Nehemías 9:38 - 10:39

9:38 A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes.
10:1 Los que firmaron fueron: Nehemías el gobernador, hijo de Hacalías, y Sedequías,
10:2 Seraías, Azarías, Jeremías,
10:3 Pasur, Amarías, Malquías,
10:4 Hatús, Sebanías, Maluc,
10:5 Harim, Meremot, Obadías,
10:6 Daniel, Ginetón, Baruc,
10:7 Mesulam, Abías, Mijamín,
10:8 Maazías, Bilgai y Semaías; éstos eran sacerdotes.
10:9 Y los levitas: Jesúa hijo de Azanías, Binúi de los hijos de Henadad, Cadmiel,
10:10 y sus hermanos Sebanías, Hodías, Kelita, Pelaías, Hanán,
10:11 Micaía, Rehob, Hasabías,
10:12 Zacur, Serebías, Sebanías,
10:13 Hodías, Bani y Beninu.
10:14 Los cabezas del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani,
10:15 Buni, Azgad, Bebai,
10:16 Adonías, Bigvai, Adín,
10:17 Ater, Ezequías, Azur,
10:18 Hodías, Hasum, Bezai,
10:19 Harif, Anatot, Nebai,
10:20 Magpías, Mesulam, Hezir,
10:21 Mesezabeel, Sadoc, Jadúa,
10:22 Pelatías, Hanán, Anaías,
10:23 Oseas, Hananías, Hasub,
10:24 Halohes, Pilha, Sobec,
10:25 Rehum, Hasabna, Maasías,
10:26 Ahías, Hanán, Anán,
10:27 Maluc, Harim y Baana.
10:28 Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tenía comprensión y discernimiento,
10:29 se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor.
10:30 Y que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos.
10:31 Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderías y comestibles en día de reposo, nada tomaríamos de ellos en ese día ni en otro día santificado; y que el año séptimo dejaríamos descansar la tierra, y remitiríamos toda deuda.
10:32 Nos impusimos además por ley, el cargo de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo para la obra de la casa de nuestro Dios;
10:33 para el pan de la proposición y para la ofrenda continua, para el holocausto continuo, los días de reposo, las nuevas lunas, las festividades, y para las cosas santificadas y los sacrificios de expiación por el pecado de Israel, y para todo el servicio de la casa de nuestro Dios.
10:34 Echamos también suertes los sacerdotes, los levitas y el pueblo, acerca de la ofrenda de la leña, para traerla a la casa de nuestro Dios, según las casas de nuestros padres, en los tiempos determinados cada año, para quemar sobre el altar de Jehová nuestro Dios, como está escrito en la ley.
10:35 Y que cada año traeríamos a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol.
10:36 Asimismo los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la ley; y que traeríamos los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios;
10:37 que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades;
10:38 y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro.
10:39 Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.

FIEL PROMESA DEL PUEBLO


FIEL PROMESA DEL PUEBLO


Palabra: Nehemías 9:38-10:39

V, Clave 10:29 “se reunieron con sus hermanos y sus principales, para declarar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés, siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová, nuestro Señor.”


A lo largo del capítulo 9, vimos el arrepentimiento del pueblo de Israel de ciclo de rebeldía de sus padres contra la Ley. Ellos no escucharon y no querían oír su voz (9:16,17,30,34). Al final ellos cayeron en gran angustia (9:37). Pese a ello, la misericordia de Dios fue mayor sobre su rebeldía. Los muros derribados fueron restaurados. Era una obra imposible, pero se hizo posible solo por la misericordia de Dios. Ahora Nehemías lidera en hacer una fiel promesa ante Dios. Así reestructurar su mente y el sistema de comunidad para una adoración viva a Jehová.  


 En su infinita misericordia Dios nos guía a experimentar su obra, y a su vez espera nuestro compromiso concreto ante él. ¿Cada día siente esa esperanza de Dios con su vida? ¿la llama de fuego de nuestra adoración está encendida para él o aún a medias? A través de la palabra de hoy aprenderemos de la importancia de una fiel promesa como el pueblo de Dios y cuáles son los detalles sobre cuales firmaron el pueblo de Israel. Oro que Dios nos haga como su pueblo de ese momento que firmaron una fiel promesa ante su presencia.      


Primero, Fiel promesa del pueblo (9:38-10:29). Vamos a leer 9:38. “A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros gobernantes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes” En medio de gran angustia del pueblo, Nehemías lideró a hacer algo concreto delante de Dios. Aquí todo el pueblo Israel hacen ‘fiel promesa por escrito’ (pacto; NVI). Desde el gobernador Nehemías hasta los sacerdotes, los levitas y las cabezas del pueblo todos firmaron fiel promesa. Estaba de un acuerdo unánime. 


 La promesa se considera una declaración jurídica en cumplir lo firmado. Cuando uno firma en la promesa, tal persona tiene un deber irrenunciable a cumplirlo. Con esta promesa, manifestaron sus decisiones a ser fiel a Dios y a su Ley. Vamos a leer el verso 29. “se reunieron con sus hermanos y sus principales, para declarar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés, siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová, nuestro Señor.” Ellos declararon y juraron ‘volver y vivir la palabra de Dios’. Era un momento de cambio de la vida personal y social en corazón. Y también cambio de sistema de comunidad concretamente para la casa de Dios.  


El pueblo de Israel se había jurado así varias veces cuando estaban en angustia. Pero esta vez ellos hicieron una fiel promesa por escrito ante Dios. ¿Qué diferencia es entre estos dos clases de juramentos? Firmar una promesa por escrito tiene mayor efecto sobre su compromiso. Un compromiso firmado se hace más concreto y duradero. Dios nos llama a cortar el ciclo de rebeldía contra él por una decisión concreta, no solo con la boca y después olvidar. 


 Hacemos promesas de devoción en algunas actividades de iglesia como bautismo, discipulado o conferencias. Declaramos nuestra devoción con firma o solo con confesión. Hacemos pequeñas promesas con pan diario en nuestra reflexión. Los que comen Pan diario por escribir reciben mejor cambio en su vida. Así también escribir testimonio bíblico cada semana puede ser nuestra fiel promesa ante Dios. Vivimos en un mundo sin necesidad y gusto de escribir a mano. Tampoco nos gusta hacer un compromiso por escrito. Pero por nuestra pecaminosidad siempre es recomendable hacerlo por escrito a mano. Como el pueblo de Dios del tiempo de Nehemías, hagamos nuestra fiel promesa por escribir. Día a día es necesario. si lo hacemos, podremos ver su consecuencia en nuestra vida misma.  


 En Cristo somos la carta escrita por el Espíritu. Tenemos firma del Cristo en nuestro corazón, aunque nosotros no la hacemos tan fielmente. A veces sentimos demasiado tarde o viejos para firmar una devoción ante Dios. ¿Sirve aun así hacer promesa cuando somos tan pecaminosos y sin mucho cambio? La respuesta es sí. Dios misericordioso, él va considerando nuestra promesa escrita y transformando poco a poco nuestra vida. Para esto, concretemos nuestra decisión y hagamos promesa diariamente. Dios nos llama a vivir una vida que genuinamente vive su palabra. Oramos para que seamos carta de Cristo firmada de nuestra devoción y amor a diario. Amén


Entonces, ¿De qué se trataba concretamente esta fiel promesa de Israel?


Segundo, para la casa de nuestro Dios (10:30-39)


Uno, no tener parentesco con paganos (30). La principal causa de su corrupción y rebeldía era violar la ley. Éxodo 34:14-15 dice “14 Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. 15 Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios” El pueblo de Israel, aún con saber, dieron a sus hijas a los pueblos de la tierra y tomaron sus hijas para sus propios hijos. Tal vez pudieran hacer excusa de que por su seguridad tomaron alianza con vecinos en emparentar. Pero tener parentesco así aquellos días significa aceptar ‘sus ídolos’. Esto era un gran pecado contra primer mandamiento. “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Ex 20:3)   


Aquí cabe considerar que no emparentarse con otro pueblo no significa ‘odiar o despreciar a los extranjeros’. Dios había ordenado cuidar y amar a ‘los extranjeros (inmigrantes)’. “33 Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. 34 Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.” (Ex 19:33-34) Dios es misericordioso con todos los necesitados, sobre todo con quienes quieren adorar a Dios sin importar su nacionalidad. 


 Lo firmado es ‘no ser permisivo a la idolatría’. Si se compromete con sistema del valor secular, esto lleva directamente a cualquiera a la idolatría al final. Si cualquier cosa se ponen más importante que a nuestro Dios, seremos idolatras, abandonando la misión encomendada por Dios. No nos comprometamos jamás con el sistema de valor secular, no demos excusas, sino temamos de nuestro Dios. Oro que cuidemos nuestro corazón de cualquier idolatría para que Dios domine nuestra vida. Amén.    


