Proverbios 31:10-31

31:10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
31:11 El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias.
31:12 Le da ella bien y no mal Todos los días de su vida.
31:13 Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos.
31:14 Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos.
31:15 Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas.
31:16 Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos.
31:17 Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos.
31:18 Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche.
31:19 Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca.
31:20 Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso.
31:21 No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
31:22 Ella se hace tapices; De lino fino y púrpura es su vestido.
31:23 Su marido es conocido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
31:24 Hace telas, y vende, Y da cintas al mercader.
31:25 Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.
31:26 Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua.
31:27 Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde.
31:28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba:
31:29 Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas.
31:30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
31:31 Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.

LA MUJER VIRTUOSA


Buenos días. ¡Feliz Día de las Madres! Aunque el Día de las Madres se celebró el pasado viernes, hoy queremos celebrarlo con ustedes como iglesia. Y no hay mejor forma de hacerlo que con una lectura especial por el Día de la Madre. Y, ¿qué mejor pasaje bíblico para celebrarlo que este de la mujer virtuosa? Estoy seguro de que mientras leíamos el pasaje bíblico muchos de ustedes se acordaban de las virtudes de sus madres y esposas, aunque seguramente hay varias de estas virtudes que les falta desarrollar. Y es que difícilmente una mujer reunirá todas estas virtudes. La mujer descrita en este capítulo tiene cualidades muy sobresalientes; y, muy probablemente, el pasaje bíblico no se refiera a una mujer particular, sino que es una descripción de la mujer ideal. Así que no debemos verla como un modelo que se debe imitar en cada detalle. ¡Sus días no son lo bastante largos como para hacer todo lo que ella hace! En cambio, debemos verla como una inspiración para desarrollar todo su potencial como mujer. Seguramente no llegarán a ser igual a ella, pero pueden aprender de su laboriosidad, integridad e ingenio.

Mi oración es que a través de este pasaje bíblico podamos aprender el ideal de la mujer y que cada una de ustedes pueda desarrollar al máximo todas sus virtudes, y trabajar en sus áreas de oportunidad para llegar a ser mujeres virtuosas que crían hombres y mujeres de Dios, y que apoyan a sus esposos a desarrollar todo su potencial y a ser grandes siervos de Dios. Que sean las madres que contribuyan a convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para la gloria de Dios. También que los hombres podamos apreciar las virtudes de nuestras madres y esposas y les apoyemos para alcanzar todo su potencial como mujeres que glorifican a Dios. Amén.

La descripción de la mujer virtuosa que encontramos en Pro. 31 es un poema acróstico hebreo donde cada versículo comienza con una letra diferente del hebreo y están dispuestas en orden alfabético. Según el v.1 este poema fue escrito por el rey Lemuel de las enseñanzas que le dio su madre. Su intención es mostrar a las mujeres qué tipo de mujeres deben ser, y a los hombres solteros qué tipo de mujer deben buscar. Mujeres, Dios las ayude a crecer como mujeres virtuosas. Hombres solteros, Dios les ayude a no dejarse engañar por la hermosura o gracia de una mujer, sino que busquen casarse con una mujer temerosa de Dios. Hombres casados, Dios les dé la sabiduría para apreciar las mujeres que Dios les ha dado y que puedan apoyarlas para convertirse en mujeres virtuosas. Amén. 

Leamos nuevamente el v.10 por favor. “Mujer virtuosa” la palabra hebrea aquí también podría ser traducida como “mujer fuerte y valiente”. De acuerdo a la descripción de este pasaje bíblico, la mujer virtuosa no es una mujer de hermosa apariencia que se la pasa metida en el salón de belleza, sino que es una guerrera del reino de Dios que siempre se encuentra ocupada en su casa, en su familia y en el reino de Dios. Aunque la Biblia menciona en 1Pe. 3:7 que la mujer es un vaso más frágil, ésta es fortalecida por el temor de Dios que le da sabiduría y gracia. Las mujeres quizás no son físicamente tan fuertes como los hombres, pero tienen mayor resistencia. Ningún hombre podría jamás cargar con un bebé durante 9 meses en su vientre, ni mucho menos resistir el dolor del parto. Ningún hombre podrá jamás resistir continuamente su cansancio para cuidar de un hijo enfermo, o para levantarse a darle la mamadera al bebé, o para arreglar la casa antes de dormir, o para preparar todo para el día siguiente. La mujer virtuosa es una mujer fuerte y valiente física, emocional y espiritualmente.

La mujer virtuosa es una mujer llena del Espíritu de Dios, que sabe cómo manejar su casa y cómo lidiar con las personas. Es diligente y piadosa, pues mantiene toda su casa y además ora por los suyos. Una mujer virtuosa es una mujer firme, que tiene principios, y que está decidida a mantenerlos por encima de todas las cosas.  Una mujer virtuosa no permite que nada la mueva de aquello en lo que cree, y no dejará que su familia sea alterada.

Según el proverbista, la mujer virtuosa es muy difícil de hallar, tan difícil que debería valorarse muchísimo más que las piedras preciosas. Pareciera que el proverbista está siendo injusto al preguntar de esa manera: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?” Sin embargo, es una realidad que es muy difícil encontrar una mujer virtuosa como la que describe este poema. Para ser justos, y que las mujeres no se sientas discriminadas, podríamos realizar la misma pregunta con respecto a los hombres de la siguiente forma: “Hombre fiel, ¿quién lo hallará?”. Encontrar un hombre fiel es igual de difícil, quizás más, que hallar a una mujer virtuosa. Y cuando digo fiel, no me refiero sólo a que no sea adúltero, sino que sea responsable en todo y atento con su familia. Que ame y sirva a Dios y a su familia de todo corazón.

En nuestra época es muy difícil encontrar a una mujer virtuosa como la describe el proverbista, pues nuestra sociedad ya no busca formar este tipo de mujeres, sino que busca formar supermodelos o grandes ejecutivas y líderes de la sociedad. Los medios de comunicación fomentan el deseo en las mujeres de convertirse en mujeres “exitosas” en estos campos. Para intentar ser supermodelos o actrices, las mujeres gastan mucho dinero en ropa o maquillaje tratando de realzar su hermosura, o gastan mucho tiempo en el salón de belleza o en el spa. Peor aún, las mujeres pagan costosísimas cirugías plásticas para tratar de mejorar su apariencia y alcanzar el estándar de belleza de la sociedad, poniéndose aquí o quitándose allá.

Por otro lado, para intentar ser grandes ejecutivas o líderes de la sociedad en negocios, política o afines, las mujeres emplean mucho tiempo estudiando y desarrollando su carrera profesional, de forma tal que no tienen tiempo de formar familias o de cuidar de su familia. Por lo que este tipo de mujeres terminan solteras o con varios divorcios. Aunque obtienen el “éxito” que deseaban, muchas se sienten incompletas por no ser madres o por no tener una familia que cuidar, así que compran un perro y lo tratan como si fuese un hijo. 

Sin embargo, en esta lectura especial por el Día de la Madre, lo que yo quiero resaltar son las características de la mujer virtuosa que aparecen en este pasaje bíblico para que las mujeres busquen desarrollarlas en sí mismas y en sus hijas, y para que los hombres podamos entender cuál es la mujer que realmente vale la pena. Y como les dije al principio, muchas de estas características podemos verlas en nuestras sacrificadas madres, así que este mensaje sirve también para honrarlas. Veamos entonces las características de la mujer virtuosa.

Primero, es digna de confianza. Leamos el v.11 por favor. La primera característica que nos da el proverbista acerca de la mujer virtuosa es que es digna de confianza. Su marido puede confiar en ella de todo su corazón. En la actualidad esto parece ser muy difícil, especialmente entre las mujeres que no conocen a Jesús, ya que, si el hombre descuida su mujer, ésta puede llegar a ser infiel, o gastar el dinero a escondidas, o descuidar la casa o los hijos. 

La mujer virtuosa debe ser una mujer en la que su esposo pueda confiar. Y la confianza es algo que se gana con esfuerzo. Si la mujer se comporta siempre como una dama en la sociedad; si siempre utiliza el dinero de forma prudente, pagando todo lo que sea necesario; si educa bien a los niños y si mantiene organizada la casa, el marido no tiene de qué preocuparse y su corazón estará confiado en ella. Así que esta debe ser la actitud de una mujer para ser digna de confianza.

Segundo, le hace bien a su marido. Leamos el v.12. Una mujer virtuosa busca complacer a su marido. Ella hace todo lo necesario para que su marido esté tranquilo y bien. Todo lo que ella hace es por el bien de su marido y su familia. La mujer virtuosa muestra su amor para su marido comportándose prudentemente, ajustándose a su carácter, no gritando y discutiendo por cualquier cosa, dándole buenas palabras, incluso cuando él está de mal humor. La mujer virtuosa conoce a su marido y busca hacerle más fáciles las cosas. La mujer virtuosa no busca dañar o perjudicar a su marido en nada, ni siquiera cuando está de mal humor con él. Obviamente, el marido también debe facilitarle las cosas a la mujer para que ella desarrolle esta actitud. Sin embargo, aquí no estamos hablando acerca del comportamiento del hombre santo en su familia, sino estamos hablando acerca de la mujer virtuosa. De hecho, si el marido no le hace las cosas fáciles, más virtuosa es la mujer. 

Una mujer cristiana casada con un incrédulo, debe aplicar muy bien esta característica de la mujer virtuosa, y de esa forma muy pronto ganará a su marido para Cristo también. He oído de casos en los que los maridos son unos patanes, pero la mujer cristiana obedece la Palabra respetando a su marido y haciéndole bien, orando por él constantemente y hablándole la Palabra, de modo que el marido termina entregando su corazón a Jesús también, y su familia mejora mucho. Así que el comportamiento de la mujer virtuosa no debe depender del comportamiento del marido, sino que debe ser una cualidad en ella sin importar las circunstancias.

Tercero, es diligente. Leamos los vv. 13-19. Nos cansamos nada más de leer todo lo que hace la mujer virtuosa, ¿verdad? La mujer virtuosa busca lo que necesita su familia y con sus manos satisface las necesidades de todos. No hay nada más hermoso que las manos de una mujer, y no porque se hayan hecho manicure ni porque se hallan puesto las uñas postizas, sino porque con esas manos alimentan a su familia, dan amor a sus hijos y a su esposo, y aun los sana cuando están enfermos. El sacrificio de una mujer no tiene fin y sin duda eso es lo que las hace virtuosas. Especialmente las madres que se sacrifican tanto por sus hijos. Aunque Dios es nuestro Padre, no hay nada más parecido al amor de Dios que el amor de una madre. Por este amor, ellas se desvelan cuando estamos enfermos. Cuando su hijo está en la calle hasta altas horas de la noche, ellas no pueden dormir esperando que lleguen con bien; aunque en este último sentido, ustedes son privilegiadas de tener a sus hijos en la iglesia, ya que no nos vamos a rumbear corriendo el riesgo de no regresar a la casa. 

La mujer virtuosa tiene una fuerza y una resistencia sobrehumanas. El amor de Dios en ellas las fortalece para cumplir con todas las cosas que tienen que hacer. Yo muchas veces me sorprendo de cómo mi esposa hace tantas cosas, aun trabajando, intenta mantener todo en orden dentro de la casa. Y aun estando cansada se levanta para darle de comer a las niñas o se mantiene despierta cuando ellas están enfermas. A mí, a la verdad, el cansancio me supera, y aunque quiero mantenerme despierto simplemente no doy más muchas veces. ¡Dios bendiga a las madres cuya diligencia las hace virtuosas! 

Cuarto, es generosa. Leamos el v. 20 por favor. Una mujer virtuosa es generosa, no sólo les dan pan a sus hijos, sino también al que lo necesite. Las mujeres son mucho más sensibles que los hombres hacia los demás, pero las mujeres de Dios al estar llenas del Espíritu Santo, deben ser aún más sensibles a los problemas y necesidades de otros, especialmente de los que no conocen a Dios. Una madre siempre tiene comida en la mesa para su hijo, y no sólo para su hijo sino también para el amigo de su hijo. Sin embargo, este versículo va más allá del amigo de su hijo, la mujer virtuosa es generosa con cualquier menesteroso, lo conozca o no. 

Quinto, es precavida. Leamos el v.21. Si un hombre precavido vale por dos, una mujer precavida vale por todos los miembros de su familia. La mujer virtuosa es precavida porque considera no sólo el presente sino el futuro. Es más, las otras características de la mujer virtuosa nos dicen que ella hace todas estas cosas pensando en el futuro también. La mujer virtuosa está preparada para la contingencia porque la ha previsto. Ustedes pueden ver la diferencia entre un hombre y una mujer en cuanto a la previsión. Cuando mi esposa arregla la maleta o la lonchera de las niñas, pocas veces falta algo, pero cuando yo lo hago lo más probable es que se queden varias cosas. La mujer generalmente es más precavida que el hombre, pero la mujer virtuosa va más allá porque se preocupa genuinamente por todos los miembros de su familia y porque está llena de sabiduría.  

Sexto, está bien ataviada. Leamos los vv.22, 24-25. El lino fino se usa como símbolo de la santidad y la tela púrpura es de los reyes, así que la mujer virtuosa está vestida en santidad y realeza. El v.25 nos dice que su vestidura es de fuerza y honor. Estos vestidos que se mencionan aquí no son los externos sino la forma en que se conduce la mujer virtuosa. Es parte del reino de Dios y por lo tanto debe actuar con santidad y pureza como es digno del reino. En nuestra época se le da mucha importancia a la apariencia, más que a la esencia. Las mujeres gastan mucho tiempo y dinero en ropa y maquillaje para mejorar su apariencia, pero no cuidan su ser interior. Le dan el enfoque a lo que está por fuera y no lo que está dentro. La integridad y el pudor han sido reemplazados por el maquillaje y la sensualidad.

Sin embargo, el atavío de la mujer virtuosa no tiene que ver con la elegancia de su ropa, sino con la pureza de su ser. 1Pe. 3:3-4 dice: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” Entonces, la mujer virtuosa debe vestirse de un espíritu afable y apacible, antes que con vestidos lujosos y prendas de oro. Esto no quiere decir que las mujeres no se puedan vestir bien, sino que la prioridad en el atavío debe estar en su interior antes que en el exterior. Antes de pensar en cómo se les ve la falda o el pantalón, deben considerar cómo está su relación con Dios y si su comportamiento refleja a Cristo o no.

Séptimo, es sabia y prudente. Leamos los vv. 26-27. La mujer virtuosa abre su boca con sabiduría porque está llena de sabiduría. Su sabiduría no proviene de leer muchos libros, sino que proviene de la Palabra de Dios. La mujer virtuosa lleva su casa y sus relaciones conforme a lo que dice la Biblia, es obediente a la Palabra de Dios y sigue todos sus principios. Por esto se conduce rectamente. Pero no sólo es sabia sino también misericordiosa. La gracia que ha recibido de Dios la comunica en sus actos hacia los demás. Cría a sus hijos con sabiduría y gracia porque así ha aprendido de Dios. Además, es prudente en sus palabras y en su conducta, meditando bien las cosas antes de hablar o actuar. Esta debe ser una de las principales cualidades de la mujer virtuosa.  

Gracias a todas esas características, la mujer virtuosa es alabada por su esposo y sus hijos. Según el v.23, es una bendición para su marido porque, como él no tiene que preocuparse por nada en su casa, pueden concentrarse en lo que hace y es reconocido por ello. Así que aquí se ve que es real el dicho: “detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer”. Difícilmente un hombre podrá desarrollar todo su potencial sino tiene una gran mujer a su lado que lo apoya en todo y que ora por él. 

Es por esto, que el proverbista concluye en el v.30, leámoslo juntos por favor: “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.”. Los hombres no deben buscar una mujer hermosa o talentosa para casarse, sino una mujer que sirve a Dios con todo su corazón, porque esa mujer podrá convertirse en una mujer virtuosa. Esta es la virtud fundamental para llegar a ser una mujer virtuosa. Si la mujer no teme a Dios, no ama a Dios y a Su Palabra por encima de todas las cosas, no procura con todo su corazón obedecer la Palabra de Dios, no podrá ser una mujer virtuosa. Aunque nuestras madres tienen mucha virtud, sino temen a Dios no llegarán a ser mujeres virtuosas. Yo oro para que cada una de las mujeres de nuestro ministerio tema a Dios y se levante como una mujer virtuosa. Amén.

Cuando leo este pasaje bíblico, puedo ver muchas virtudes de mi mamá y de mi esposa. Mi mamá hizo un gran sacrificio y con mucho amor nos crio a mi hermano y a mí. Pero ella no tenía temor de Dios y por eso cometió muchos errores. Por la gracia de Dios, hoy en día mi mamá es una mujer temerosa de Dios que crece cada día en virtud y sabiduría y oro por ella para que pueda llegar a ser una mujer virtuosa y una madre de oración para Venezuela. En cuanto a mi esposa, doy gracias a Dios porque ella es realmente una gran mujer. Dios me ha bendecido grandemente con ella y verdaderamente me ha dado una ayuda idónea. Ella también muestra muchas de las virtudes que aparecen en este pasaje bíblico, y ella sabe cuáles son las que les falta desarrollar un poco más, sin embargo, creo que sus hijas se pueden levantar y llamarla “bienaventurada” y yo también la alabo como dice aquí en el v.29: “Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas.” Ella me ha hecho mucho bien a mí, a nuestra familia y a nuestro ministerio también. 

Sin embargo, quisiera mostrarles un ejemplo de una mujer virtuosa en la historia: Susanna Wesley, la madre de John y Charles Wesley, fundadores del Club Santo de la Universidad de Oxford y del movimiento metodista. Susanna se casó con Samuel Wesley en 1688, con 19 años de edad. Tuvieron 19 hijos, nueve de los cuales murieron siendo bebés. fue una mujer trabajadora y sacrificada que prácticamente crio sola a sus hijos, pues su esposo se ausentaba mucho del hogar y fue encarcelado en par de ocasiones por su mal manejo de las finanzas. Ella enseñó a sus hijos a leer y escribir, y les inculcó valores cristianos. Además, a pesar de sus carencias, era una mujer generosa que abría su hogar a los necesitados y les brindaba ayuda. Y por encima de todo, era una mujer piadosa y temerosa de Dios que dedicaba tiempo a la oración y a la lectura de la Biblia. Ella organizó en su casa la primera escuela dominical de la historia. Hubo un momento en que más de 200 personas asistían a su escuela dominical donde cantaban un salmo y luego Susanna leía un sermón del archivo de sermones de su esposo o padre, seguido de otro salmo.

Susanna Wesley no reunía todas las cualidades de la mujer virtuosa de nuestro pasaje bíblico. Pero ella es un claro ejemplo de mujer virtuosa y creo que ustedes también pueden llegar a serlo si tienen la virtud fundamental de la mujer virtuosa: El temor a Jehová. Yo oro para que cada una de ustedes sean mujeres temerosas de Dios, que amen a Dios y obedezcan Su Palabra por encima de todas las cosas y que con este ejemplo puedan criar a sus hijos y apoyar espiritualmente a sus esposos y se conviertan en madres de oración para Panamá, de modo que Dios pueda usarlas para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para Su gloria. Amén.

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