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Marcos 1:9-15
1:9 Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.1:10 Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.
1:11 Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
1:12 Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.
1:13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.
1:14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
1:15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
ARREPENTÍOS Y CREED
ARREPENTÍOS, Y CREED
San Marcos 1:9-15
V, Clave 1:15 “Decía: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!”
La semana pasada compartimos del mensajero de Cristo. Su mensaje y su vida misma nos enseñaron a aprender cómo uno puede ser usado como un mensajero en poder. Dios quien usó a Juan es lo mismo que puede usar nuestra vida como su mensajero del evangelio. Hoy veremos del inicio de la obra del Cristo. El inicio de la obra del Cristo nos da a entender del característica y dirección de su obra entera. Este inicio nos enseña de quién es él y cuál es su misión apremiante en esta tierra.
Entender del Cristo y su mensaje a fondo cambian nuestra vida fundamentalmente para que llevemos una vida con propósito correcto. Aunque somos creyentes, viviendo influenciados por este mundo tan corrupto y cambiante, es fácil que andemos perdidos y quedarnos sin frutos significativos para el reino de Dios. Oro que a través de la palabra de hoy el mensaje del Cristo llegue a nuestro corazón y nos guie.
Primero, Jesús, pacificador (9-11). Cuando Juan iba dando bautismo de arrepentimiento en el Jordán, Jesús vino de Nazaret de Galilea y fue bautizado por él. Todo el pueblo fue bautizado por el arrepentimiento. Pero Jesús fue bautizado por Juan no por arrepentimiento de pecados, sino por otro propósito. Cuando Jesús vino a Juan, nadie sabía quién era Jesús, pero Juan lo reconoció de inmediato. Juan mismo se le oponía, diciendo “Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” (Mt 3:14).
Si Jesús es el Hijo de Dios, ¿Por qué vino a un hombre y fue bautizado por él? ¿Qué significa este bautismo? Aunque Jesús vino a Juan, es importante saber que él vino a su propio mensajero que tenía la autoridad de bautizar de parte de Dios. Por venir a Juan, Jesús reconoció públicamente que Juan era el mensajero de Dios que preparaba su camino. Cuando Jesús vino a Juan, vino a esta autoridad de Dios que estaba sobre Juan. Por lo tanto, podemos decir que Jesús se sometió a la autoridad de Dios el Padre y fue bautizado por el mensajero enviado por Dios para recibir el bautismo de Dios celestial. Jesús le dijo a Juan en Mt 3:15. “Jesús le respondió: —Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces se lo permitió.”
El marzo pasado, el presidente de república de Chile asumió su cargo tras la tradicional ceremonia de cambio de mando ante Congreso pleno. Hubo investidura con la banda presidencial y proclamación pertinente. Así aun la presidencia que dura solo 4 años tiene su ceremonia de gloria. Jesús es alguien incomparable a esta clase de presidencia. Él es el Hijo de Dios quien gobierna por eternidad toda criatura. Dios no dejó así sin gloria el bautismo de su Hijo.
Leamos el verso 10-11. “Luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. / Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia.” Cuando subía del agua, se abrieron los celos y el Espíritu como paloma descendió sobre Jesús. En verdad de la forma visible Jesús fue bautizado por el Espíritu Santo. Y Dios mismo declaró de Jesús, diciendo “Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia” Jesús fue declarado y ratificado ‘Hijo amado’ por Dios mismo. Así el trino Dios se presenció al mismo momento para este bautismo sobre Jesús. Así Jesús recibió el bautismo del Padre Dios y del Espíritu Santo ante toda la gente de forma visible y audible.
Es notable que el Espíritu descendió sobre él como paloma. En la Biblia el Espíritu se presenciaba de algunas formas visibles; como ‘columna de nube y de fuego’ (Ex 13:21-22), ‘lenguas repartidas de fuego’ (Hch 2:3). Pero sobre Jesús, se manifestó como paloma. ‘Paloma’ simboliza ‘paz’ (Gen 8:8-12). Esto significó que Jesús iba a ser un pacificador entre Dios santo y los hombres.
El espíritu como paloma nos da a saber que Jesús como pacificador nos da la paz de Dios a través de su obra. La paz de Dios no había entre los hombres por sus pecados. Pero ahora Jesús como el cordero de Dios fue ofrecido como ofrenda de paz al Padre. Por esta ofrenda perfecta el pecado de toda humanidad fue perdonado una vez para siempre. Y en este Jesús recibimos la paz de Dios de nuevo. En este Jesús entramos en su reposo eterno. En este Jesús recibimos la vida celestial en nuestra vida desde esta tierra y para siempre. Cualquier persona que acude a Jesús y se arrodille ante él, ha de recibir la paz inexplicable del reino de Dios en su corazón. Oro que Jesús sea nuestra paz cada día ante la presencia de Dios. Amén.
Segundo, tentación vencida (12-13). Al recibir bautismo de los cielos, Jesús inició su obra con una lucha contra Satanás. El hombre pecó por la tentación. Satanás tentó al hombre e hizo caer en pecado y perder el reino de Dios. Para devolver la paz del reino de Dios a los hombres el Cristo tenía que ser tentado y vencer a Satanás. Por el mismo Espíritu Jesús fue impulsado al desierto. En el desierto durante cuarenta días Jesús se llevó una vida de oración en ayuno (Mt 4:2; Lc 4:2). Tras prepararse en oración, enfrentó la tentación de Satanás.
Cuando los hombres tenían un corazón descuidado a la palabra de Dios, cayeron en tentación, desobedeciendo al mandamiento de Dios. Jesús tenía que pasar la tentación de Satanás para revertir la caída del hombre en la victoria. Para esto, Jesús no dependió de su sabiduría y fuerza humana, sino del Espíritu Santo por completo.
Por otro lado, Jesús quien recibió la tentación de Satanás puede compadecerse de nosotros que tenemos lucha a diario contra toda tentación. Hebreos 4:15 “No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Por lo tanto, no debemos vivir en derrotismo por nuestra debilidad, sino en Jesús quien venció toda tentación del Diablo debemos levantarnos para superar las tentaciones de este mundo. Cuando permanecemos en oración y su palabra, tal como los ángeles servían a Jesús, Dios nos cuidará y protegerá contra toda clase de tentaciones. Sobre todo si permanecemos en Jesús y él en nosotros, el Diablo ni siquiera podría tocarnos. “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda y el maligno no lo toca.” (1 Jn 5:18) si sabemos el triunfo de Jesús contra tentación de Satanás, ya sabemos que triunfaremos también en este Jesús, siendo llenos del Espíritu Santo en oración. Amén.
Tercero, La llegada del reino de Dios (14-15). Juan fue encarcelado. Lucas 3:19 dice “Entonces Herodes, el tetrarca, era reprendido por Juan a causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y por todas las maldades que Herodes había hecho.” El tiempo de Jesús era muy oscuro y un siervo como Juan no pudo dar su voz justa ante la corrupción del rey y del mundo. Ante este ambiente tan corrupto e injusto, era fácil reaccionar con una protesta social o violencia contra la autoridad.
¿Qué hizo Jesús en este momento? Leamos los versos 14 y 15. “Después que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios. / Decía: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!” Jesús no castigó al rey Herodes, ni rescató a Juan de su encarcelamiento. Jesús no hizo algún movimiento social para criticar al gobierno o algo por estilo. En silencio Jesús fue a Galilea, la región humilde y predicó el evangelio del reino de Dios. El ministerio del Cristo no era establecer su reino físico en esta tierra, sino el reino de Dios en los corazones de los hombres.
“El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!” Jesús declaró que el tiempo se ha cumplido y se acercó el reino de Dios. Hay siempre el tiempo de Dios para cumplir su promesa. Desde la caída de Adán Dios había prometido el Salvador (Cristo) directamente o por sus profetas. Todo antiguo testamento señalaba a esa promesa durante miles años. Al fin, el tiempo se cumplió por la llegada de Jesús. Tal como se abrieron los cielos al ser bautizado Jesús, el reino de Dios estaba presente. Y estaba muy cerca a los hombres.
A este reino de Dios cerca e inminente, ¿Qué tenía que hacer la gente? ¿Cuál eran las condiciones necesarios para obtener el reino de Dios en sus corazones? Para que el reino de Dios llegue a sus vidas y obtener la salvación, la gente tenía que hacer solo una cosa. ‘Arrepentirse y creer en el evangelio de Jesús’. Leamos otra vez el verso 15. “Decía: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!” Arrepentirse y creer en el Hijo de Dios es la condición única para su salvación. No hay cosa más esperado a los moribundos sino una vida. De igual manera a la humanidad que va muriendo en sus pecados se necesita el reino de Dios en su vida.
‘Arrepentíos y creed en el evangelio’ Es la única manera que uno puede llegar a la salvación. Aunque hay muchos problemas en nuestra vida, el mayor de ellos es que no hay el reino de Dios en nosotros. Por ignorancia o por pecado vivíamos en el mundo de pecados. Y por costumbre del pasado olvidamos el reino de Dios aún en conocimiento bíblico. ¿Cómo podemos adquirir esa bendición tan grande del reino de Dios? Volvamos al mensaje del Cristo tan sencillo y poderoso. “Arrepentíos y creed en el evangelio”. No hay otra manera sino arrepentirnos de nuestro pecados y creen en el evangelio de la cruz de Jesús para heredar el reino de Dios. Jesús mismo es el evangelio y estamos con el evangelio cumplido por su muerte y resurrección. Si lo creemos de verdad y lo vivamos, entraremos en su reino. Esta salvación no siempre estará presente. Mientras que podamos, luchemos y oremos para que el reino de Dios entre en nuestra vida tal como deseaba Jesús. Amén.
Concluyendo, Jesús fue bautizado por Juan, manifestado el trino Dios en esta ceremonia celestial. En su Espíritu, Jesús venció toda tentación de Satanás. La prioridad del mensaje de Jesús es ‘predicar el evangelio del reino de Dios’. Jesús nos trae su reino en nuestra vida por su evangelio de sacrificio. Solo tenemos que oír su mensaje. “Arrepentíos y creed en el evangelio”. Oro que nuestra prioridad esté en el mensaje de Jesús para que el reino de Dios sea expandido mediante nuestra propia vida. Amén.
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C. San Marcos 1.9-15 'ArrepentÃos y Creed'.doc
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M. Juan Carlos Vivas (AR)
( 23 de julio de 2021 )
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