1 Timoteo 2:1-8

2:1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
2:2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
2:3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
2:4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
2:6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
2:7 Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.
2:8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

EXHORTACIÓN A LA ORACIÓN


Buenos días. El pasado martes terminaron oficialmente las Fiestas Patrias con la celebración del 202º Aniversario de la Independencia de España. La independencia de Panamá de España fue un proceso emancipador que se llevó a cabo entre el 10 y el 28 de noviembre de 1821. El movimiento panameño de secesión de la Corona Española se inició el 10 de noviembre de 1821, con el grito de Independencia de la Villa de Los Santos que contó con el respaldo de otras poblaciones como Natá de los Caballeros, Penonomé, Ocú y Parita. La ciudad de Panamá declaró su independencia el 28 de noviembre de 1821 y acto seguido, decidió de manera voluntaria unirse a la Gran Colombia presidida por Simón Bolívar.

Pero el 28 de noviembre también será recordado de ahora en adelante como el día en que la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el contrato-ley 406 de 2023 que otorgaba la concesión a la sociedad Minera Panamá, S.A. sobre el yacimiento minero de oro, cobre y otros minerales, sobre el área conocida como “Cerro Petaquilla”. Esto después de más de un mes de protestas y cierres de vía que llevaron incluso a la suspensión de los acostumbrados desfiles patrios.

Precisamente por las fiestas patrias y por la situación del país planifiqué esta lectura especial para exhortarnos a orar por Panamá. Aunque las fiestas patrias ya terminaron y, al parecer, también las protestas y los cierres de vía, siempre es importante orar por nuestro país. Eso es lo que aprenderemos el día de hoy en esta lectura especial, las razones por las que debemos orar por Panamá y también los tópicos de oración que el apóstol Pablo le da a Timoteo para que oremos en nuestras reuniones.

Yo oro para que a través de este mensaje nosotros podamos oír la voz de Dios llamándonos a orar por todos los habitantes de este precioso país, especialmente por los gobernantes para que “sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Que podamos ser guerreros de oración que luchan espiritualmente por la paz de nuestro país y para que todos puedan conocer la verdad y sean verdaderamente libres (Jua. 8:32). Que Dios use nuestras oraciones y nuestro testimonio para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa, un pueblo que vive conforme a la voluntad de Dios y que envía misioneros a otros países para que el reino de Dios sea establecido en todo el mundo. Amén. 

I.- Exhortación a hacer todo tipo de oración por todos los hombres (1-2a)

Leamos juntos nuevamente el v.1 por favor. Esta carta fue escrita por el apóstol Pablo a Timoteo en el año 64 o 65 d.C., después de su primer encarcelamiento en Roma. Aparentemente, Pablo visitó de nuevo varias de las ciudades en las que había ministrado antes, incluyendo Éfeso, dejando a Timoteo ahí para enfrentar problemas que habían surgido en esta iglesia, tales como falsa doctrina (1Ti. 1:3-7; 1Ti. 4:1-3; 1Ti. 6:3-5), desorden en la adoración (1Ti. 2:1-15), la necesidad de líderes calificados (1Ti. 3:1-14), y el materialismo (1Ti. 6:6-19). Pablo prosiguió a Macedonia desde donde le escribió a Timoteo esta carta para ayudarlo a llevar a cabo su tarea en la iglesia (cf. 1Ti. 3:14-15).

En este pasaje bíblico de hoy, Pablo está abordando los problemas de desorden en la adoración pública en Éfeso. Aparentemente, la iglesia en Éfeso había dejado de orar por los perdidos en sus reuniones. Se habían convertido quizás en un grupo exclusivo que se sentaba a comer la Cena del Señor y a escuchar las historias de Jesús ligeramente. Ya no oraban por los perdidos. Ya no salían a evangelizar. Quizá los falsos maestros judaizantes introdujeron un evangelio pervertido y la enseñanza de que la salvación solo era para judíos y prosélitos del judaísmo entre los gentiles, y por esa razón restringieron las oraciones evangelizadoras. El exclusivismo religioso que limita la salvación a los miembros privilegiados de cierta élite, hace innecesaria la oración por los perdidos. Así que Pablo comienza diciendo acá: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres”. “Ante todo” significa “con toda prioridad”. Pablo está pidiéndole a Timoteo que exhorte a los hermanos de Éfeso para que la oración sea nuevamente una prioridad en la adoración pública de Éfeso. 

