Marcos 1:16-20

1:16 Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
1:17 Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.
1:18 Y dejando luego sus redes, le siguieron.
1:19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.
1:20 Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.

PESCADORES DE HOMBRES


PESCADORES DE HOMBRES


San Marcos 1:16-20

V, Clave 1:17 “Jesús dijo: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.”


Venimos hoy delante de Dios rendidos en gran tristeza y dolor por la dura tragedia ocurrida en Venezuela esta semana. Muchos fallecidos, heridos y damnificados bajo escombros quedaron. Al verlos en la noticia, lloramos. Nuestra hermana amada Marisol de nuestra iglesia en Caracas también falleció por derrumbe de su casa. Aún más de 70.000 personas se registraron extraviados y va aumentando la cifra. ¿Por qué sucedió esta tragedia a un país que sufre tantos años? No venimos a quejarnos, sino oír la voz de Dios.   


Me pregunté si la palabra de hoy es pertinente a esta situación. Pero rendiremos nuestra adoración con esta palabra en gratitud. La palabra de hoy se trata del llamado soberano de Jesús a sus discípulos. Este llamado cambió la vida de ellos y la historia del mundo. Así también cambiará nuestra vida. A través de la palabra de hoy aprendemos a qué clase de personas Jesús llamó y para qué los llamó. Oro que podamos escuchar la voz de Jesús y responderle a su llamado soberano y sublime.   


Primero, Jesús vio (16). El ministerio de Jesús inició no en Jerusalén, sino en el Mar de Galilea. El profeta Isaías lo había anunciado en Isaias 9:1. “Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, … pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.” Andando en el mar de Galilea, allí Jesús comenzó una de sus obras más importantes y significativas. Jesús vio a dos hombres; a Simón y a su hermano Andrés. Cuando la Biblia dice ‘Jesús vio’, quiere decir ‘ver con atención’ (1:19; 2:5,14). 


Estos dos hombres echaban la red en el mar, porque eran pescadores. El trabajo de ‘pescador’ era una profesión de bajo estatus social y con poca educación. “Entonces viendo la valentía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se admiraban” (Hch 4: 13ª). Así que Simón y Andrés no era personas estimados en su sociedad al igual que Jacobo y Juan (19). Sin embargo, ellos eran hombres diligentes en su trabajo. Ellos estaban echando la red (16) y remendando las redes (19). Lo más importante era que eran hombres sencillos, porque ellos tenían un valor de seguir a Jesús en seguida dejando sus redes y aún a su padre y colegas (20). 


Nos llama mucha atención a que Jesús llamó no a los nobles o intelectuales, sino a los hombres humildes, diligentes y sencillos para ser sus discípulos. Esto nos enseña que la virtud más importante para ser sus discípulos es humildad, diligencia y sencillez de corazón más que intelectos y talentos. Dios usa a tales hombres para expandir su reino en esta tierra. Es su soberanía y así él manifiesta su gloria en su obra. 


Para Simón y Andrés el encuentro con Jesús era un hito invaluable de sus vidas. Este encuentro era un encuentro entre los pobres pescadores y el Creador de todo universo. El encuentro personal con Jesús cambia una vida esencialmente a la altura que Dios desea. Gracias a Jesús, porque él nos ve y encuentra en la cotidianidad para llamarnos. Somos hombres pecadores sin esperanza. Elevamos nuestra gratitud a Jesús quien nos ve y nos llama. Oro que podamos oír la voz de Jesús y responderle.    


Segundo, Jesús llamó (17-20). ¿Qué Jesús les dijo al verlos? Leamos el verso 17. “Jesús les dijo:Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” 

Pensemos de este llamado de Jesús. 


Uno, venir en pos de mí. Jesús les invitó hacia él primeramente, diciendo “Venid en pos de mí”. ¿Qué significaría ‘venir en pos de Jesús’? En otra parte del evangelio, Jesús había dicho algo similar. “Les dijo ‘Venid y ved’..” (Jn 1:39). “Al siguiente día, Jesús quiso ir a Galilea; encontró a Felipe y le dijo: Sígueme.” (Jn 1:43) “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo…” (Mt16:24) y otros más. De estas palabras podemos entender que ‘venir en pos de Jesús’ es ‘seguir y aprender la vida de Jesús’. Concretamente ‘seguir la palabra de Jesús’. Una vida de venir en pos de Jesús es un punto de partida para una vida significativa en Dios. 


En este mundo, todos llevan una vida de seguir a alguien o alguna ideología. Ponemos a alguien como un ejemplo de nuestra vida y luchamos a ser como él o ella. Según nuestro ejemplo, nuestra vida se forma e imita a ese ejemplo. ‘Venid en pos de mí’ es una invitación tan amorosa de Jesús para que seamos como él. Solo y cuando venimos en pos de Jesús, podemos hallar la vida eterna.  


Dos, pescador de hombres. Si venimos en pos de Jesús, ¿Qué cosa nos sucederá? Jesús dice “Y haré que seáis pescadores de hombres. (17b)” Jesús nos dice que seremos ‘pescadores de hombres’. Esta palabra ‘pescadores de hombres’ aparece solo aquí en todo evangelio. Ellos eran ‘pescadores’, pero ‘de peces’. En cambio, Jesús les dice que serán ‘pescadores de hombres’ ¿En qué será diferente ‘pescadores de peces’ y ‘pescadores de hombres’? Los pescadores de peces pescan peces para comer o venderlos. Pero ‘pescadores de hombres’ pescan hombres para darles vida. Para ‘pescadores de peces’ esos peces son medios para su propio bien. Pero para ‘los pescadores de hombres’ los hombres son propósitos mismos. En pocas palabras los pescadores de hombres son quienes los rescatan de sus pecados y eterna condenación.  

 

 Cuando Simón Pedro siguió a Jesús, tal como Jesús dijo, él se hizo ‘pescador de hombres’. Hechos 2:38,41 “38 Pedro les dijo: —Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo,” “41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas.” 1Pedro 5:2ª “apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella” Pedro quien era pescador se hizo líder de la primera iglesia y así también todos sus discípulos. ¡Qué milagro es este cambio! Realmente tal como la palabra de Jesús los pescadores sin letras se hicieron las figuras influyentes en toda historia humana. Y todos quienes vienen en pos de Jesús se hacen ‘pescadores de hombres’.  


‘Los pescadores de hombres’ llevan una vida que comparte el dolor y el gozo de otros. Mientras todo el mundo está en fiesta de copa mundial, en Venezuela sucedieron dos terremotos fuertes consecutivos cerca de ‘la Guaira’. Muchos edificios se derrumbaron y murieron innumerable gente al instante. Y muchos perdieron todo y quedaron en la calle sin nada. En verdad no hay consolación a los afectados. Nuestra hermana Marisol finalmente partió al cielo también por esta tragedia. Ante esta realidad devastador lloramos. Ser hombres de pescadores ser hombres que lloran con los que lloran (Rom 12:15b). 


Muchos preguntan ‘¿Por qué sucedió esto?’, ‘¿Los venezolanos tienen más pecados que otros?’ Jesús había respondido a una pregunta muy similar en san Lucas 13:4-5. “4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 5 Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Cuando la torre en Siloé cayó sobre dieciocho hombres, ellos murieron trágicamente. La gente pensaba que ellos murieron por sus culpas merecidas. Pero Jesús les respondió. “No, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”. 


Solo Dios sabe por qué sucedió esta tragedia allá. Queridos hermanos, pero escuchemos con atención la palabra de Jesús. si no nos arrepentimos, nosotros también moriremos trágicamente ante el juicio de Dios. Esta muerte será repentina y mucho más trágica. Ser ‘pescadores de hombres’ es una vida de participar en la obra de Dios que rescata a los hombres de eterna muerte. Mientras los desastres llevan a la gente a la muerte, los pescadores de hombres rescatan a los hombres y los llevan a la vida. En este sentido ‘ser pescadores de hombres’ es un privilegio más grande que uno puede tener. El juicio de Dios nos vendrá como un ladrón cuando menos esperamos. Pero si oímos al Cristo, seremos salvos y llevaremos una vida realmente grande.    


Jesús mismo era un excelente pescador de hombres. Jesús pescó a los hombres comunes a ser ‘maestros del evangelio’. Jesús también llamó a Saulo y lo hizo Pablo quien era ‘pescador de hombres’ para toda Europa. Siglo tras siglo los hombres que siguieron a Jesús fueron ‘pescadores de hombres’, rescatando a las personas de perdición a salvación. No hay otro Maestro que puede hacernos ‘pescadores de hombres’. Si seguimos fielmente en pos de Jesús, todos seremos tal como la promesa de Jesús. Amén. 


Tres, Yo haré. Al ser llamado, Simón Pedro y Andrés no se hicieron ‘pescadores de hombres’ de inmediato. Más bien cuando Jesús fue arrestado y estuvo en dolor de la cruz, todos ellos lo abandonaron y huyeron. En vez de ser pescadores de hombres, se hicieron traidores cobardes y perdedores. Cuando sucede algo similar en nuestra vida, podemos pensar que no fuimos llamados por Jesús. 


Pero aunque los hombres fallan, la palabra de Jesús nunca falla. Leamos otra ver el verso 17. “Jesús les dijo:Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” Jesús dijo con toda claridad ‘Yo haré’. Quien nos hace ‘pescadores de hombres’ no es nuestra propia voluntad, sino ‘la voluntad de Jesús’. Jesús resucitado apareció a Simón Pedro fracasado en pescar y en seguir a Jesús ambos, le ayudó a pescar la gran cantidad de peces. Y después le dijo a Pedro. San Juan 21:17 “Le dijo la tercera vez: —Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres? Pedro se entristeció de que le dijera por tercera vez: «¿Me quieres?», y le respondió: —Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Apacienta mis ovejas.” Así tres veces Jesús le ayudó a confesar su amor y lo restableció a ser ‘pescador de hombres’. Así Jesús le cumplió su promesa ‘yo haré’ con Pedro. 


Tal como con Pedro, así hace Jesús con nosotros. Muchas veces pensamos que tal vez esta palabra no es para mí. Y llevamos una vida sin visión y muy secular. Pero la palabra dada a Pedro es para todos los que vienen en pos de Jesús. Si Pedro sin letras y lenguas se hizo excelente pescador de hombres, nosotros aún más seremos así por su promesa. Aunque fallamos por nuestra deficiencia, Jesús va a cumplir su promesa con nosotros por su buena voluntad. 


Pedro reconoció que la vida de ser ‘pescadores de hombres’ es una vida realmente gloriosa y privilegiada. Apóstol Pedro mismo dijo en su carta. 1 Pedro 5:4 dice “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” Y también Daniel 12:3 dice así “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad.” Oro que podamos confiar que la promesa de Jesús con nosotros se cumplirá cuando él llama y le respondemos, siguiéndole con fe sencilla. Amén. 


En conclusión, Aún y cuando somos pecadores, Jesús nos llama y dice “Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” Es la invitación suprema de Jesús. ¿Qué vamos a responderle? ¿Cómo quiere responder a este llamado de Jesús? Una verdad debemos confiar. ‘Si venimos en pos de Jesús, seguramente seremos excelentes pescadores de hombres por quien cumple su promesa. Viviendo en este mundo inseguro y turbulento, demos cuenta de que la invitación de Jesús es apremiante e invaluable. Oro que podamos dejar nuestras redes a un lado y seguir a Jesús a ser buenos pescadores de hombres para la obra de salvación. Amén. 

  



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