Nehemías 9:1-37

9:1 El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí.
9:2 Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres.
9:3 Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.
9:4 Luego se levantaron sobre la grada de los levitas, Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta a Jehová su Dios.
9:5 Y dijeron los levitas Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías: Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza.
9:6 Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.
9:7 Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham;
9:8 y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo.
9:9 Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo;
9:10 e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este día.
9:11 Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco; y a sus perseguidores echaste en las profundidades, como una piedra en profundas aguas.
9:12 Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir.
9:13 Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos,
9:14 y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.
9:15 Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías.
9:16 Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos.
9:17 No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste.
9:18 Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones,
9:19 tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.
9:20 Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed.
9:21 Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.
9:22 Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón, y la tierra de Og rey de Basán.
9:23 Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla.
9:24 Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a los moradores del país, a los cananeos, los cuales entregaste en su mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos como quisieran.
9:25 Y tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales; comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad.
9:26 Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones.
9:27 Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde los cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos.
9:28 Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste.
9:29 Les amonestaste a que se volviesen a tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivirá; se rebelaron, endurecieron su cerviz, y no escucharon.
9:30 Les soportaste por muchos años, y les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra.
9:31 Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.
9:32 Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día.
9:33 Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo.
9:34 Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas.
9:35 Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.
9:36 He aquí que hoy somos siervos; henos aquí, siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen su fruto y su bien.
9:37 Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestros ganados, conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia.

MAS POR TUS MUCHAS MISERICORDIAS


MAS POR TUS MUCHAS MISERICORDIAS


Nehemías 9:1-37

V, Clave 9:31“Mas por tus muchas misericordias no los consumiste ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.” 


Una de las falencias más grandes de la humanidad es que no aprenden mucho del pasado. Repiten el mismo error del pasado en la actualidad. La palabra de hoy también se trata de ese ciclo en la historia de Israel. Una vez construidos los muros por la misericordia de Dios, el pueblo de Israel obtiene la oportunidad nueva de contemplar de su pasado y empiezan a arrepentirse de sus infidelidades ante Dios. A su vez, acude a Dios fiel y misericordioso.  


 ¿Cuántas veces ocurre ese ciclo infiel a Dios en nuestra vida y caemos en gran angustia, clamando a Dios? ¿Cuánto aprendemos de nuestro pasado y el de otros? Los que confían en Dios no deben repetir tal ciclo en sus vidas. ¿Cómo podemos no repetir el mismo error? Mejor dicho ¿Cómo podemos mantener la bendición de Dios sin caer en ese ciclo infiel? A través de la palabra de hoy, qué Dios nos ayude a aprender esa vida que vive la bendición de Dios sin caer en ese ciclo angustiante.   


Primero, arrepentimiento genuino bajo los muros (1-3). Acabada la obra de construcción de los muros solo por la misericordia de Dios, ya los israelitas pudieron congregarse como un pueblo libre de Dios en el Templo. Durante una semana (15 al 22 del séptimo mes) ellos festejaron la fiesta de los tabernáculos según la ley escrita (Lv 23:42-43). El día 24 se reunieron otra vez los hijos de Israel para ayunar, vestidos de ropas ásperas y cubiertos de polvo. Su arrepentimiento no era solo ritual, sino con hechos concretos. Ellos se habían apartado de todos los extranjeros. No era fácil negarse el parentesco con los extranjeros, porque ellos vivían en medio de los extranjeros más poderosos. Pero sí ellos lo hicieron con dolor. Despidieron a esposas e hijos paganos. Así el arrepentimiento genuino conlleva siempre con un hecho concreto.  


 Este hecho concreto significaba que se habían apartado de toda idolatría pagana. Era una obediencia verdadera ante la Ley de Dios. “3 No emparentarás con ellas, no darás tu hija a su hijo ni tomarás a su hija para tu hijo. 4 Porque apartará de mí a tu hijo, que serviría a dioses ajenos. Entonces el furor de Jehová se encenderá contra vosotros y os destruirá bien pronto.”  (Dt 7:3-4). Cuando ellos no tenían una ciudad amurallada, vivían un gran mal y afrenta (1:3). Pero al mirar los muros acabados, ellos sintieron la presencia de Dios. Hubo un gran despertar entre el pueblo de Israel y arrepentimiento genuino. Apartarse de todos los extranjeros era un producto de esta obra de Dios.  


En pie, confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres. La cuarta parte del día (3 horas) leyeron el libro de la ley de Jehová y durante otra cuarta parte del día (3 horas) confesaron sus pecados y adoraron a Jehová (3). ¿Cuánto tiempo tomamos para nuestra lectura bíblica y oración? Tal vez 2 horas son el máximo. Pero ellos total 6 horas tomaron para hacer aquello. Antes ellos ni siquiera pudieron congregarse libremente para adorar a Dios sin muros. Pero ahora sin ninguna amenaza de los enemigos servían a Dios con una libertad grande. El poder servir a Dios con seguridad era algo que ellos durante mucho tiempo no pudieron hacerlo. 


¿Cuánto agradecemos por la libertad que tenemos para adorar a Dios? El poder servir a Dios en libertad y sin amenaza es la gran gracia de Dios para nuestra vida. Al inicio de mi vida de fe, estar con mis familiares era una lucha grande, ya que ellos me perseguían por creer en Dios. Siendo un estudiante dependiente del apoyo financiero de mis padres, tenía temor de ellos. Pero por la misericordia de Dios la mayoría de ellos se convirtieron en creyentes y adoro a Dios con los muros espirituales en mi casa. ¡Cuán feliz es esta vida de libre adoración! Esta gracia me hace arrepentirme de mi incredulidad y pecados genuinamente como el pueblo de Israel. En agradecimiento, Dios me hace apartar de toda idolatría, toda infantilidad y las cosas seculares. Oro que nuestro arrepentimiento conlleve un hecho concreto cada vez más para adorar a Dios en gratitud.     


Segundo, Dios fiel y el pueblo infiel (4-30). Ellos se arrepintieron no solo de sus propios pecados y los de sus padres. Vamos a leer el verso 6. “Sólo tú eres Jehová. Tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.” Ellos adoran a Jehová como el único Dios verdadero. Jehová es el creador de toda criatura, incluso nuestra vida. Jehová es el sustentador que vivifica todo. Esta creación manifiesta la gloria de Dios. A pesar de que el pueblo de Israel fue infiel a Dios, él era el único Dios verdadero y es encima de todos. Saber que Jehová es el único Dios verdadero, el creador y sustentador, tenemos una esperanza verdadera para volvernos a él. 


Jehová es quien llamó a un hombre Abram para que fuera el antepasado del pueblo de Israel. Le puso por nombre Abraham (padre de muchas naciones) e hizo pacto con él para darle la tierra prometida (7-8). Y la cumplió. Dios es fiel en su promesa. Su fidelidad siguió con la descendencia de Abraham. Miró la aflicción de su pueblo y oye el clamor. Dios hizo señales y maravillas contra el faraón y le sacó al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto (9-10). Les hizo pasar el mar en seco, les guiaba con columna de nube de día y con columna de fuego de noche en su gran fidelidad (11-12). 


 Sobre todo, en el monte Sinaí les dio la Ley. Vamos a leer el verso 13. “Sobre el monte Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos.” ‘juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos’. Está enfatizado aquí que la palabra de Dios es lo mejor de toda bendición. La palabra de Dios dada a Israel es ‘recta, verdadera y buena’. Solo en la palabra de Dios su pueblo puede llevar una vida ‘recta, verdadera y buena’. Dios es quien les dio Maná, pan física y la Ley, pan del cielo. Y también les dio aguas desde la peña en el desierto seco (13-15). Dios es quien da toda vida a su pueblo escogido tan fielmente.  


Pero ¿Cómo se portaron ellos a Jehová? Leamos los versos 16 y 17a. “Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz y no escucharon tus mandamientos. / No quisieron oír, ni se acordaron de las maravillas que con ellos hiciste; antes endurecieron su cerviz y, en su rebelión, pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre.” Los levitas repiten que sus padres no escucharon a Dios (16,17,29,34). Aunque Dios había sido tan fiel, el pueblo de Israel le fue tan infiel. Solo y cuando pasaban angustia por los enemigos, buscaban a Dios. Pero cuando llegaban a una comodidad y abundancia, volvían a olvidar a Dios y se alejaban de él. Echaron su Ley tras sus espaldas, mataron a sus profetas. En verdad profetas como Isaías y Jeremias fueron martirizados por sus mensajes de arrepentimiento a su pueblo. Su rebelión y ofensa a Dios se hacía cada vez más grande. Este ciclo de infidelidad se repetía en la historia de Israel. Ellos no se aprendieron de su pasado. Como consecuencia se les repetía el ciclo de la miseria como su producto. 


De la historia de Israel aprendemos que Dios es tan fiel, mientras su pueblo es tan infiel con él. Israel representa nuestra vida. Cuando uno llega a toda comodidad y abundancia, se olvida fácilmente y se aleja de Dios. Cuando Europa recibía el evangelio y amaba a Dios, Dios bendijo ese continente con toda abundancia. Pero cuando llegaron a toda comodidad y abundancia, se olvidaron a Dios. las iglesias se vuelven restaurantes y la obra de Dios en Europa se ha estancada. Cuando Estados Unidos estaban en desafíos, crecía la iglesia explosivamente, pero junto la bendición de Dios muchos cristianos y iglesia fueron secularizados. Ya no es el movimiento de la iglesia como antes. 


