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Mateo 6:19-24
6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estaráen tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
HACEOS TESOROS EN EL CIELO
HACEOS TESOROS EN EL CIELO
V, clave 6:20 “sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan”
Hemos venido escuchando cómo viene el reino de Dios en nuestro corazón a través de palabras anteriores. En su venida, el reino de Dios ha de confrontar una resistencia tan fuerte y real en el mundo. Es ‘Riquezas’ por el cual se mueve el mundo y la humanidad. En la palabra de hoy Jesús toca este tema practica para nuestra esperanza verdadera.
¿Cuáles son nuestras posiciones con Riquezas? ¿Qué hacemos con nuestros tesoros? La palabra de hoy nos ayudará a responder a estas preguntas. Oro que Dios nos ayude a poseer una vida que Jesús valora como un tesoro verdadero. Amén.
Primero, No os hagáis tesoros en la tierra (19-21). Hablando Jesús de oración y ayuno (v5-18), ahora Jesús aborda al tema material. “No os hagáis tesoros en la tierra (19ª)”. Jesús inicia hablar con el énfasis con ‘No’. En su contexto de lenguaje original, puede entenderse “Detén y pare de hacer tesoros en la tierra (Stop!)”. Es una expresión de advertencia apremiante. Y Jesús amablemente enseña porque no lo debemos hacer.
Aquellos días un sistema del banco no era común como hoy en día. Por lo tanto, en general los hombres hacían sus tesoros en la tierra excavada y los escondían allí (Mt 13:44). Así intentaban guardar las cosas de valor, sea moneda, ropa, tela, accesorios, etc. Pero el problema era que las polillas y los mohos alteraban sus valores (19b). Las polillas son diversas mariposas pequeñas y nocturnas cuyas larvas devoran las cosas almacenados. Los mohos (hongos) son organismos microscópicos que trabajan a descomponer las materias. Ellos son los ladrones internos de tesoros.
Además hay ladrones externos. Ellos entran y hurtan. Tantos ladrones o invasores enemigos pueden hurtar las cosas del valor de otros como lo vivimos. No solo hombres, sino también enfermedades, pandemia (15 millones muertos en 2020 y2021 por Covid19), accidentes, desastres naturales (lluvias torrenciales y sequia) y guerra roban a la vez de todas nuestros tesoros. Cuando hubo la lluvia intensiva e histórica hace dos semanas en chile, sucedió varios socavones en Con Con de Viña del mar que generó un gran daño grande e irreparable a las propiedades lujosas. Nadie puede decir que no suceda cosa semejante en nuestra vida propia. Jesús dice “No os hagáis tesoros en la tierra” Esto no quiere decir ‘descuido a las cosas de valor’. Cuando dice así, Jesús está valorando las cosas que consideramos ‘tesoros’. Pero Jesús dice que no debemos poner la esperanza en la tierra.
Básicamente los tesoros significan ‘riquezas’ en el pasaje de hoy (24). El sistema de nuestro mundo exige a los hombres a vivir un materialismo enorme que hace acumular dinero, comprar y vender, gastar todo tiempo en aquellos con la esperanza de enriquecerse y acomodarse. Nos hace dar toda atención y mover por dinero como si viviéramos eternamente con tales. De esta manera no nos deja un espacio al corazón para ocupar nuestro tiempo con Dios y para la salvación. Aún a los creyentes los obliga a estar muy ocupados para que no haya cabido de intimidarnos con nuestro Dios y su palabra. Sin darnos cuenta nos sumamos a esta tendencia terrenal.
Jesús mencionaba varias veces de las riquezas en la biblia. Jesús había dicho de los que hacen tesoros solo para sí mismo. “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” (Lc 12:21) “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” (Mc 10:23b) En la palabra de hoy, Jesús dice “Deteneos a hacer tesoros en la tierra”. Jesús quiere que nos detengamos, revisemos y reflexionemos con qué esperanza vamos viviendo. El tema de tesoro es tan importante, porque allí va a estar nuestro corazón que maneja toda nuestra vida. “porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (21)
En verdad, los tesoros no solo se refieren a materiales, sino también tiempo, pasión, talento, hijos y otros que consideramos como valiosos. ¿Qué tenemos que hacer con estos tesoros adquiridos? Vamos a leer el verso 20. “sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan” Jesús dice que nos hagamos tesoros en el cielo. Dice que hacer tesoros dónde ni la polilla ni el moho destruya y donde ladrones no entran ni hurtan. Jesús aquí enfatiza con la negativa ‘ni’ cuatro veces. Esto quiere decir que no hay ninguna posibilidad de que se pierdan tesoros hechos en el cielo. ‘el cielo’ es dónde conserva nuestros tesoros para siempre, porque es dónde Dios administra todos los tesoros.
“Haceos tesoros en el cielo”. Entonces, ¿Qué significa ‘hacer tesoros en el cielo’? ¿Traer todo al Templo de la iglesia? Sabemos que no lo es. ‘hacer tesoros en el cielo’ sería ‘hacer tesoros para con Dios’. Es decir ‘ocupar nuestros tesoros conforme a la voluntad de Dios, no a la del mundo, ni a mi propia voluntad’. Jesús quiere que ocupemos nuestros tesoros conforme a la voluntad de Dios. Cuando nos hacemos tesoros así, estos tesoros transitorios serán convertidos en tesoros eternos.
Cuando Jesús dice de ´tesoros´, reconocemos que el tesoro más grande es el dador de esos tesoros. Este Jesús quien habla es ‘el tesoro más grande’. En Jesús hay salvación y el reino de Dios. De este Jesús, Apóstol Pablo dijo. “En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col 2:3) “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2Co 4:7)
Jesús mismo dio un ejemplo de hacer tesoros en el cielo con su vida. Él vivió una vida conforme la voluntad de Dios totalmente, entregando su tiempo y amor para servir y muriendo en la cruz en obediencia al Dios. Jesús todo momento caminaba con Dios el Padre. En esta tierra Jesús vivió solo un poco más de 30 años. Pero la Biblia nos demuestra que cada momento que vivió Jesús era un tesoro invaluable para Dios y también para la humanidad. Esta vida cambió la historia humana, y recibió un nombre sobre todo nombre. Con pocas palabras, podemos decir que ‘Hacernos tesoros en el cielo es ‘caminar y vivir con el Cristo Jesús’
Los que caminan con este Jesús pueden llevar una vida realmente rica en todo. Si el Cristo mora en el centro de nuestro corazón y toma control sobre nuestro pensamiento y decisión, él va a ayudarnos hacernos tesoros en el cielo. “como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.” (2Co 6:10). Así se vivieron los antepasados de fe en la Biblia. Cualquier hombre o sociedad o nación que hacía tesoros en el cielo, se vivía en riquezas abundantes en toda área del mundo. Hoy en día los países que recibieron el evangelio tienen el liderazgo de la historia, porque Dios los hace sus tesoros especiales.
A veces me pregunto a mí. “Si fuera hoy el último día de mi vida, ¿qué vida viviría yo? ¿Dónde me haría mis tesoros?” Detendría de inmediato de pensar de mis tesoros e intentaría a vivir de la manera diferente. Llevaría una vida realmente valiosa ante Dios. Si viviera así cada día, cada minuto, mi vida se convertiría en tesoros ante Dios. Cuanto más medito de Jesús, él me acerca a tal vida. Oro que Dios me ayude a vivir una vida que hace tesoros en el cielo para que sea rico en el Cristo y en todo.
Entonces, Si no hacemos tesoros en el cielo activamente, ¿qué pasaría en nuestra vida?
Segundo, Ojo bueno y ojo maligno (22-23). Jesús explica más de esto con ojos buenos y malignos. “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; / pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” (22-23) Tal como si una lámpara no es buena, el lugar queda sin iluminación suficiente, si el ojo no es bueno, esa persona puede andar mal y caer y tropezar en peligro. Así la función del ojo es muy crítica.
Según el contexto, este ojo no quiere decir ojo físico, sino el corazón (21). Depende de su ojo bueno o malo, uno puede andar en tinieblas o en luz. Si nuestro ojo está cegado por hacer tesoro en la tierra, no podemos entender bien la palabra de Dios. Los que hacen tesoros en la tierra pierden su vista espiritual y caen en los ojos malignos y una ceguera espiritual. Vemos que los hombres muy materialistas son difíciles de entender la palabra de Dios. Esto sucede aún a los servidores en la iglesia; pastores, ancianos, y misioneros.
¿Cómo podemos identificarnos si hacemos tesoros en el cielo o no? Basta revisar si hacemos tiempo secreto y personal a leer su palabra y orar en intimidad con Dios. Si estamos muy ocupados y quedamos sin hacerlo, nuestra esperanza está en otro lugar, no en Dios.
Jim Baker era un pastor y predicador muy famoso de televisión y radio en Estados Unidos en 1970-80. Bajo su liderazgo trabajaban casi 3000 personas por su canal y tenía 14 millones de personas como audiencia. Pero en un momento, él se convirtió en un ícono de miseria por caerse en tentación. Él confeso en su libro ‘I was wrong’ (Estaba equivocado) que el motivo de su caída era el estar demasiado ocupado de sus trabajos; actividades, programas y eventos cristianos, él no hacía tiempo de leer la Biblia solitariamente y tomar intimidad estrecha con Dios en secreto. Sus ojos se hicieron malignos y no recibían la iluminación en su corazón y sufrían las tinieblas. Finalmente, él no tenía fuerza cuando le llegó una tentación mortal. Y perdió todo su tesoro del mundo.
Debemos cuidarnos si nuestro ojo es bueno o maligno para que vivamos una vida iluminada por la palabra celestial. Si hacemos tesoros en el cielo, tendremos siempre nuestro ojo bueno y encendido para poder entender y recibir la iluminación de tesoros celestiales en nuestro corazón.
Pues, finalmente podemos lanzar una pregunta. ¿No se puede hacer tesoros en el cielo y en la tierra a la vez?
Tercero, Ninguno puede servir a dos señores (24) Vamos a leer los versos 24. “Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Jesús dice que ninguno puede servir a dos señores. Dios es el Señor y también Riqueza es un señor. Esto significa que ‘Riqueza’ tiene el poder y exige la entrega total. Por lo tanto, una persona puede servir a un solo Señor que requiere su entrega completa.
El querer servir a dos señores era un deseo pecaminoso transcendental. El profeta Elías había regañado a su pueblo que estaba en punto medio, diciendo “Entonces Elías, acercándose a todo el pueblo, dijo: —¿Hasta cuándo vacilaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.” (1R 18:21)
Las riquezas no son malos, sino son solo medios para servir a Dios. Los que sirven a las riquezas, van a perder todo cuando les llega el fin de su vida. Pero los que sirven a Dios, van a recibir tesoros en el cielo y en esta vida. Aunque pierdan riquezas de este mundo, jamás perderán tesoros verdaderos que son la salvación y los galardones del cielo en el Cristo.
Conclusión, Jesús nos dice con mucha exhortación “No os hagáis tesoros en la tierra”. ‘Detén y Pare de hacerlo’….. Y dice “Haceos tesoros en el cielo”. Él quiere que tengamos el ojo bueno e iluminado y sirvamos solo a el único y soberano Dios.
Jesucristo, siendo el dador de todos los tesoros, vino a esta tierra como nuestro tesoro verdadero, inmutable, inmarchitable e incomparable y terminó toda su obra en la cruz. Si caminamos con él, viviremos como su tesoro precioso en este mundo. Y ganaremos riquezas verdaderas y necesarias en todo. Vamos a leer el verso 19.
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