En nuestra iglesia la oración por los perdidos también debe ser una prioridad. Tenemos que orar por todas las personas. No podemos orar solamente los unos por los otros. Tenemos que orar por todos aquellos que no han aceptado a Jesús como su Señor y Salvador. Especialmente, por los estudiantes de la Universidad de Panamá que es nuestro campo de misión. ¿Estás orando tú por los jóvenes universitarios? ¿Estás orando por las almas perdidas de nuestro país? ¿Estás yendo a anunciarles el evangelio? Esta tiene que ser la prioridad de nuestro ministerio. Yo oro para que ensanchemos nuestro corazón y sintamos verdadero amor por las almas y oremos en todo tiempo, no solamente acá en la iglesia, sino también en nuestras oraciones personales, para que Dios salve a los panameños y extranjeros residentes en este país y que de esa manera Panamá se convierta en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para la gloria de Dios. Amén.

Si se fijan, al orar para que Panamá se convierta en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa, estamos orando por la salvación de todos los que habitamos este precioso país. Pero quizás esta oración sea muy genérica y necesitamos orar con mayor profundidad por la salvación de nuestro pueblo. Oraré por sabiduría para ver cómo puedo profundizar más nuestra oración en la iglesia por todas las personas en Panamá, incluyendo a nuestros gobernantes como aprenderemos más adelante. Por lo pronto, les exhorto a que cuando nos reunamos a orar de dos en dos, oremos también por los perdidos, y especialmente por alguno o algunos por nombre. 

Leamos juntos nuevamente el v.1 por favor. Aquí Pablo nos presenta diferentes palabras para la oración: “rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias”. Cada una de ellas representa un tipo de oración específica que puede hacerse en nuestra adoración pública. Si revisamos otras versiones de la Biblia en español podremos notar que la traducción no es la misma. Por ejemplo, la NVI traduce: “Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos”. Pueden ver que la primera y la tercera palabra se traducen diferente y el significado en español también es un poco diferente. Y luego tenemos la NTV: “En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos.” Esta es una traducción muy dinámica, pero aparece una palabra que es clave y que no aparece en las otras dos versiones: “intercede”. Vamos a revisar cada una de estas palabras en griego para que entendamos mejor su significado y cómo podemos aplicarlas. 

Primero, rogativas. La palabra griega que aparece aquí es déêsis. Se deriva de una raíz que significa “carecer” o “necesitar”. Esta clase de oración siempre está motivada por una necesidad concreta. Implica venir delante de Dios a presentar una necesidad. En ese sentido creo que la mejor traducción es la que aparece en la NVI pues, según el DLE, una plegaria es “una deprecación o súplica humilde y ferviente para pedir algo.” En este tipo de oraciones venimos simplemente a presentar una petición concreta delante de Dios, como cuando Pedro se estaba ahogando y rogó: “Señor sálvame”; o como cuando oramos por los alimentos.

Segundo, oraciones. La palabra griega es proseyché. Esta es la palabra que se usa comúnmente en el NT para designar la oración. Se refiere a todo tipo de comunicación con el Señor. Se usa para la oración integral, es decir, una oración que abarca todos los otros tipos de oración. El ejemplo perfecto es la Oración del Señor o Padrenuestro. Comienza con la exaltación de Dios: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” Continúa con las peticiones espirituales: “Venga Tu Reino”, “Hágase Tu Voluntad”. Sigue con las peticiones materiales: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.” Luego pidiendo perdón: “perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Después, pidiendo fortaleza en la lucha espiritual: “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”. Y finaliza con otra exaltación de Dios: “porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.” Así deberían ser nuestras oraciones personales tanto en público como en privado. Y, generalmente, nuestras oraciones representativas siguen un modelo similar.

Tercero, peticiones. La palabra griega es énteuxis. Es el nombre correspondiente al verbo entynchánein, que originalmente quería decir “encontrarse o dar con una persona”; de ahí paso a significar “tener una conversación íntima con una persona”; luego adquirió un significado especial, el de entrar a la presencia de un rey para someterle una petición. Entonces, esto significa acercarse íntimamente a la presencia de Dios para presentar una petición. Pero no una petición por nosotros, sino por otros. Este es el verbo que se usa para describir la intercesión que hacen Cristo y el Espíritu Santo por los creyentes en Rom. 8:26 y Heb. 7:25. Así que la mejor traducción aquí sería como en la NTV, intercesión.

Cuarto, acciones de gracias. La palabra griega es eucharistía. Es la más fácil de traducir y por eso todas las versiones traducen igual. Es dar gracias a Dios por todas las personas. Sí, por todas las personas, incluso las que nos hacen daño, porque esas personas nos permiten conocer mejor a Dios y crecer en las cualidades del fruto del Espíritu: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza”. Así que al final son también una bendición para nosotros, aunque en el momento no lo parezcan.

En resumen, el apóstol Pablo nos exhorta a que traigamos nuestras peticiones a Dios, oremos de forma integral, intercedamos y demos gracias por todos los hombres. En este sentido creo que se puede entender más fácilmente la NTV: “En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos.” Entonces, cuando nos reunamos en la iglesia, ante todo, oremos a Dios. Presentemos delante de Él nuestras necesidades, oremos intercediendo y dando gracias por todas las personas. Amén.

Leamos ahora juntos el vv. 1b-2a por favor. “Todos los hombres” incluye a todas las personas, hasta los gobernantes y las autoridades. Así que cuando oremos debemos presentar delante de Dios también a nuestros gobernantes. Al presidente, a los diputados, a los jueces de la Corte Suprema, a los ministros, a los gobernadores, a los alcaldes, a los representantes, a todos. Incluso cuando oremos por las universidades tenemos que orar también por los rectores, por las autoridades de la universidad y por los profesores.   

¿Cuándo fue la última vez que oraste por Laurentino Cortizo? ¿Cuándo fue la última vez que oraste por Carla García, gobernadora de Panamá? ¿Cuándo fue la última vez que oraste por “Tanque de gas”, digo, José Luis Fábrega, alcalde de Panamá? Yo les voy a ser honesto, yo ni siquiera sabía que Carla García era gobernadora de Panamá, ni me acordaba que Fábrega era el alcalde. Pero debemos orar por ellos. Y los extranjeros también deberían orar por los funcionarios panameños y por los presidentes de sus países. ¿Cuándo fue la última vez que oraste por Nicolás Maduro? ¿Cuándo fue la última vez que oraste por Gustavo Petro? ¿Cuándo fue la última vez que oraste por Daniel Ortega? ¡Tenemos que orar por ellos! ¿Por qué? Pablo nos da dos razones y además nos dice con qué tópicos debemos orar.

II.- Las razones por las que debemos orar y los tópicos de oración (2b-8)

Leamos juntos los vv. 2b-3. El apóstol Pablo nos da aquí dos razones por las cuales debemos orar por nuestros gobernantes y por todas las personas en general. 
Primero, “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”. En la época en que Pablo escribió esta carta, Nerón era el emperador romano. Nerón fue uno de los más acérrimos perseguidores de los cristianos. Encarcelaba y ejecutaba a todo aquel que se llamase cristiano. Y Pablo les pedía a los efesios que orasen por Nerón. Esto armonizaba con la enseñanza de Jesús en Mat. 5:44: “orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Si oraban por los gobernantes para que fuesen sabios y para que aceptasen a Jesús como el Mesías, y estos lo hacían, entonces ellos podían vivir quieta y reposadamente.

Miren el ejemplo de lo que acaba de ocurrir en Panamá. El presidente Cortizo y los diputados de la Asamblea sin sabiduría discutieron apresuradamente y promulgaron el contrato-ley 406 de 2023 que desató un gran caos en el país. ¿Cómo vivimos estos días de protestas? Mi familia estaba casi como en la Pandemia, sin poder salir de casa por temor a que nos encontrásemos con una protesta o un cierre de vía. Tuvimos escasez de alimentos, particularmente de frutas y verduras. Ni siquiera pudimos conseguir las zanahorias para hacer una ensalada en la convivencia. El papá de Carlos no lo dejó ir el viernes a la convivencia por temor de las protestas. A varios de ustedes los agarró el cierre en la Iglesia del Carmen el día que despedimos al P. José Juan. Sufrimos un poco, ¿no? Y hubo otros que sufrieron más. Que sin estar participando de las protestas recibieron los efectos de las bombas lacrimógenas. Los camioneros detenidos durante días en la Interamericana. Los dueños de comercios que fueron vandalizados. La gente en Chiriquí sin combustible, gas ni alimentos. Y un larguísimo etcétera.

Pero si orásemos por nuestros gobernantes quizá Dios les hubiese dado la sabiduría para no hacer las cosas así. Quizá no hubiésemos tenido que sufrir todo lo que sufrimos. Y yo creo que fue gracias a las oraciones de muchos hermanos, que con celeridad salió la sentencia de inconstitucionalidad de la Corte Suprema de Justicia, y que las cosas no fueron mucho peor. Así que debemos orar en todo tiempo por nuestros gobernantes para que podamos vivir quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 

Segundo, “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador”. Leamos juntos nuevamente el v.3. Esta debería ser la principal razón para orar por nuestros gobernantes y por todas las personas en general, porque es agradable a Dios. ¿Para qué vivimos en este mundo? ¿No es para agradar a Dios? Entonces debemos orar por nuestros gobernantes y por todas las personas porque esto es agradable delante de Dios. También dijo Jesús que haciendo esto mostramos que somos hijos de nuestro Padre que está en los cielos porque actuamos como Él (Mat. 5:45). Así que orar por nuestros gobernantes evidencia que somos hijos de Dios.

Pero falta lo más importante. Lo he mencionado en un par de ocasiones a lo largo del mensaje, pero todavía no lo hemos visto como tal en el texto. ¿Con qué tópicos debemos orar por nuestros gobernantes y por todas las personas? ¿Para que el Señor tenga misericordia de nosotros y los saque? ¿Para que les caiga un rayo y los fulmine? ¿Para que una enfermedad los mate? ¿Para que vayan presos todos esos desgraciados? ¡No! Leamos juntos el v.4. ¡Debemos orar para que sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad! Sí, debes orar por la salvación de Nito y de los diputados de la asamblea, no llamarlos “ratas”. Sí, debes orar por la salvación de Nicolás Maduro, no mentarle la madre. Sí, debes orar por la salvación de Gustavo Petro, no maldecirlo. Sí, debes orar por la salvación de Daniel Ortega, y no para que el cáncer termine de llevárselo. Debemos orar por la salvación de todas las personas, incluyendo nuestros gobernantes, y para que vengan al conocimiento de la verdad. Esta es la voluntad de Dios “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. (2Pe. 3:9).

Leamos ahora juntos los vv. 5-7. La única manera de que nuestros gobernantes y todas las personas puedan ser salvos y vengan al conocimiento de la verdad es testificándoles acerca de Jesucristo. Así que aparte de orar por ellos, en cualquier momento que tengamos oportunidad testifiquemos que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien murió en una cruz para perdonar nuestros pecados y resucitó al tercer día para darnos la garantía de la vida eterna. Salgamos a testificar esto en todo lugar, porque esta fue la razón por la que Dios nos salvó y nos llamó al ministerio. Vayamos a la Universidad de Panamá a orar y testificar a Jesucristo a los estudiantes conforme a la misión que Dios nos ha dado en UBF y que de esa manera Panamá se convierta en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa. Amén. 

Leamos ahora el v.8 por favor. Debemos orar levantando manos santas, sin ira ni contienda. Debemos venir delante de Dios, no con nuestras emociones para pedir venganza y castigo para nuestros enemigos o para los gobernantes que no están haciendo bien su trabajo, tampoco con contienda en nuestros corazones a pedirle a Dios que le muestre al hermano que su partido político no sirve, sino el mío; debemos acercarnos a Dios como se nos exhorta en Heb. 10:22: “con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia” y así orar para que Dios haga Su voluntad y pueda tener misericordia de nuestros gobernantes y de todas las personas y salvarles. Amén.

Oremos para que el próximo 5 de mayo el pueblo panameño pueda votar por candidatos temerosos de Dios que puedan ejercer su labor piadosamente y que contribuyan también a convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para la gloria de Dios. Amén.    

En Una Palabra: ¡Oremos fervientemente por Panamá!

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