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Lucas 2:21-39
2:21 Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS , el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.2:22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor
2:23 (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor),
2:24 y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.
2:25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
2:26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
2:27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
2:28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
2:29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
2:30 Porque han visto mis ojos tu salvación,
2:31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
2:32 Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.
2:33 Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.
2:34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
2:35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
2:36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad,
2:37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
2:38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
2:39 Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
JESÚS, UNA LUZ PARA REVELACIÓN A LOS GENTILES
¡Dios les bendiga amados(as) hermanos(as)! Espero que hayan tenido un buen tiempo de celebración de la navidad, y que sobre todo haya festejado con el entendimiento que en estas fechas celebramos el nacimiento de Jesús nuestro Salvador. La semana pasada tuvimos nuestro Servicio Especial de Navidad, y quiero darle las gracias por su preciosa labor en Cristo. Sé que todos se esforzaron para que el evangelio del nacimiento de Cristo llegara a muchas personas de su entorno. Para mí fue muy emocionante ver a varios de ellos que vinieron por primera vez y que aceptaran y confesaran a Jesús públicamente como el Señor y Salvador ¡Gloria a Dios! mi oración es que cada una de esas personas siga a Dios a genuinamente y sean buenos(as) discípulo(as) de Cristo ¡Amén!
Hoy vamos a tener nuestra cuarta y última lectura navideña de este año, y aunque en teoría, el tiempo de la navidad ya pasó, quisimos traerle una palabra que nos ayudará a tener una actitud correcta ante ese niño Jesús que ya nació. Y esto lo aprenderemos a través del ejemplo de un hombre llamado Simeón, quien, siendo guiado por el Espíritu Santo, encontró a Jesús recién nacido y profetizó, entre otras cosas, lo que figura en el título de este mensaje: que Jesús es una luz para nosotros los gentiles.
- JESÚS FUE CIRCUNCIDADO Y PRESENTADO EN EL TEMPLO
Leamos los vv.21,22 “Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor” la semana pasada, a través de la primera parte de este capítulo conocimos cómo fue el nacimiento de Jesús. Cristo nació en Belén, mientras sus padres terrenales (José y María) estuvieron allí para cumplir con la obligación de censarse. Vimos que él nació en el establo de una casa, porque la posada estaba llena. Y luego del nacimiento de Jesús, unos pastores que estaban por la zona, fueron a visitarlo. Obviamente luego del nacimiento, María y José no podían volver a su ciudad de residencia: Nazaret, por lo que permanecieron en Belén por varios días. Y en esos días sucedieron las dos cosas que acabamos de leer.
Lo primero es que, cuando el bebé tuvo ocho días de nacido fue circuncidado, y al mismo tiempo se le colocó el nombre Jesús. La circuncisión era una ley entre los judíos, la cual fue dada por Dios a Abraham y que podemos leer en Génesis 17:12a donde dice “Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones;” todo varón nacido en la descendencia de Abraham debía cumplir este mandato, y como Jesús era parte de ese pueblo, José y María cumplieron cabalmente dicha ley. También nosotros vimos que, cuando el ángel se le apareció a María y le anunció que iba a quedar embarazada, le dio el nombre que debía colocarle al bebé, esto podemos verlo en Lucas 1:31 “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.” Y aunque quizá María había pensado en otro nombre para sus hijos, ella obedeció el mandato de Dios y llamó al bebé “Jesús” que significa “Jehová es Salvación”.
Lo segundo que sucedió después que nació Jesús, es que cumplido el tiempo de la purificación de la madre (40 días), él fue llevado al templo de Jerusalén y fue presentado ante el Señor. Este acto también era muy importante para los judíos, y era conocido como la “redención del primogénito”, era una ceremonia que estableció Dios en la ley y que podemos leer en Éxodo 13:12 donde dice “dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová.” En este acto se dedicaba a Dios la vida del hijo mayor de una familia y donde los padres reconocían que el niño pertenecía a Dios y que era por la gracia de Dios que ese primogénito tenía vida. La razón de ser de esta ceremonia es más profunda, se remonta al tiempo de las 10 plagas de Egipto, si usted no conoce esta historia le invito a leer Éxodo 13. Pero el asunto que quiero enfatizar es que, de igual manera que con la circuncisión, ante esta otra ley, José y María obedecieron y llevaron a Jesús al templo.
De manera que, podemos ver que, gracias a la obediencia de los padres terrenales de Jesús, aún desde bebé Él fue cumpliendo toda la palabra de Dios. Parte de la misión de Jesús en esta tierra era cumplir la ley, como dijo él mismo en Mateo 5:17 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” Jesús vino a salvarnos de nuestros pecados, ciertamente, eso hemos aprendido en estas navidades, pero esto no sería posible si él no hubiese cumplido toda la palabra. Y es allí donde debemos darle gracias a Dios por los padres terrenales que Dios eligió para Cristo, porque gracias a ellos, él cumplió todo, aun cuando él no podía valerse por sí mismo. Aunque muchas veces enfatizamos que la fe es personal, y cada persona debe tener su relación personal con Cristo, algo que es muy real, es que necesitamos de buenos padres (o adultos) que nos ayuden en nuestros primeros pasos, al menos hasta que seamos lo suficientemente maduros para tomar nuestras decisiones.