Tenemos que aprender de la historia de Israel. No podemos botar la bendición de Dios a la basura para no ser rebeldes, sino tenemos que orar para poder llevar una vida que comparte su bendición con otros. Dios les dio toda bendición y la Ley con un propósito. Éxodo 19:5-6a “Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. / Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa.” Si amamos la comodidad y la bendición más que a Dios, pronto perderemos a Dios junto con su bendición. El secreto de mantener la bendición de Dios es oír su palabra y ser un reino de sacerdotes y gente santa que comparte la bendición de Dios con otros que no alcanzan a ella. Es por eso por lo que predicamos y servimos a otros con el evangelio. Aprendamos del pasado. Seamos prudentes. No es necesario repetir el pasado para aprender con dolor. Oro que sea el arrepentimiento de los levitas junto con su pueblo nuestro arrepentimiento para que su bendición repose en nuestra vida permanentemente. Amén. 


Tercero, Dios misericordioso (31-37). ¿Qué fruto habían llevado el pueblo de Israel tras su ciclo de continuo rebeldía? Vamos a leer los versos 36 y 37. “Míranos hoy, convertidos en siervos; somos siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comieran su fruto y su bien. / El fruto de ella se multiplica para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestros ganados, conforme a su voluntad. ¡En gran angustia estamos!” Cuando permanecían en ese ciclo vicioso, cuando amaban más la bendición de Dios que a Dios y inclinaban a toda clase de idolatría pagana, ellos perdieron a Dios y también su bendición. ‘Míranos hoy, convertidos en siervos; somos siervos en la tierra de diste a nuestros padres’. Ellos en vez de ser el pueblo santo y el dueño de la tierra prometida, se hicieron sus siervos. Se hicieron siervos de ídolos y de gentiles. Al final, cayeron en gran angustia. La historia de Israel demostró solo la verdad que ellos eran un pueblo desesperante.   


Sin embargo, ¿Por qué ellos aún tenían esperanza? Leamos el verso 31. “Mas por tus muchas misericordias no los consumiste ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.” El verso 17b. “Pero tú eres Dios perdonador, clemente y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia, pues no los abandonaste.” Dios es fiel a su promesa y pese su ciclo rebelde y burlador, los había sustentado hasta poseer la tierra prometida. Y les mandaba los libertadores a cada tiempo de clamor y angustia. En estos versos, vemos que se repite más esta palabra ‘misericordia’ (muchas misericordias, grande en misericordia). La misericordia es la esencia del carácter de Dios. Dios es quien compadece aún con los rebeldes y pecadores.  


 Su misericordia fue manifestada por la salvación de los libertadores; Gedeón, Barac, Sansón, Jefte, David, Samuel y muchos profetas. Sin embargo, ellos eran temporales y sombra de lo verdadero. Finalmente Dios envió a su propio Hijo como el Libertador verdadero. La salvación del Cristo es inmutable, perfecta, espiritual y celestial. Aunque somos pecadores, cuando miramos al Cristo, podemos sentir la gran misericordia de Dios hacia nuestra vida rebelde y pecador. Apóstol pablo dijo de estas ‘muchas misericordias’. ‘Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia (Rom 9:16), ‘Pero por la gracia de Dios soy lo que soy (1Co 15:10)’, ‘Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrara en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna (1Ti 1:16)’.


No teníamos ninguna cosa merecida para esta misericordia. Angustia era el fruto de nuestra vida rebelde. ¿Cuántas veces así confesábamos como levitas ‘en gran angustia estamos’? Pero aún hay la esperanza en nuestra vida, porque sus misericordias son muchas y grandes. Su misericordia se ha manifestado evidentemente en Cristo Jesús. Levantémonos y vivamos su misericordia, vestidos de ella. Y luchemos hacer esa misma misericordia con otros, sobre todo los rebeldes todavía. Oro que Dios llene nuestra vida de sus muchas misericordias en Cristo para una vida esperanzada. Amén.   


En conclusión, el poder servir a Dios en libertad es una bendición tan grande. A pesar de que somos rebeldes, sus muchas misericordias nos levantan de nuestra angustia y ruina. Aprendamos del pasado y cortemos el ciclo de rebeldía. Si queremos mantener y aumentar la bendición de Dios, hay que vivir una vida de compartirla con otros; evangelio de salvación, dones y posesiones. Compartir es recibir más. ¿Qué ironía admirable? Así, sus muchas misericordias siempre nos seguirán en Cristo Jesús. Oro que no solo en angustia, sino en bendición podamos obedecer a Dios con hechos concretos. Amén. 

ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades