Mateo 14:13-21
14:13 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.
14:15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.
14:16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.
14:17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
14:18 El les dijo: Traédmelos acá.
14:19 Entonces mandóa la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
14:20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
14:21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
DADLES VOSOTROS DE COMER
Buenos días. Este es el único milagro del Señor que se menciona en los cuatro evangelios (Mar. 6:30-44; Luc. 9:10-17; Jua. 6:1-14). En líneas generales, el evangelio de Juan no relata la vida y enseñanzas de Jesús como lo hacen los otros evangelios, conocidos como sinópticos, pero este milagro es tan importante que hasta Juan lo dejó plasmado en su evangelio. Este milagro no solamente muestra el gran poder de Jesús, sino que además nos da una valiosísima lección, y por eso se enseña frecuentemente en UBF también y forma parte del Legado Espiritual del Dr. Samuel Lee.
Las palabras de Jesús que dan título a este mensaje: “Dadles vosotros de comer”, son tan sorprendentes que los discípulos debían haber pensado que Jesús les estaba gastando una broma. Pero el Señor les estaba enseñando una valiosísima lección que nosotros aprenderemos también hoy: Los discípulos de Jesús somos responsables de cuidar y alimentar tanto física como espiritualmente a aquellos que se quieren acercar al Señor. Yo oro para que a través de este mensaje nosotros escuchemos la voz de Jesús que nos dice: “Dadles vosotros de comer” y vayamos y alimentemos con la Palabra de Dios a los jóvenes universitarios panameños hasta que toda Panamá se convierta en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para la gloria de Dios. Amén.
I.- Jesús se compadece de la multitud (13-14)
Leamos juntos el v.13a. Por la forma de la narración de Mateo no resulta muy claro si esto ocurre después de la muerte de Juan el Bautista o después de que Herodes lo confunde a Él con Juan el Bautista resucitado (vv. 1-2). El comentario de la Biblia del Diario Vivir, el de Beacon y el de Barclay interpretan que ocurrió después de la muerte de Juan el Bautista y que Jesús quiso ir a un lugar desierto para lamentar la muerte de Juan y fortalecerse en oración. Otros, como MacDonald, Guzik y la Biblia Plenitud, opinan que los vv. 3-12 son retrospectivos y Mateo continúa en el v.13 con la narración del v.2. Así que Jesús quiso dejar Galilea “para evitar un conflicto prematuro con Herodes” (Biblia de Estudio Plenitud), aunque MacDonald aclara: “Podemos estar seguros de que no fue impulsado por ningún temor; sabía que nada podía sucederle antes que hubiese llegado Su tiempo.” Y añade luego: “No sabemos cuál fue la principal razón de esta acción, pero una razón mejor era que Sus discípulos acababan de llegar de su misión de predicación (Mar. 6:30; Luc. 9:10) y que necesitaban de un tiempo de reposo y quietud.”
Cualquiera de estas razones es posible. Quizás Jesús quería lamentar la muerte de Juan el Bautista a solas con Sus discípulos. Quizás necesitaba ser fortalecido en oración, lo que haría efectivamente más tarde. Quizás estaba siendo prudente y evitando el confrontamiento con Herodes. Pero armonizando con los otros evangelios, buscaba también tener tiempo a solas con Sus discípulos y descansar después de la misión de ellos. Cualquiera de estas razones nos enseña que necesitamos pasar tiempo a solas con Dios y con nuestros seres queridos para poder recargar energías y seguir sirviendo la misión. Así que seamos sabios en la administración de nuestro tiempo y apartemos tiempo en nuestro día a día para la oración y el refrigerio espiritual con Dios.
Leamos juntos ahora el v.13b. Aunque Jesús quiso ir en una barca a un lugar despoblado, la gente escuchó sus planes y le siguieron a pie bordeando el Mar de Galilea. Jesús y Sus discípulos debieron haber navegado unos 9 km en la barca mientras que la gente caminó unos 12 km y llegaron primero al lugar donde ellos desembarcarían. Esto nos habla acerca de la velocidad de la navegación en aquella época y de las ansias de la gente por continuar recibiendo de Jesús. El comentarista puritano John Trapp admiró a esta gente: “Cuya diligencia y devoción comprueba nuestra apatía y devoción: Si Cristo pusiera un púlpito en la puerta de la taberna, algunos lo escucharían más seguido”. Quizás esta gente solo seguía a Jesús por los milagros que Él hacía, pero no se daban por vencidos hasta llegar a Jesús. Dios quiera que nosotros podamos tener esta determinación para llegar a Jesús, aunque sea para que nos bendiga con el sustento necesario, pero que el Señor use nuestra necesidad para que podamos recibir Su Palabra y podamos convertirnos en discípulos de Jesús. Tengamos, pues, la diligencia de esta gente y apresurémonos a encontrarnos con nuestro Señor. Amén.
