así seamos mejores a su vista hasta el fin.

En conclusión: Dios tanto busca a sus obreros para que vayan a trabajar en su viña. Entonces lo que debemos hacer es muy claro. Cada mañana vamos a ir al lugar de la oración porque Dios busca esa hora a sus obreros para darnos perdón y para mandarnos a su viña. Al encontrarle, podremos ir nosotros también a su viña sagrada. Oro a Dios que no seamos como los primeros que murmuraban contra el padre de familia, olvidándose de la gracia, sino que seamos como el apóstol Pablo que siempre se acordaba de la gracia de Dios, para que la gracia de Dios obre en nosotros. Amén. 

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