JESÚS: LA PIEDRA DESECHADA Y CABEZA DEL ÁNGULO.

Predicado el día domingo, 11 de julio de 2021

Mensaje del libro de Lucas
Palabra: Lucas 20:1-19
Verso Clave: Lucas 20:17
Serie - Lect: Lucas - Lec 61
Predicado por: Juan Carlos Vivas Montes
País/Capítulo:   / La Plata
Tipo: Dominical
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Lucas 20:1-19

20:1 Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos,
20:2 y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad?
20:3 Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme:
20:4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?
20:5 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
20:6 Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta.
20:7 Y respondieron que no sabían de dónde fuese.
20:8 Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.
20:9 Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo.
20:10 Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.
20:11 Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías.
20:12 Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido.
20:13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando le vean a él, le tendrán respeto.
20:14 Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.
20:15 Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?
20:16 Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre!
20:17 Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo?
20:18 Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
20:19 Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo.

VERSÍCULO CLAVE

Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo?


Lucas 20:17 (Reina Valera Revisada 1960)

JESÚS: LA PIEDRA DESECHADA Y CABEZA DEL ÁNGULO.


¡Buenos días amados(as) hermanos(as)! Esta semana hubo dos noticias muy relevantes en nuestra región. La primera, es una de mucha alegría para nuestro país, ► se trata de la victoria que obtuvo ayer la selección argentina en la Copa América, con la cual se tituló como campeona del continente. Después de 28 años sin ganar un título, ayer la albiceleste triunfó frente a Brasil en el Maracaná y levantó el trofeo ¡Me siento muy alegre por esta victoria! sobre todo porque nos trae alegría en tiempos tan complejos, como lo esta temporada de pandemia. ¡felicidades a todos los argentinos y residentes de este país!

La segunda noticia que se escuchó esta semana en Latinoamérica y el mundo, no es tan alegre, ► y tiene que ver con el lamentable magnicidio perpetrado el pasado miércoles, sobre el mandatario de Haití: Jovenel Moïse y el ataque a su esposa Martine, quien aún se encuentra internada en el hospital. Aún están investigando el móvil de este hecho, pero según declaraciones de la primera dama, todo tiene que ver con problemas de ideología política y con las próximas elecciones que se celebrarían en el país.  

Y quise mencionar esta noticia, porque lo sucedido es una muestra actual de un problema que vamos a ver en la palabra de hoy. Me refiero a la ambición de poder. En la lectura de esta mañana veremos lo que hicieron los líderes espirituales en el tiempo de Jesús cuando sintieron que el Señor les violaba su autoridad. Y al igual que en el caso de Haití, estos líderes planearon el asesinato de Cristo y veremos cómo pretendían hacerlo. Oro a Dios que hoy aprendamos de todo este eco en torno a Cristo, y más que nada, le pido a Jesús que podamos aprender por qué él es denominado “la piedra desechada y cabeza angular. ¡Amén!

I. ¿CON QUÉ AUTORIDAD HACES ESTAS COSAS?

Leamos los vv.1,2 “Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad?” la semana pasada aprendimos lo que sucedió el día domingo de ramos: la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, y aunque no hablamos mucho de lo siguiente, también leíamos la parte de la palabra en que se habla de la purificación que hizo Jesús en el templo. Después que Cristo entró a Jerusalén, fue al templo a predicar y orar, y se dio cuenta que el ambiente allí no era como Dios quería el templo, sino como de un mercado; porque había cambistas, vendedores de animales, aceite, incienso, etc. Realmente ser comerciante no era un pecado, pero usar el templo para ello si lo era, porque el templo era un lugar especialmente diseñado por Dios para que los creyentes fueran a adorarle y orar. Por eso Jesús actuó y como leemos en los vv.19:45,46 hizo lo siguiente: “Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”

Obviamente esto que sucedía en el templo, era permitido por las autoridades de ese lugar: los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, por lo cual lo que hizo Cristo les molestó mucho, a tal punto que el v.19:47dice que “…procuraban matarle”. Aparentemente después que Jesús purificó el templo, ellos se reunieron y allí planificaron la manera de capturar a Cristo y matarlo, y las primeras acciones las acabamos de leer en los vv.1,2. ¿en qué consistió? Ellos abordaron a Cristo y le preguntaron de dónde provenía su autoridad. Aunque parezca una pregunta inocente, era una trampa, ellos esperaban que Jesús respondiera que su autoridad venía de Dios, para acusarlo de blasfemia y así capturarlo. Por eso vemos que Jesús no respondió directamente la pregunta, pues aún no había llegado el tiempo de morir de Jesús, sí faltaba poco, pero aún no era el momento.  

