Mateo 24:1-14
24:1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.24:2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.
24:3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
24:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
24:5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
24:6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
24:8 Y todo esto será principio de dolores.
24:9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
24:10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
24:11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
24:12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
24:13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
EL QUE PERSEVERE HASTA EL FIN SERÁ SALVO
Buenos días. Hoy comenzaremos una sección de Mateo conocida como el Discurso o Sermón del Monte de los Olivos, que abarca los capítulos 24 y 25. Éste es el último de los tres discursos principales de Jesús en este evangelio. El primero fue el Sermón del Monte, en los capítulos 5 al 7; y el segundo, el discurso de las parábolas del Reino, en el capítulo 13. Estos tres son conocidos como los discursos principales de Jesús en Mateo debido a su extensión, contenido y propósito.
En este discurso del Monte de los Olivos se da a conocer la Escatología de Jesús, o Su visión del futuro. Y este cap. 24 es uno de los más controversiales de Mateo. Mucho se ha discutido acerca de la forma cómo debería ser interpretado. Algunos creen que todo el discurso se refiere a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.; otros, que se refiere completamente al final de los tiempos. En realidad, parece que Jesús está hablando de ambos eventos, y el material está altamente entrelazado, y algunas predicciones pueden aplicarse a ambos períodos. Por eso es tan difícil de interpretar. El Comentario Beacon, citando a Carr, dice que “Crisóstomo y algunos de los Padres de la iglesia primitiva sostenían que todo el pasaje hasta el v.22 se refería a la caída de Jerusalén.” Esto es más satisfactorio que aplicar todo el capítulo bien a la caída de Jerusalén, o al final de la edad. Sin embargo, los vv. 4-15 podrían ser aplicados también al futuro. Así que una división rígida del capítulo tampoco parece adecuada.
En el mensaje de hoy vamos a aprender las enseñanzas de Jesús acerca de la destrucción del Templo de Jerusalén y las primeras señales que Jesús les da a sus discípulos. Mi oración es que podamos entender este pasaje bíblico de forma general y guardar en nuestros corazones la esperanza y la promesa de que “el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” Oro para que podamos ver cómo se están cumpliendo las profecías de Jesús en nuestros días y cuán inminente es el regreso del Señor, y que de esa manera podamos perseverar en nuestra fe y estar listos para recibir a nuestro Rey cuando venga a llevarnos a Su Reino. Y que prediquemos continuamente el evangelio del reino a todas las personas, especialmente a los estudiantes de la Universidad de Panamá, conforme a la misión que nos ha sido dada, y de esta manera Panamá se convierta en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa, un pueblo preparado para el regreso del Señor Jesús. Amén.
I.- Predicción de la destrucción del Templo (1-2)
Leamos juntos el v.1 por favor. Después de que Jesús pronunció sus ayes contra los escribas y fariseos y lamentó el rechazo de Jerusalén, se dispuso a emprender el camino de regreso al lugar donde pasaba la noche, probablemente Betania, en la casa de Lázaro, Marta y María. Mientras descendían del monte del templo, uno de sus discípulos quedó fascinado por la majestuosidad de aquellos edificios y le dijo al Señor: “Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.” (Mar. 13:1).
El Templo de Jerusalén era realmente una maravilla arquitectónica de gran belleza. Fue prácticamente demolido y construido nuevo bajo el reinado de Herodes el Grande a partir del año 20 a.C. En la época del ministerio de Jesús, el templo era una de las estructuras más impresionantes del mundo, hecho de bloques macizos de piedra adornados con ornamentos de oro. Los edificios del templo fueron hechos de reluciente mármol blanco, y toda la pared este de la gran estructura principal fue cubierta con láminas de oro que reflejaban el sol de la mañana, siendo todo un espectáculo visible para muchos. Todo el complejo del templo era increíblemente magnífico.
Pero al igual que los escribas y los fariseos, el templo a la verdad era muy hermoso por fuera, pero por dentro estaba completamente vacío. Ya hace mucho que el Arca de la Alianza, que representaba la presencia de Dios dentro del templo, no estaba allí. El Lugar Santísimo estaba completamente vacío. La mayoría de los sacerdotes eran corruptos y las ofrendas y sacrificios ya no placían a Dios. El Templo y todo su sistema de adoración se había corrompido. Así que Dios ya tenía determinado un juicio que se derramaría también sobre el templo.
Leamos juntos el v.2 por favor. Para la enorme sorpresa de los discípulos el Maestro les informó: “no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.” Estas palabras se cumplieron literalmente en el año 70 d.C. cuando el general romano Tito invadió Jerusalén y sus soldados derribaron todas y cada una de las piedras del templo en busca de oro. No quedó literalmente ni una sola piedra encima de la otra, excepto el muro occidental, conocido hoy en día como Muro de los Lamentos. Este hecho es descrito por el historiador judío Flavio Josefo, quien fue testigo ocular. Él dice que todo, excepto el muro occidental de la ciudad, “fue tan totalmente derribado hasta los cimientos que nada quedó para que los que llegaran a ese lugar pudieran creer que hubiera sido habitado”. El cumplimiento de esta profecía establece el matiz para el resto de las profecías en este capítulo. Debemos esperar que todas y cada una de ellas se cumplan. Y se cumplirán en su tiempo.
II.- Las señales antes del fin (3-14)
Leamos ahora juntos el v.3 por favor. Jesús y Sus discípulos continuaron su camino y llegaron al monte de los Olivos, la colina opuesta directamente al templo, siguiendo el torrente de Cedrón al este. Este lugar tiene el privilegio de brindar la mejor vista panorámica de Jerusalén. Allí se sentó Jesús probablemente para descansar un poco y dar alguna enseñanza. Así que los discípulos se le acercaron aparte y le preguntaron: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. Esta pregunta tripartita fue precisamente el origen de todo este discurso que abarca los caps. 24 y 25 de Mateo. Los discípulos le están preguntando a Jesús: ¿cuándo sucederán estas cosas? Refiriéndose a la destrucción de Jerusalén que les acaba de predecir. ¿Qué señal habrá de tu venida? Refiriéndose a la manifestación de Jesús como el Mesías y a la conquista de Jerusalén. Y, ¿qué señal habrá del fin del siglo? También podría traducirse como el fin de esta era. En el pensamiento judío la llegada del Mesías marcaría el fin de la era presente y el comienzo de la era mesiánica.
La pregunta de los discípulos aquí en Mateo es mucho más específica que en los otros evangelios y el discurso de Jesús se da precisamente para responder estas tres preguntas. Pero es difícil separar las respuestas a estas preguntas. Definitivamente no parecen estar contestadas en orden. MacArthur plantea que “Jesús dirigió sus preguntas en orden inverso, describiendo la señal profética de su venida (de hecho, una serie de señales) en los vv. 4-35, y luego dirigiendo sus preguntas sobre el momento en el que ocurrirían estos sucesos comenzando en el v.36.” También, William Barclay intenta desmadejar el entrelazado y agrupa los versículos por temas. Primero, los vv. 1-2, la destrucción de Jerusalén; luego, los vv. 15-22, el asedio de Tito a Jerusalén; después, el día del Señor en los vv. 6-8 y otra vez en los vv. 29-31; las persecuciones venideras en los vv. 9-10; las amenazas a la fe en los vv. 4-5, en los vv. 11-13 y en los vv. 23-26; y la llegada del Rey en el v.3, en el v.14 y en los vv. 27-28. ¡Muy complejo! Pero parece bastante razonable.
Mi objetivo hoy no es dar una interpretación definitiva de este capítulo ni el orden correcto de los acontecimientos futuros porque carezco del tiempo en este mensaje y también del conocimiento para hacerlo. Pero sí vamos a tratar de entender las señales que Jesús les da a Sus discípulos y a aplicarlas a nuestras vidas. Pareciera que Jesús comienza respondiendo primero la última pregunta a los discípulos: ¿Qué señal habrá del fin del siglo? Y en esta sección que abarca los vv. 4-14 se nos dan por lo menos 10 señales del fin de la edad presente y la llegada de la edad mesiánica. Veamos brevemente esas señales a continuación.
Primera señal, la aparición de falsos mesías. Leamos juntos los vv. 4-5. La primera señal que Jesús presenta a Sus discípulos es la venida de falsos mesías, personas autoproclamándose el Cristo o Mesías. Esta señal ya se estaba cumpliendo desde antes de la primera venida de Jesús. Para aquella época se cuenta que habían aparecido unas 150 personas diciendo que eran el Mesías y habían engañado a muchos, liderándolos a fallidas revueltas que culminaban con la muerte de muchos, incluidos los autoproclamados Mesías. Durante siglos han seguido apareciendo este tipo de personajes también, quizás uno de los más destacados es Siyyid Mírzá "Alí-Muhammad, del S. XIX quien es todavía reverenciado por la fe Bahaí como el Báb o “la puerta”.
En nuestros días también han aparecido muchos proclamándose como la Segunda Venida de Cristo, por ejemplo, Sun Myung Moon fundador de la Secta Moon en Corea. En 1951, Moon afirmó haber recibido una “revelación” de que él era el nuevo “Mesías”. Según esta revelación, él era el “Tercer Adán” y el “nuevo Cristo”. Murió en 2012, y su esposa e hijos continúan con la iglesia que tiene unos dos millones de fieles en todo el mundo. También en Latinoamérica, el puertorriqueño José Luis de Jesús Miranda afirmó en 1973 ser la Segunda Venida de Cristo. Paradójicamente, también se refirió a sí mismo como el Anticristo y lucía un tatuaje con el “666” en su antebrazo. Les pidió a sus seguidores que se tatuaran también el “666” como muestra de lealtad. Su esposa continuó con la iglesia, pero después de la muerte de Miranda ha disminuido mucho.
La advertencia de Jesús sigue resonando hoy en día: “Mirad que nadie os engañe.” Podemos pensar que la gente que ha seguido a estos falsos cristos es tonta o muy fácil de convencer, pero el carisma de ellos y lo que ofrecen logran convencer a muchos. Así que tengamos cuidado a quién le prestamos oído. Y oremos para que podamos mantenernos firmes en la Palabra de Dios porque todavía se levantarán muchos falsos cristos, falsos profetas y el Anticristo, y engañarán a muchos.
Segunda señal, guerras y rumores de guerras. Leamos juntos los vv. 6-7a. La guerra, estrictamente hablando, es un conflicto social en el que dos o más grupos humanos relativamente masivos —principalmente tribus, sociedades o naciones— se enfrentan de manera violenta, generalmente mediante el uso de armas, y a menudo con una cantidad de muertes y daños materiales considerables. Según la Enciclopedia Mundial de las Relaciones Internacionales y Naciones Unidas, en los últimos 5,500 años se han producido 14,513 guerras que han costado 1,240 millones de vidas y han dejado solo 292 años de paz. El siglo pasado ocurrieron las dos guerras más violentas en número de víctimas, la Segunda Guerra Mundial que dejo entre 60 y 80 millones de muertos, y la Primera Guerra Mundial que dejó entre 10 y 20 millones de fallecidos.
Actualmente, estamos orando por la guerra entre Rusia y Ucrania y el conflicto entre Israel y Gaza. Pero hay muchos otros conflictos sucediéndose que no están tan mediatizados. Y aunque estas cifras son alarmantes y los rumores de guerra angustiantes, Jesús advierte a sus discípulos que no se turben. Es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin; es decir, el final se está aproximando, pero aún no ha llegado. El número de guerras y conflictos seguirá aumentando a medida que el pecado aumenta. Dios guarde a Panamá y a cada uno de nosotros, y a cada uno de nuestros hermanos en Ucrania, Rusia, Israel, Gaza y en todo el mundo. Amén.
La tercera, cuarta y quinta señales, pestes, hambres y terremotos. Leamos juntos el v.7b. La peste es una enfermedad que se propaga rápidamente. A lo largo de la historia ha habido pestes muy grandes como la peste bubónica y la peste negra que cobraron millones de vidas en Europa. Y aunque la salud ha avanzado mucho en nuestra época y hemos logrado erradicar muchas enfermedades que antes mataban a muchos, hoy en día proliferan enfermedades nuevas e incurables como el sida, el cáncer (que podría no considerarse como una peste) y hemos vivido recientemente pestes como el ébola, la gripe aviar, la gripe porcina y la más reciente y fatal pandemia del Covid-19. Y por las palabras de Jesús podemos ver que la situación seguirá agravándose.
Así mismo con las hambres. Aunque en el mundo occidental más bien tenemos problemas de obesidad, dislipidemias, hipertensión y diabetes, en África y en el sudeste asiático muchos mueren de inanición (hambre) y deshidratación (sed). Y parece que la situación empeorará. Con el crecimiento de la población mundial se va haciendo cada vez más difícil tener alimentos para todos, y solo los pocos privilegiados que podemos pagar tenemos acceso a ellos.
Lo mismo sucede con los terremotos. Cada día escuchamos de más movimientos telúricos a lo largo del planeta y de grandes magnitudes. El de mayor magnitud del que tenemos referencia es el Terremoto de Valdivia de 1960 en Chile que tuvo una magnitud de 9.6 MW y dejó unos 2,000 muertos. Más recientemente el de Japón en 2011 con una magnitud de 9.1 MW, generando un poderoso tsunami que mató a más de 15,000 personas y desencadenó el accidente nuclear de Fukushima. También, un terremoto en Haití en 2021 de 7.2 MW en el que al menos 136,800 edificios resultaron dañados o destruidos, 2,248 personas muertas, 329 desaparecidas y 12,763 heridas. Ha sido el peor desastre ocurrido en Haití. Y el año pasado, el terremoto en Marruecos que, aunque fue de “solo” 6,8 MW, ocasionó daños catastróficos en edificios y monumentos históricos, y dejó 2,946 muertos y 5,476 heridos. Y vendrán más y peores terremotos según la profecía de Jesús.
Todo esto es apenas “principio de dolores”. Leamos juntos el v.8 por favor. La última palabra de este versículo significa literalmente “dolores de parto”. Son los dolores que indican que la mujer ha comenzado el trabajo de parto y que la llegada del bebé es inminente, pero no necesariamente inmediata. Desde las primeras contracciones hasta el nacimiento por parto natural pueden pasar hasta 3 días. Así que lo que Jesús quiere decir aquí es que cuando estas señales empiecen a cumplirse no significa que Él va a venir inmediatamente, sino que puede pasar todavía un tiempo. También podríamos interpretar aquí que, así como en el trabajo de parto, los primeros dolores son leves e irregulares, pero a medida que se acerque el tiempo de Su venida estas señales se irán haciendo más frecuentes e intensas. Así que debemos prepararnos porque todavía vendrán cosas peores.
Sexta y séptima señales, persecución y tropiezo. Leamos juntos los vv. 9-10. Los seguidores de Cristo serán entregados a tribulación. La palabra griega que se usa aquí para tribulación describe la presión de las uvas para extraer el vino. Quiere decir que los seguidores de Jesús serán oprimidos y presionados por sus creencias. Y esto llevará a muchos a la séptima señal, el tropiezo. Por la persecución y la presión, muchos negarán su fe y se volverán del camino. Algunos denunciarán a los cristianos de sus familias y los entregarán a las autoridades o a las turbas para que los ejecuten. Esto lo podemos leer en el libro de los Hechos con respecto a los primeros cristianos. Y quizás algunos de ustedes piensen que esto ya no sucede hoy en día, pero la realidad es que todavía está pasando. Muchos cristianos en el mundo son perseguidos a causa de fe.
Ya les he hablado antes de un movimiento llamado Puertas Abiertas que monitorea esta situación en todo el mundo. Según ellos, 365 millones de cristianos son perseguidos por su fe hoy en día, esto es 1 de cada 7. Cada año publican la lista de los 50 países donde más se persigue a los cristianos. Y cada año Corea del Norte lidera esta lista. Ser descubierto como cristiano en Corea del Norte es una sentencia de muerte. Los cristianos son enviados a campos de trabajo forzado como presos políticos, donde se enfrentan a una vida de torturas y trabajo duro a la que pocos sobreviven; o simplemente son asesinados en el acto. Y el mismo destino les espera a sus familiares. Se cree que hay decenas de miles de cristianos encarcelados en campos de trabajo forzado en el país. Veamos a continuación el video de la lista de 2024 (https://www.youtube.com/watch?v=4tYbnqv4W_Q&t). Demos gracias a Dios porque no estamos viviendo en esta situación y oremos fervientemente por nuestros hermanos en estos países para que el Señor los fortalezca y no tropiecen en su fe.
Octava señal, muchos falsos profetas se levantarán. Leamos juntos el v.11. Muchos falsos profetas y falsos predicadores se levantan enseñando cosas que la Biblia no enseña. Creo que sobran ejemplos de este tipo en la actualidad. Dicen ser “apóstoles”, “profetas”, “reverendos”, entre otros títulos y enseñan cualquier cantidad de doctrinas de demonios como si fuese la Palabra de Dios. Y lo peor es que muchos los escuchan y los aplauden y dicen: “amén”. Pero ya advirtió acerca de ellos el apóstol Pablo también: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2Ti. 4:3-4). No nos cansemos de la sana doctrina, ni del llamado al arrepentimiento y a la obediencia a la fe. No busquemos maestros carismáticos que nos entretengan con sus historias, ni farsantes que den interpretaciones “espiritualizadas” o “enigmáticas” de las Escrituras. ¡No seamos engañados!
Novena señal, el amor de muchos se enfriará. Leamos juntos el v.12. Como la maldad en el mundo se multiplica cada día más, el amor de muchos se va enfriando. Aun la iglesia de hoy en día tiene mucho menos amor que la iglesia primitiva. Ellos tenían un genuino amor y servicio por los hermanos. Entregaban todos sus bienes para ayudar a los pobres. Y para nosotros esto es impensable. Pero aún en aquel tiempo ya el amor de muchos se empezó a enfriar. Pudimos verlo en el mensaje de la Cena del Señor. Los hermanos más pudientes no esperaban a los pobres para comer, ni compartían su comida con ellos. Y cada día que pasa la situación va empeorando. Cada día vemos cómo cada quién busca su propio beneficio, aunque sea el perjuicio de otro. Como aumenta el tráfico de drogas, tráfico de personas, la delincuencia, el sicariato. Cuando hay escasez de productos, la gente los acapara para su beneficio o para venderlos después más caros. ¡El amor realmente se ha enfriado!
Y antes de ir a la décima señal, el Señor les da una esperanza a los discípulos. Leamos juntos el v.13 por favor. La vida cristiana se asocia varias veces en la Biblia con una carrera. Pero es una carrera de resistencia, no de velocidad. Es una maratón, no una carrera de 100m planos. El que llega a la meta en un maratón es el que se mantiene corriendo en la carrera. Algunos no aguantan y se retiran. Obviamente, esos no llegan a la meta. Pero los que resisten y se mantienen corriendo, sin importar el tiempo que les tome, llegarán a la meta.
Ahora esto no quiere decir que nuestra perseverancia es la que nos dará la salvación. No hay nada que podamos hacer o ayudar por nuestra salvación. La salvación es un regalo de Dios en el que Jesús hizo el 100%. No el 99.9%. El 100%. Así que no queda nada que nosotros podamos hacer. Entonces, ¿qué significan estas palabras de Jesús? Que los que son salvos perseverarán hasta el fin. Es decir, se persevera porque se es salvo; no se es salvo porque se persevera. Los verdaderos creyentes “son guardados por el poder de Dios mediante la fe” (1Pe. 1:5). Esta es la doctrina conocida como “la perseverancia de los santos”. Así como Dios nos escogió, nos llamó y nos salvó, nos hará perseverar por la fe. O como lo expresa el apóstol Pablo: “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Flp. 1:6). El que empezó en nosotros la buena obra de la salvación nos hará perseverar hasta el día de Jesucristo.
Pero estas son también palabras de ánimo para los discípulos. A pesar de las tribulaciones y de las condiciones adversas en las que pudieran encontrarse, deben permanecer en la fe. No apostatar. No negar la fe. No volver atrás. A pesar de la presión, la persecución, la pobreza, la enfermedad, o cualquier situación, debo confiar en la promesa de que El que comenzó en mí la buena obra, la perfeccionará. Tengamos la fe del autor de Hebreos y digamos: “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.” (Heb. 10:39). Y con el apóstol Pablo: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Rom. 8:37-39).
Décima señal, será predicado este evangelio del reino en todo el mundo. Leamos juntos el v.14. El evangelio del reino son las buenas noticias de que Cristo viene a establecer su reino sobre la tierra, y que aquellos que le reciben por la fe entrarán en el reino de Dios. La señal que Jesús da aquí es que este evangelio no será predicado solamente a los judíos, sino que será predicado en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones. Es decir, que los gentiles también recibirían la buena noticia del reino mesiánico. Algunos interpretan aquí que Jesús no va a venir hasta que el evangelio no sea predicado a cada rincón del mundo. Y aunque la iglesia debe tomar seriamente esta responsabilidad de ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura (Mar. 16:15), esto no significa que el Señor esté esperando que lleguemos a cada rincón del mundo para venir. Si fuese así, pues falta mucho para el regreso de Jesús porque según el Proyecto Josué todavía hay 7,278 pueblos no alcanzados con el evangelio, que ascienden a 3.4 mil millones de personas. ¡42% del mundo no ha escuchado el evangelio!
Pero en el Nuevo Testamento podemos leer del inminente regreso de Jesús. Los hermanos lo estaban esperando en cualquier momento. ¿Cómo podían esperar ellos tal cosa si para ese tiempo China o India, naciones que ellos conocían, no habían sido evangelizadas? Porque las palabras de Jesús aquí están hablando de la inclusión de las naciones a la promesa del reino de Dios, pero no de la evangelización de la totalidad de la población mundial. El Comentario Beacon dice: “Puesto que la totalidad de las naciones, en el sentido general del término, han escuchado el evangelio en cierta medida—y los medios de comunicación están apresurando el proceso en la actualidad—nos parece que nadie puede negar la posibilidad de que esta última parte de la señal ya se haya cumplido. El final de la edad puede sobrevenir en cualquier momento.” Y así lo creo yo también.
Debemos seguir trabajando por el avance del evangelio, y Dios bendiga y prospere a los hermanos del Proyecto Josué que trabajan en ello, a los de Youversion que están traduciendo la Biblia a miles de idiomas, a los Gedeones Internacionales, y a todos los que trabajan en esta preciosa misión. Pero el Señor puede venir en cualquier momento. No sabemos el día ni la hora. Puede ser ahora. Esta noche. O dentro de mil años más. La verdad no lo sabemos, pero debemos vivir como si el Señor viniese hoy. Y de esto conversaremos también en los próximos mensajes.
En conclusión, el Señor les dio a los discípulos por lo menos diez señales antes del fin de esta era y del comienzo de la era mesiánica. Podemos ver que las señales se han estado cumpliendo, y hemos podido ver cómo se cumplen incluso ahora. Estemos atentos porque en cualquier momento puede venir el Señor a llevarnos a Su reino. Oro para que cada uno de nosotros persevere hasta el fin, y que mientras llegue el Señor prediquemos el evangelio a tiempo y fuera de tiempo, especialmente en la Universidad de Panamá, nuestro campo de misión. Y que el Señor nos use para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para Su gloria. Amén.
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