Dos, guardar los sábados (31). Tener parentesco con otros pueblos naturalmente los lleva a perder una actitud en absoluto ante Dios. Los gentiles no conocen la ley, ni la respetan, ni adorar a Dios. No existe los sábados en su mente. En vez de adorar a Dios, aprovechan la congregación como sus clientes de mercadería los sábados. Vender y comprar parecen prácticos. Pero servir a Dios con mente de mercadería, es una vida meramente religiosa sin su corazón integro. Dios no acepta tal adoración. Dios es el Dios celoso (Exo 34:14). Él recibe adoración de todo corazón en integridad. El servir a Dios solo y guardar los sábados son los señales fundamentales para el pueblo de Dios. Por lo tanto, ellos firmaron en guardar los sábados en absoluto.     


Asimismo los israelitas juraron a guardar el año séptimo para dejar descansar la tierra y perdonar toda deuda de los hermanos (5:11). “10 Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; 11 mas el séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás con tu viña y con tu olivar.” (Ex 23:10-11) Y juraron a obedecer a la ley de la remisión. “Cada siete años harás remisión. 2 Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová.” (Dt 15:1-2)  


Tal vez obedecer a Dios así con guardar sábados, hacer descansar la tierra al séptimo año y perdonar toda deuda de los hermanos nos demanda un sacrificio. Sin fe y obediencia nadie puede vivir esas leyes. Pero la fe obra en obediencia. El pueblo de Dios es quienes toman un estilo de vida en la palabra de Dios, no según su conveniencia humana. Dios considera nuestro acto de fe y la bendice en abundancia a su manera inesperada. Al final Dios es quien sustenta nuestra vida. Si obedecemos a la palabra de Dios, podemos disfrutar la comunión con Dios primero, y disfrutar sus beneficios en abundancia que él sustenta y llena. Es un tema de obediencia y esa vida fue firmada.    


Tres, fuego encendido en altar (32-39). Desde el verso 32 hasta 39, la palabra más repetida es ‘la casa de nuestro Dios’ (8 veces). Esto significa que estos versos se tratan de ‘la adoración’ en la casa de Dios. El pueblo de Israel se impusieron la obligación de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo para la obra de la casa de Dios (1/2 jornal diario). Esta ofrenda era para la función de la casa de Dios; por el pan de la proposición, la ofrenda continua, el holocausto continuo, los sábados, las nuevas lunas, las festividades, y para las cosas santificadas y los sacrificios de expiación por el pecado de Israel, y para todo el servicio de la casa de nuestro Dios. 


También echaron suertes por leñas a la casa de Dios para quemar sobre el altar los sacrificios ante Jehová (34). El tamaño del altar era de 5 x 5 codos; 2.5 x 2.5 mt (Ex 27:1). Para quemar las ofrendas continuas todo el día se requería mucha cantidad de leñas para dejar el fuego encendido. Y también llevar a casa de Dios las primicias tanto de cosecha de tierra como de hombres y animales (35-37ª). Y también ofrendar el diezmo para los levitas (37b) y el diezmo de los diezmos de los levitas para los sacerdotes (38-39).  


La adoración a Dios debe estar en función y encendida. Por varios razones este sacrificio no se había sido cumplido entre el pueblo de Israel. Cuando la adoración no se ejercía correctamente, el pueblo cayó en gran angustia, siendo los siervos que servían ídolos. En el tiempo de Nehemías aún ellos estaban en esclavitud de Persia. Pero no pospusieron su compromiso a Dios, sino tomaron acción de dar su devoción a Dios. 


Tal como se requerían leñas, sacrificios y servidores para la casa de Dios, la adoración verdadera requiere palabra encendida de Dios, sacrificio y adoradores verdaderos. Para que nuestra vida sea una adoración encendida, necesitamos echar palabras como leñas, Cristo centrado como el sacrificio perfecto para nuestra adoración. Cada mañana tenemos que echar palabras al fuego del espíritu en corazón y recibir el Cristo en el centro de nuestra vida para se haga ese sacrificio continuo y perfecto para nuestra adoración. Esta vida de adoración debe ser lo central de nuestra fiel promesa con nuestro Dios.    


En conclusión, Dios nos guía a experimentar su gran misericordia en cada cosa aclamada. A su momento, una fiel promesa es necesario para firmarla en corazón. Firmar en corazón hacia una vida santificada y de adoración encendida. El Cristo fue ofrecido como ofrenda perfecta y eterna y su palabra está dada en nuestras manos para adoración genuina. Humillémonos y hagamos tal firma en cristo para que la casa de nuestro Dios funcione encendida en nosotros. Oro que nuestra vida sea un lugar de adoración continua y verdadera con nuestra fiel promesa diaria firmada. Amén.   



ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades