- INICIO
|- MENSAJES
|- CHILE
|- SANTIAGO
|- JOSUE CHUN
Mateo 28:1-20
28:1 Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.28:2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.
28:3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
28:4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.
28:5 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.
28:6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
28:7 E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.
28:8 Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos,
28:9 he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.
28:10 Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.
28:11 Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.
28:12 Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,
28:13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.
28:14 Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo.
28:15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.
28:16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
28:17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.
28:18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
ID Y HACED DISCÍPULOS
ID Y HACED DISCÍPULOS
San Mateo 28:1-20
V, Clave 28:18-20 “Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. / Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, / y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”
La palabra de hoy es la última parte del libro de San Mateo. Es lo que sucedió en el sepulcro y en Galilea; los lugares de fin e inicio del ministerio de Jesús. A pesar de que el sepulcro se considera en general oscuro y sin vida, el sepulcro de Jesús estaba lleno de luz, vida y poder, porque Jesús resucitó. Jesús resucitado les apareció y saludó primero a las mujeres. Y en Galilea comisiona a sus discípulos.
Vayamos a ese sepulcro a ver lo sucedido allí y escuchemos la palabra de Jesús resucitado. Veamos cómo cambiaron las mujeres y los discípulos que encontraron a este Jesús. Oro que nuestra vida se llene de la gloria de Jesús resucitado y viva su comisión encomendada a nosotros.
Primero, mujeres en temor y gran gozo (1-15). Jesús murió crucificado en la Cruz, recibiendo toda gota de dolor en su ser. Y fue sepultado en un sepulcro nuevo preparado por Dios. Parecía que la muerte ganó todo; al Cristo y a los que le seguían. Y pasó tres días. Al amanecer del primer día de la semana (del tercer día de la muerte) unas mujeres, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Con los pies lentos y cargados de tristeza, vinieron al sepulcro para ungir especias aromáticas al cuerpo de amado Jesús (Mr 16:1). Estas mujeres eran fieles en agradecer y amor a su maestro hasta llegar al sepulcro. Así la Biblia da su enfoque a los fieles para el Cristo. A pesar de su fidelidad, ellas tenían una pregunta no resuelta en sus corazones. ‘¿Quién removerá esa piedra tan grande de la puerta del sepulcro para nosotros?’ No tenían respuesta, pero se movieron y llegaron al sepulcro de Jesús.
Observemos el verso 2 atentamente. De pronto hubo un gran terremoto. Un poder grande y sobrenatural sacudió la tierra y ese sepulcro a la llegada de las mujeres. Un ángel del señor descendió del cielo, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Con eso fue removida la preocupación de las mujeres. Lo que era imposible para las mujeres era tan fácil para Dios.
El aspecto del ángel era como un relámpago que manifestaba poder sobrenatural e inaccesible. Su vestido era blanco que reflejaba su pureza y divinidad. Generalmente el ambiente del sepulcro es oscuro, triste y horroroso. Pero aquí en el sepulcro de Jesús había lleno de luz, gozo, vida y poder. No pudo permanecer y acceder allí ninguna oscuridad. Al ver este fenómeno, los guardas que estaban ahí por miedo de él temblaron y se quedaron como muertos. No era una fantasma o ilusión, sino era una realidad hecha por Dios este suceso tan contundente.
Entonces, el ángel les dijo a las mujeres. Vamos a leer juntos los versículos 5-7. “Pero el ángel dijo a las mujeres: «No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. / No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. / E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos y va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis. Ya os lo he dicho.” El ángel sabía que ellas buscaban a Jesús crucificado. Por ese mismo motivo él llegó a esa hora. Y les da las nuevas de que él resucitó. Y les dijo que dieran estas nuevas a sus discípulos y Jesús fuera a verlos en Galilea.
Entonces las mujeres, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo fueron corriendo a dar las nuevas a sus sepulcros. Los pies de ellas antes de llegar al sepulcro eran fatigados y débiles pero después de oír las nuevas de Jesús, sus corazones se llenaron de temor y gran gozo. Y sus pies se hicieron ligeros y rápidos como gacelas. Quienes tienen a Jesús resucitado tienen esos pies ligeros y gozosos.
No solo el ángel les dio las nuevas, sino Jesús mismo le salió al encuentro, diciendo ‘Salve (Ing. - Greetings, rejoice)’. El saludo de Jesús contenía amor, consolación, gozo y poder. Las mujeres abrazaron sus pies y lo adoraron. Se dieron cuenta que Jesús era el Mesías prometido a quien aún la muerte no lo podía dominar. Entonces Jesús les dijo. Vamos a leer juntos el verso 10. “No tengan miedo —dijo Jesús—. Vayan a decirles a mis hermanos que se dirijan a Galilea y allí me verán.” Jesús les dijo lo mismo que el ángel; ‘dar las nuevas’.
Y Jesús dice ‘vayan a decirles a mis hermanos’. En vez de decir ‘a mis discípulos’, sino los llama como ‘a mis hermanos’. En san Juan 20:17b Jesús resucitado también dijo a María magdalena “pero ve a mis hermanos y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” con estas palabras, entendemos que los discípulos de Jesús fueron hechos hermanos de Jesús. Dios es Dios de ellos. El Padre es ahora Padre de todos los que le creen en Jesús resucitado.
Es necesario no pasar por alto de que Jesús se apareció a las mujeres primeramente antes que a sus discípulos. ¿Cómo Jesús resucitado y glorioso dio prioridad a las mujeres en su aparición? Es por el amor constante y fiel de ellas. El ángel dijo “yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado” (v5) Jesús ama a los que le aman y buscan. Jesús no hace acepción de personas por género o por algún estatus humano. Todos los que aman y honran fielmente a Jesús verán con prioridad su gloria. Jesús ama a los fieles, porque él es fiel sin cambio. Jesús les había dicho ya que viera a sus discípulos en Galilea dónde encontraron a Jesús por primera vez. El amor y gracia de Jesús permanece igual como la primera vez.
Mientras tanto, unos de la guardia fueron a la ciudad y avisaron a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Ellos debían temer lo que sucedió y arrepentirse ante Jesús resucitado. Pero con el corazón tan endurecido se reunieron con los ancianos y dio mucho dinero a los soldados para que difundieran una mentira que sus discípulos se llegaron de noche y lo hurtaron mientras estaban dormidos. Los hombres endurecidos jamás podrán ver la gloria de Jesús resucitado.
Segundo, La gran comisión (16-20). Los once discípulos se fueron a Galilea, vieron a Jesús y también lo adoraron aunque algunos dudaban de un asombro por su poder y gloria. Al final ellos se dieron cuenta que toda promesa de Jesús se había cumplido y él era el Mesías prometido que merecía ser adorado como el Señor y el Salvador.
Entonces, Jesús dijo a sus discípulos. Vamos a leer juntos el verso 18-20. “Jesús se acercó y les habló diciendo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. / Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, / y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»”
Uno, Potestad de Jesús. Jesús les declaró que toda potestad le es dada en el cielo y en la tierra. Jesús tiene potestad en el cielo y la tierra. Todo reino e imperio siglo a siglo pertenecen a su potestad. Toda humanidad pertenece a su potestad de juzgar. Y toda naturaleza ha de obedecerle a él. Y aún todo universo inmenso y todo lo que hay en ello se sujetarán a él; las galaxias y los ángeles y todas las cosas creadas por él.
Jesús tiene potestad de perdonar pecados. “Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mr 2:10). La sangre de Jesús limpia de inmediato toda mancha del pecado de quienes lo aceptan y adoran genuinamente. Jesús resucitado tiene potestad sobre la muerte. La muerte será lanzada al lago de fuego (Apoc 20:14). Jesús con su potestad puede dar la vida nueva para eternidad a todos los que le oyen, siguen y aman. Con su potestad Jesús hará heredar ese glorioso reino de Dios y los frutos del Espíritu Santo en él como sus hijos. ¡Qué potestad es la de Jesús! ¡Qué temible y glorioso es Jesús de toda potestad! Su potestad en el cielo y la tierra se ejercerá sobre toda la vida según su soberana voluntad. Con esta potestad ¿Qué cosa encomienda Jesús a sus discípulos?
Dos, comisión de Jesús. Leamos otra vez el verso 19 y 20ª. “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, / y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” ‘Por tanto’ puede decirse ‘porque Jesús tiene toda potestad en el cielo y la tierra’ Jesús dice ‘Id y haced discípulos’. Primero ellos tienen que ir. Tienen que obedecer, moverse y vivir su orden. Tienen que ir a ‘hacer discípulos’. La tarea de hacer discípulos es una tarea solemne que da el Señor de toda potestad. Esta tarea les es dada a todos los que le creen para todas las naciones.
‘hacer discípulos’ se hace por bautizarlos y enseñarles. El bautismo mismo no es la garantía de salvación. Pero el bautismo debe hacerse como una confirmación publica por la fe y la conversión verdadera de uno en Dios trino. El bautismo a una persona es una sola vez. Y uno bautizado debe ir siendo enseñado para guardar las palabras de Jesús. Así uno ha de crecer hasta la estatura de la imagen gloriosa de Jesús.
Los que predican y enseñan deben guardarse las palabra de Jesús primero sí mismo. La enseñanza verdadera no se hace por boca, sino por vida. En este sentido, hacer discípulos requiere ser discípulo de Jesús primero los que quieren hacer discípulos. Cuando uno da un buen ejemplo de vida como discípulo, podrá llevar a cabo esta comisión dada por Jesús.
Percatamos que esta comisión de Jesús nos es una cosa fácil. Demanda la gran lucha, sacrificio y entrega para obedecerla. Al principio yo pensaba que solo predicar el evangelio es todo de hacer discípulos. Pero predicar era solo un paso de muchos pasos incontables de hacer discípulos. Hacer discípulo demandaba de mí una entrega total de mi vida. Eso me hizo arrodillarme ante Dios, porque solo la fuerza de Dios puede hacerme obedecerla.
Siendo creyentes, queremos permanecer solo en la gracia y disfrutar su beneficio en comunión dulce de la iglesia sin hacer alguna responsabilidad seria. Es natural. A mí me gusta servir y hacer actividades en la iglesia menos hacer discípulos. Jesús entiende nuestra realidad y condición humana. Jesús sabe todo y comprende nuestra debilidad y limitación. Sin embargo, Jesús nos da a todos esta comisión como orden. “Id y haced discípulos” Jesús nos comisiona, porque es la única manera de hacerles llegar su salvación a todas las naciones.
Apóstol Pablo también mencionó de esta comisión a la iglesia en Roma. “Por medio de él recibimos la gracia y el apostolado para conducir a todas las naciones a la obediencia de la fe por amor de su nombre” (Rom 1:5). Esta comisión es dada a toda iglesia. Si no la vivimos, somos una iglesia perdida. Cuando Apóstol Pablo hizo su carrera de fe con esta comisión dada por Jesús, Dios lo utilizó para evangelizar toda Europa muy preciosamente. Un historiador apreció la vida de Pablo, diciendo “en el evangelio de Pablo estaba Europa actual”.
Dios bendice a cada persona, cada hogar, cada iglesia y cada país, cuando ellos obedecen a esta gran comisión. Cuando las iglesias de Inglaterra obedecieron a esta gran comisión activamente en los siglos 18 (John Wesley, George Whitefield…) Y 19 (Charles Spurgeon…), Inglaterra dio la gran influencia al mundo y Dios bendijo a Inglaterra. No parece casual que Inglaterra se hizo un imperio británico en esos siglos. Así como EE. UU también se hizo un reino muy poderoso cuando obedecieron a este orden de Jesús resucitado. Si una iglesia, sin importar su tamaño, obedece a esta gran comisión de Jesús, ella recibe una bendición grande. Dios ha usado las pequeñas iglesias para la evangelización del mundo notablemente.
M. Pablo Oh, aún en su inicio de la década de los 70, está sirviendo la obra de Costa Rica con gozo y vigor como un joven. En él no encontramos alguna imagen de anciano, sino lleno de juventud en su vivir. Su reporte en esta semana inspiraba a todos que lo oían. 9 jóvenes asistieron al estudio grupal y van continuando en esa lectura bíblica y compartir. ¡Qué obra tan hermosa es esta! Yo desearía así pasar mi vejez como un joven que pelea la buena batalla por el Cristo.
Jesús nos dio esta comisión gloriosa no para fatigarnos, sino para bendecirnos en gran manera. Por supuesto que no podemos hacer todo por solos. Pero podemos alinear nuestra vida a esta gran comisión de Jesús de alguna manera y obedecerla. Dios va a abrir el camino y remover esa piedra que nos impide a obedecer a este encargo de Jesús. Oro Dios nos haga ver la gloria de Jesús resucitado y haga nuestros pies ligeros y gozosos para vivir su gran comisión. Oro que él nos haga fieles a Jesús quien tiene toda potestad en el cielo y la tierra.
Tres. promesa de Jesús. Jesús no es un espectador en hacer discípulos, sino él es quien dirige, guía y controla su obra. Leamos el verso 20 nuevamente. “y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” Jesús nos da una promesa. ‘yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’. Jesús mismo es quien hace su obra de hacer discípulos. Nuestra tarea más importante es seguir a Jesús fielmente y confiarle en su promesa. Si permanecemos al lado de Jesús en oración, Jesús siempre va a estar con nosotros ayudándonos de cumplir nuestras tareas divinas todos los días.
Los que obedecen activamente a esta gran comisión van a experimentar la compañía fiel y estrecha de Jesús. En este sentido ir y hacer discípulos es un gran privilegio. No hay que reclamar, diciendo ‘yo hago esto, pero ¿Por qué no lo hacen otros?’. Lo que debemos saber es que si podemos hacer algo bueno para Dios, somos privilegiados por quien tiene toda potestad. Dios ve, observa, considera y guarda su galardón para aquellos que trabajan más para obedecerle. Si confiamos en Jesús quien tiene toda potestad, él nos hará los pies ligeros y veloces para anunciar el evangelio y hacer toda buena obra. Amén.
Concluyendo, Jesús resucitado venció esa potestad de la muerte. Él tiene potestad de dar salvación y vida eterna a todos los que obedecen. Este Jesús nos da una comisión solemne de hacer discípulos a todas las naciones. No sabemos cómo podemos hacerlo y obedecerla bien. Pero si disponemos nuestra vida en obediencia, Dios removerá todo obstáculo y duda para hacernos llegarle. Oro que seamos participe en esa gloria de Jesús que nos dice ‘Id y haced discípulos’. Amén.
ARCHIVOS PARA DESCARGAR
|
[2.Nov.2025]_Dominical-UBF-Chile_(MAT_28..1-20)-Mensaje.pdf
|
|
C. San Mateo 28.1-20 'Id y haced discÃpulos'.docx
|
Hasta ahora se han realizado 0 comentarios...