Algo importante que se divisa en esta parte de la palabra es un contraste entre el buen y mal uso de la autoridad. Los líderes en aquel tiempo tenían autoridad porque Dios se la había permitido, y su deber era usarla correctamente, para ayudar al pueblo a acercarse a Dios y alabarle genuinamente, sin embargo, ellos la usaron incorrectamente porque solo les interesaba beneficio personal. Para ganar dinero, obtener reconocimiento social y para tener más y más poder. Pero por otra parte tenemos a Jesús, como el mejor ejemplo del uso de la autoridad. El Señor usó la autoridad que tenía de Dios, no para su propio beneficio, sino para ayudar/enseñar a otros, para que la gente adorara y glorificara a Dios, para que se alejaran de sus pecados. Y esto es lo que debemos imitar. Quizá vos piensas que no tienes ninguna posición de autoridad, pero pensándolo bien, es muy probable que si tengas o que luego la recibas. Por ejemplo, los padres son autoridades para sus hijos. Los hermanos/primos mayores también son autoridad para los menores. Si sos adulto, sin duda eres autoridad para los niños. Si sos jefe en el trabajo, también tenés cierta autoridad. Si estás pastoreando alguna oveja o sos líder en la iglesia, también sos una autoridad. Y así sucesivamente. En cierto sentido, todos hemos o podemos recibir cierta autoridad. Y nuestro deber es usar ese poder para ayudar a otros y guiarlos al conocimiento y la alabanza de Cristo. No, para llevarlos al pecado.

Cuando nosotros estamos en puestos de autoridad tenemos que tener mucho cuidado con lo que hacemos, pues todo lo que hagamos muy probablemente sea imitado por las demás personas. Estar en un puesto de privilegio es un gran poder y eso requiere mucha responsabilidad. Así que les animo a revisar como quién estamos siendo ¿como aquellos líderes corruptos o como Cristo? Como les he contado varias veces yo conocí a Jesús, gracias a que una de mis autoridades, un profesor de la Universidad decidió usarla para animarme a seguir a Cristo. Y debo decirles sinceramente, que no sé cual habría sido mi respuesta a su invitación si no hubiese sido mi Profesor. Probablemente habría dicho que no, como tantas veces le dije a otras personas que me invitaron.

Otra cosa que es evidente, es la actitud frontal y fuerte que tuvo Jesús hacia el pecado de la gente que comerciaba en el templo, tanto los que vendían como los que compraban. Y también hacía el pecado de los líderes. Las primeras veces que leí esta palabra pensaba que Jesús estaba siendo muy duro con ellos, pero creo que es precisamente parte de la enseñanza que nos quiere dejar el Señor. Ciertamente nosotros no debemos coquetear con el pecado, pero tampoco debemos consentir el pecado de otras personas, pues eso nos hace cómplices de la situación y tan culpables como ellos. Nosotros debemos amar a nuestro prójimo, y como lo dice 1 Corintios 13:6 el amor “no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.” por lo tanto, ser cómplice del pecado de alguien no es amor, es todo lo contrario. En consecuencia debemos ayudar a los demás a ser santos, aunque tengamos que ser fuertes en carácter, como lo hizo Jesús. Las veces que sea necesario. Así como Cristo limpió el templo, no solo una, sino dos veces.

Ahora vamos a ver, qué dijo Jesús después que los líderes le hicieron la pregunta “¿con qué autoridad haces estas cosas?” leamos los vv.3,4 “Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme: El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?” Seguramente te estás preguntando ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿por qué Jesús preguntó esto que se refiere a otro tema totalmente diferente? Bueno, pasa que esta era una pregunta de naturaleza similar a la que habían hecho los líderes, era una pregunta dilemática, Jesús quería que respondiendo una cosa u otra, su hipocresía quedara expuesta ante el pueblo. ¿y por qué el asunto del Bautismo de Juan era un dilema? Porque si ellos respondían que el Bautismo de Juan era del cielo, Jesús les iba a decir: “Y por qué no le creíste”, porque recuerden que Juan el bautista habló claramente diciendo de Jesús: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29). Pero si ellos respondían que el bautismo de Juan no era del cielo, es decir, que era de los hombres, la gente se le iba a molestar mucho, a tal punto que, los podían llegar a apedrear, porque Juan había sido un siervo muy amado para Israel, pues fue el primer profeta que Dios envió luego de 400 años de silencio.

Entonces, ante el dilema ¿qué respondieron los líderes? Leamos los vv.7,8 “Y respondieron que no sabían de dónde fuese. Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.”  De este modo, hermanos, por medio de la pregunta de Jesús se hace evidente que él conoce nuestro corazón y que su palabra expone nuestras verdaderas intenciones. Por más que intentemos, no podemos engañarle. Puede ser que la gente que te rodea no sepa ese pecado oculto que tenés, o que no conozcan realmente por qué te acercas a Jesús, pero Dios si lo sabe, y si escoges el camino de la hipocresía, en algún momento quedarás expuesto. No tiene sentido que lo sigas haciendo ¡Debes ser sincero! No debemos creer que somos libres de este pecado, pues todos podemos caer. Muchas veces nos acercamos a Dios solo cuando necesitamos un favor de su parte y eso es interés; otros se acercan a Cristo con malas intenciones, por ejemplo, para criticar y destruir. Aprendamos esta lección: Dios, algún día, lo revelará. Así que es mejor arrepentirnos a tiempo y cambiar esa actitud equivocada.

II. LA PARÁBOLA DE LOS LABRADORES MALVADOS

Cuando vemos la respuesta de Jesús en el v.8, podemos notar que la intención de Jesús no era caer en contienda. Él reaccionó perfectamente ante las provocaciones de los líderes y dijo “no les diré con qué autoridad hago estas cosas” pero, ¿era realmente la intención de Jesús mantener la respuesta a esta pregunta en secreto? ¡No! y por eso dijo la siguiente parábola, no solo a los líderes, sino a toda la gente, al dar la enseñanza envuelta en una historia, el Señor se aseguraba de que aquellos que no tuviesen interés, no pudieran comprender la verdad. Porque aunque la supieran, no iban a dar un buen uso de ella. Leamos los vv.9-12 “Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido.”  ►Una viña era la plantación de árboles de uva y plantarla requería una fuerte inversión y un gran trabajo, pero la gente que lo hacía, lo hacía para recibir los frutos. En esta historia, un hombre plantó una viña, y como era típico, la alquiló a algunos labradores para que ellos la cuidaran y luego se dividían los frutos. El problema fue que, tres veces el dueño envió siervos a buscar sus frutos, pero los labradores no cumplieron con su parte del trato, sino que, en lugar de darle los frutos, los maltrataron y los golpearon. De manera que estos volvieron malheridos a su señor.  

Pero veamos cuál fue la decisión del dueño, después de esto. Leamos los vv.13-15a“Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto. Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra. Y le echaron fuera de la viña, y le mataron” el Señor decidió enviar a su hijo, a pesar de todos los peligros, él tenía la esperanza que lo trataran con respeto, pero en lugar de esto, cuando vieron al hijo, allí los labradores malvados mostraron sus verdaderas intenciones, pues para quedarse con toda la viña lo mataron. ¿qué les parece? ¡Muy Injusto! Bueno, esta historia muestra muy cabalmente lo que sucedió entre Dios e Israel y lo que muchas veces sucede con cada uno de nosotros.

Acá la viña representa a Israel y el dueño de esa viña es Dios, quien formó a ese pueblo. Dios encargó este pueblo a los líderes espirituales que estaban allí atacando a Jesús, él esperaba que ellos dieran frutos espirituales, principalmente la fe, pero cuando el Señor envió a los profetas y sacerdotes, esos líderes los maltrataron. Sin embargo, el Señor insistió muchas veces, y volvía a enviar más siervos, pero lo mismo pasaba. Y fue allí que Dios decidió enviar a su Hijo Jesús. Al cual tampoco quisieron recibir y que iban a matar. ´De esta manera no nos queda duda que la autoridad de Jesús venía de Dios y que a pesar del mal comportamiento de Israel con los siervos que Dios envió antes, el Señor quería tener una relación personal con ellos y no escatimó ni aún a su propio Hijo, pero ellos lo rechazaron y lo matarían. Asimismo hermanos, muchas veces nosotros nos comportamos como esos líderes israelitas, ya que aunque sabemos que con nuestra vida debemos darle fruto a Dios, muchas veces rechazamos a aquellos siervos que el Señor envía a ayudarnos, e incluso los maltratamos. Quizá no le pegamos golpes a ese hermano que nos estaba predicando, pero si le decimos fastidioso, le dejamos embarcado, no le prestamos atención a lo que nos enseña, no somos sinceros con ellos, no hacemos el esfuerzo de buscar a Dios, etc. Si te identificas con algunas de estas actitudes erróneas debes arrepentirte y cambiar, antes de que sea tarde. Porque como lo dice el v.16, llegará el día que ya no habrá más oportunidad y el desenlace de todo labrador malvados será que: iban a perecer y el evangelio serio dado a otros. En el caso de Israel son los gentiles. Pero en nuestro caso esos otros son las demás personas.

Leamos los vv.17,18 “Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo? Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.” esta fue la forma en que Jesús terminó su parábola, y aunque en todo el pasaje hemos aprendido mucho, este es el verso que hemos escogido como clave ¿por qué? como lo vemos en el título nos enseña quién es Jesús:

Primero, Jesús es la piedra desechada por los edificadores. Uno de los métodos constructivos de aquel momento era la ►mampostería de piedras. Es decir que, los muros de un edificio se construían colocando una piedra sobre otra. Pero esto no era fácil, requería una gran habilidad, y los edificadores debían escoger bien las rocas, porque una piedra mal puesta podría poner en peligro la estabilidad de la estructura. Jesús recordó que en el Salmos 118:22 decía que los edificadores, es decir, los líderes espirituales y mucha gente, iba a desecharle, tal como estaba sucediendo en ese momento. Por lo que la situación problemática que hemos estado estudiando hoy, más que un descredito a la obra de Jesús, se trata del cumplimiento de la profecía acerca del Mesías. Que los líderes hayan rechazado a Jesús no lo hacía menos Cristo, al contrario, ratificaba que nuestro Señor Jesús es el Mesías. Nosotros somos como los edificadores de esa parábola y tenemos la opción de aceptar o desechar a Cristo. Dios no nos obliga a aceptarle, y de hecho, si lo aceptamos o no, él no deja de ser Dios, somos nosotros los que nos perdemos de una gran bendición.

Segundo, Jesús ha venido a ser cabeza del ángulo. En un edificio de Piedras, la primera piedra que se colocaba era la “cabeza del ángulo”, que era una piedra mucho más grande que las demás y que era importante no solo por lo que representaba estructuralmente, pues esta piedra literalmente sostenía los dos muros que llegaban a ella, sino por si significado. La cabeza del ángulo representaba el inicio del edificio y en ella se colocaba el nombre del edificador. Por lo tanto, la cabeza del ángulo era una piedra muy bonita y fuerte. Jesús es la cabeza del ángulo, porque él es grande y fuerte, porque es el que sostiene todo el edificio que es la iglesia, y porque él mismo es el constructor de dicho edificio. Aunque para algunos Jesús es una piedra inútil, la realidad es que él es la pieza más importante en nuestras vidas y en la iglesia, y por lo tanto, nosotros debemos apoyarnos sobre él. En otras palabras, debemos aceptar a Cristo y llevar vidas de intimidad con él. Y nos solo por un interés personal, sino por guardar a aquellos hermanos que se apoyan en nuestra vida de fe, como las ovejas y miembros más jóvenes.

Así como la cabeza del ángulo puede ser un elemento de edificación, para muchos será de tropiezo, porque muchos no querrán apoyarse en Jesús sino pasarle por encima, esas personas caerán. Y luego, aquellos que no acepten a Cristo, quien ahora ha venido a darnos gracia y misericordia, cuando él venga por segunda vez, serán destruidos en el juicio de Dios. Por eso quiero terminar este mensaje haciéndote esta pregunta: ¿quieres ser parte del edificio de la iglesia o quieres caerte y ser destruido en el día del juicio? Te animo a que te apoyes en Cristo, quien es nuestra roca fuerte. Deja el orgullo, deja la apatía, deja las excusas, funda tu vida sobre Jesús, por medio de llevar una vida de oración y de leer y estudiar su palabra ¡Amén!


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