Leamos juntos el v.14. Cuando Jesús llega a tierra se consigue con la multitud de la cual pretendía apartarse. Cualquiera se habría enojado o desesperado, pero Mateo nos dice que Jesús “tuvo compasión de ellos”. El Dr. William Barclay comenta al respecto: “Jesús había ido allí buscando paz, tranquilidad y soledad; en su lugar, Se encontró con una gran multitud expectante de lo que Él le pudiera dar. Otro cualquiera se habría molestado. ¿Qué derecho tenían a invadir Su intimidad con sus continuas exigencias? ¿Es que no podía tener ni un poco de tranquilidad y descanso, ni de tiempo para Sí mismo?” Pero Jesús “tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.”
Aunque quizás estaba cansado, o quizás acongojado por la muerte de Juan; aunque quería estar a solas con Sus discípulos; Jesús vio a la multitud necesitada y tuvo compasión de ellos. Charles Spurgeon nos dice con respecto a la compasión de Jesús: “La palabra original es muy expresiva; todo su ser se conmovió hasta su profundidad más baja y, por lo tanto, procedió de inmediato a hacer milagros de misericordia entre ellos”. A pesar de cómo se sentía, el Señor no pudo evitar sentirse conmovido ante la gran necesidad de esta multitud que anduvo apresuradamente todo aquel camino para encontrarse con el Señor al otro lado.
Esto me recuerda a mis primeros años en UBF Caracas. Después del Culto Dominical los M. Juan y Ana nos llevaban a su casa para comer y pasar tiempo juntos. Veíamos películas, jugábamos dominó, celebrábamos los cumpleaños, hablábamos y compartíamos mucho juntos. Pero muchas veces estábamos allí hasta la noche. El M. Juan Seo estaba cansado porque había pasado la noche escribiendo el mensaje dominical y quería que cada uno se fuese a su casa para descansar. Pero nunca puso mala cara, ni nos corrió de su casa, sino que siempre nos servían con amor. Cuando estaba muy muy cansado se iba a descansar un rato y la M. Ana le avisaba cuando nos íbamos para que él nos fuese a llevar en su carro a la estación del metro. Él después dijo que hacía esto porque tenía compasión de nosotros. Nosotros queríamos estar allí porque la pasábamos mejor que en nuestras propias casas. Quizás allí recibíamos más amor que con nuestras familias, y además teníamos comunión con los hermanos. Así que él soportaba el cansancio y la bulla por amor a Dios y a nosotros.
Nosotros debemos seguir este ejemplo también. Debemos servir a las ovejas a pesar de nuestro cansancio y de lo limitado de nuestro tiempo. Deberíamos escuchar a las ovejas cuando quieren hablar. Deberíamos ayudarles en sus necesidades dentro de nuestras posibilidades. Deberíamos aprender el corazón pastoral de Jesús y poner las necesidades de las ovejas por encima de las nuestras y ayudarles con la Palabra para que crean y se salven. Dios nos ayude a tener este corazón pastoral y compasivo de Jesús y que podamos servir a las ovejas con mucho amor. Amén.
II.- Jesús y Sus discípulos alimentan a la multitud (15-21)
Leamos juntos el v.15 por favor. Pero los discípulos de Jesús no tenían este mismo corazón del Señor. Cuando anochecía ellos estaban ya cansados de ayudar a esa multitud y vinieron a Jesús con un planteamiento muy lógico: “El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.” Aunque parecía que ellos estaban muy preocupados por la multitud porque no habían comido y porque necesitaban un lugar para descansar, en realidad ellos estaban preocupados por sí mismos porque tenían hambre y cansancio. Así que usaron de la lógica para tratar de convencer a Jesús de que despidiese a la gente de forma tal que ellos mismos pudiesen comer y descansar con Jesús como era el plan original al cruzar el Mar de Galilea. Pero Jesús conocía el corazón egocéntrico de los discípulos y su falta de sentido de responsabilidad por la multitud por lo que desafió su lógica con un planteamiento que parecía totalmente absurdo.
Leamos juntos el v.16. No tienen necesidad de irse. Aquí vemos en realidad lo que había en el corazón de los discípulos. Ellos simplemente querían que la multitud se fuese. Pero Jesús quería que ellos tuviesen un corazón pastoral para la multitud, a pesar de su cansancio o de cómo se sintiesen. Y por eso les desafió diciendo: “dadles vosotros de comer.” En realidad este mandamiento de Jesús iba en contra de toda lógica. Marcos nos muestra esto en la respuesta de los discípulos: “Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?” (Mar. 6:37). Según los cálculos de ellos, se necesitaría el salario de doscientos días de trabajo de un jornalero para alimentar a toda esa multitud. Y suponiendo que tuviesen todo ese dinero (que no lo tenían), dónde conseguirían todo ese pan a esa hora y en ese lugar. Ni yendo nosotros a la Bimbo quizás conseguiríamos esa cantidad de pan disponible de forma inmediata.
Pero “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.” (Luc. 18:27). El propósito de Jesús no era simplemente que los discípulos alimentasen a esta multitud hambrienta, sino que aprendieran a tener un corazón pastoral compasivo y una fe verdadera en Dios. Él sabía que ellos no tenían suficiente comida para alimentar a la multitud, pero también sabía que no tenían un corazón suficientemente compasivo y amoroso para ellos. Así que con este desafío, Jesús quería que ellos ensancharan su corazón y crecieran en su fe también.
Los discípulos estaban acostumbrados a ser servidos por Jesús y a velar por sus propias necesidades. Pero Jesús quería enseñarles que ellos tenían que ensanchar sus corazones y ver realmente por las necesidades de otros y servirles. Para esto ellos necesitaban ver lo que tenían para servir a otros y aunque esto no fuese suficiente tenían que ponerlo en las manos de Jesús y confiar en Él. Los discípulos definitivamente sabían que no tenían suficiente y se lo informaron al Señor. Leamos juntos el v.17. De hecho, Juan nos dice que esos cinco panes y dos peces eran de un muchacho y que por supuesto sabían que no eran para nada suficientes (Jua. 6:9).
¿Qué hizo el Señor cuando supo lo que los discípulos tenían disponible para servir a la multitud? Leamos juntos los vv. 18-19a. Jesús ordenó a Sus discípulos llevarle estos cinco panes y dos peces. Y aunque Mateo pareciese decir que Jesús mandó a la gente a recostarse en la hierba, todos los otros evangelios nos dicen que Jesús mandó a sus discípulos a recostar a la gente en la hierba por grupos para comer (Mar. 6:39-40; Luc. 9:14-15; Jua. 6:10). ¿Qué podría hacer Jesús con cinco panes y dos peces? ¿Para qué los discípulos recostarían a toda esa gente en la hierba para comer si sabían que lo que tenían no alcanzaba ni para ellos? Esto nos muestra la fe y obediencia de los discípulos. Aunque ellos sabían que esto no alcanzaba para toda esta multitud, lo pusieron en manos de Jesús y obedecieron Sus palabras.
Leamos ahora juntos los vv. 19b-21. Jesús tomó aquellos cinco panes y dos peces y alzando sus ojos al cielo bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Quizá Jesús oró una oración judía familiar antes de comer: “Bendito eres Tú, Jehová nuestro Dios, Rey del universo, quien nos ha traído el pan de la tierra”. Pero la verdad es que esos panes y esos peces no eran suficientes. Así que Jesús debe haber orado también para que el Señor multiplicase aquella comida y alimentase a aquella multitud que esperaba recostada sobre la hierba. Luego Jesús comenzó a partir el pan y a darlo a los discípulos, quienes a su vez lo daban a la multitud. Partiendo de esos cinco panes y dos peces, muchos pedazos de pan y muchos trozos de pescado eran repartidos entre la multitud. Los discípulos seguían y seguían recibiendo de Jesús y dando a la multitud. La gente comía y comía hasta quedar completamente satisfechos. Y después de que comieron aquellos cinco mil hombres (quizás entre quince y veinte mil personas contando mujeres y niños) los discípulos recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas, ¡una para cada discípulo!
Nadie sabe en realidad de dónde salió todo este pan. Algunos han propuesto que el amor de Jesús hizo que toda la gente compartiera de lo que tenía, y que entre todos tenían más que suficiente para todos. Sin embargo, no creo que el milagro haya sido el resultado del compartir, sino que Jesús nos mostró a través de este milagro que Dios puede proveer recursos donde parece que no hay suficiente. Si ponemos lo poco que tenemos en manos de Jesús, Él usará nuestros cinco panes y dos peces para hacer una obra espectacular como esta de alimentar a la multitud.
Aunque podríamos interpretar de forma literal aquí que debemos dar de comer a las personas que Dios pone a nuestro cuidado sin importar los recursos con los que contemos, en realidad el significado de este milagro va mucho más allá de la provisión del alimento físico. Jesús quería que sus discípulos aprendiesen a tener un corazón pastoral para la multitud. Jesús quería que Sus discípulos dejasen de enfocarse en sí mismos y en sus necesidades, y que se dedicasen a servir con compasión a las multitudes como Él lo hacía. Por eso Él usó a los discípulos para esta gran obra. Jesús pudo haber ordenado a la gente sentarse en la hierba y repartir el mismo el pan. Pero Él les pidió a los discípulos hacer estas cosas para que ellos también participaran del milagro. Jesús podría llamar a la salvación Él mismo a todo el mundo de forma sobrenatural, colocando un gran anuncio en el cielo, por ejemplo. Pero Él ha decidido salvar a la humanidad por medio de la locura de la predicación y para ello necesita que sus discípulos vayan y alimenten a las multitudes con el mensaje del evangelio.
Dadles vosotros de comer es el llamado que nos hace Jesús para traer a Él lo poco que tengamos, nuestros cinco panes y dos peces de talentos, dones, tiempo y/o recursos económicos, y confiar que Él puede usar y multiplicar lo que podamos darle. Es cuando lo traemos a Jesús que nuestros recursos se multiplican. Si no tenemos mucho tiempo para ir a la universidad a pescar, demos a Jesús alguna hora o media hora a la semana y Él podrá multiplicar eso proveyéndonos de una oveja para darle estudio bíblico. Si no tenemos mucho conocimiento bíblico, traigamos a Jesús lo que hayamos aprendido en nuestros estudios bíblicos y demos esto a las ovejas, y el Señor lo multiplicara levantando a esa oveja como discípula. Si no tenemos mucho dinero para servir la iglesia o a las ovejas, traigamos a Jesús lo poco que tengamos y Él lo multiplicará para Su obra.
Cuando estábamos orando por un Centro Bíblico para reunirnos después de la Pandemia, teníamos muy poco disponible para poder rentar un lugar. Los lugares que conseguíamos con nuestro presupuesto eran muy pequeños, lejos de la universidad o no apropiados para el Culto Dominical. Pero nosotros seguimos orando con fe y buscando y trajimos a Jesús nuestros cinco panes y dos peces, y Él nos permitió este precioso lugar para adorarle. Damos gracias a Dios que hasta ahora Él ha multiplicado nuestros cinco panes y dos peces, y no hemos tenido ninguna dificultad para pagar la renta y los servicios en este lugar, y hemos podido servirle aquí sin impedimento.
Traigamos a Jesús nuestros cinco panes y dos peces y demos de comer a las ovejas de la Universidad de Panamá conforme al llamado que hemos recibido en UBF. No importa si no tienes mucho tiempo para ir a la Universidad a pescar, trae tus cinco panes y dos peces y ve un momento aunque sea a orar y a hablarle a un estudiante. No importa si piensas que no tienes suficiente conocimiento bíblico, vé y háblale lo que el Señor te ha dado por medio de tu pastor. Traigamos con fe nuestros cinco panes y dos peces al Señor y creamos que Él puede hacer lo imposible con nosotros: Convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y Una Nación Santa para Su gloria. Amén.
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[23.Abr.2023]_Dominical-UBF-Panamá_(MAT_14..13-21)-Mensaje.pdf
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[17.Abr.2023]_Dominical-UBF-Panamá_(MAT_14..13-21)-Cuestionario.pdf
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