La labor de un padre y una madre, va más allá de engendrar y mantener económicamente, es mucho más que garantizar que el nene vaya a una buena escuela, la principal tarea de los padres es ayudar a que el chico conozca a Jesús y le obedezca. Y un buen ejemplo que aprendemos en la palabra son José y María que ayudaron muy bien a Jesús. Obviamente para poder ser un buen padre como ellos hay varias cosas implícitas, especialmente que cada uno de nosotros debe conocer bien la palabra de Dios y debemos ser buenos cristianos. Sin esto no podemos ayudar bien a nuestros hijos, recordemos que los niños aprenden primeramente con el ejemplo. Oro a Dios que en nuestra iglesia no solo halla buenos padres biológicos, sino también buenos padres espirituales, porque esta palabra es completamente aplicable a los maestros bíblicos y pastores. Nosotros somos padres espirituales de nuestras ovejas y debemos ayudarles a cumplir con la biblia como lo hicieron José y María con Jesús ¡Amén!
- SIMEÓN ENCUENTRA AL NIÑO JESÚS
Veamos juntos el v.25 “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.” ahora conozcamos la historia de ese hombre que les mencioné al principio de este mensaje: Simeón. Este era un anciano que vivía en Jerusalén y que como vemos, tenía varias cualidades, por una parte, era justo y piadoso, y ´por otro lado tenía el Espíritu Santo. De este último aspecto vamos a hablar un poco más adelante, por ahora me gustaría que conversáramos sobre su justicia y la piedad de este hombre. Cuando esta parte de la palabra dice que Simeón era justo, no se refiere a que él era perfecto; de hecho, la misma biblia en Romanos dice que esa perfección es imposible para nosotros: (Romanos 3:10-12) “…No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” lo que quiere decir la palabra cuando dice que Simeón era justo es, que él era un hombre que, aunque era pecador, vivía rectamente, y esto no lo estoy suponiendo yo, es lo que significa la palabra griega que se usó en el manuscrito original (dikaios). Pero la justicia por sí sola no es suficiente, existe mucha gente que es vive rectamente aún sin ser cristianos, y es allí donde cobra importancia “la piedad”, que en pocas palabras, en este caso, significa: ser reverente a Dios o hacer las cosas para su agrado.
De manera que entendemos que Simeón era un hombre que vivía correctamente, pero para agradar a Dios, por temor a él. Lo cual es una actitud que todos nosotros debemos imitar y que hoy el Señor a través de esta palabra nos resalta. Yo quisiera que en esta mañana todos nosotros nos preguntemos si estamos teniendo este carácter. Como decía, puede ser que estemos luchando por vivir correctamente, pero que no lo estemos haciendo por reverencia a Dios ni para agradarlo a él, sino que estemos procurando otra cosa: aprobación del mundo, likes en las redes sociales, autorrealización, etc. Si este es tu caso debes cambiar esa actitud y procurar ser justo y piadoso. Pero también podría estarnos pasando lo contrario, que aunque reconocemos quién es Dios y somos reverentes a él, no estamos viviendo rectamente, sino conforme a nuestros deseos pecaminosos, y de esto también debemos arrepentirnos. Recordemos: la idea es que seamos simultáneamente justos y piadosos, vivir correctamente (conforme a la palabra de Dios y con buenas obras) para agradar a Dios y con una actitud de respeto y reverencia a él ¡Amén!
Leamos ahora los vv.28-32 (BLPH) “Y tomando al niño en brazos, alabó a Dios diciendo: Ahora, Señor, ya puedo morir en paz, porque has cumplido tu promesa. Con mis propios ojos he visto la salvación que nos envías y que has preparado a la vista de todos los pueblos: luz que se manifiesta a las naciones, gloria de tu pueblo Israel.” cuando José y María llevaron a Jesús al templo para dedicarlo a Dios, se encontraron con Simeón el cual, cuando vio al niño, lo tomó en sus brazos y pronunció las palabras que acabamos de leer, que era un cantico profético acerca del Mesías y del cual quiero resaltar los siguientes cuatro aspectos:
- El primero no tiene ni siquiera que ver con lo que dijo Simeón, sino con algo que figura en el v.27, allí dice que Simeón buscó a Jesús siendo guiado por el Espíritu Santo. Muchas veces pensamos que la búsqueda de Dios debe hacerse solo con nuestras fuerzas y con el entendimiento de nuestras cabezas, y aunque ciertamente esto es importante, lo más fundamental es que nosotros seamos sensibles al Espíritu de Dios y que nos dejemos guiar por Él para encontrar personalmente a Cristo. No sé si lo han notado, pero cada vez que vamos a compartir el mensaje, oramos para que el Espíritu Santo nos ayude. Por una parte, para que nos permita tener entendimiento, porque sin el Espíritu de Dios no podríamos entender las cosas que dice la biblia y hasta podrían parecernos una locura; pero por otro lado, le pedimos a Dios de su espíritu para que así como Simeón nosotros también podamos ser guiados a la presencia de nuestro Salvador. Clamemos a Dios para que nos dé su Espíritu Santo, y cuidemos su presencia en nuestra vida, es decir, no lo contristemos con nuestro pecado, sino vivamos en santidad para que él llene nuestra vida. Amén
- Lo segundo que quiero enfatizar es que Simeón se alegró por ver a Jesús, y puede que esto no le parezca significativo, pero debemos saber que a Simeón se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Ungido del Señor. Es decir que mientras Jesús no naciera, él podía estar seguro que iba a tener vida, pero una vez él vieja al Mesías, ya en cualquier momento podía morir. Entonces, en función de como Simeón lo tomara, ver a Jesús podía ser una buena o una mala noticia, pero como ya leímos, cuando él tuvo al niño en los brazos se alegró y alabó a Dios. Es decir que, para Simeón era más importante su vida eterna, que su vida terrenal, lo cual es una actitud digna de imitar. Muchas personas saben quién es Jesús y saben cómo pueden conocerle, pero no toman la decisión de seguir a Jesús porque aman más su vida terrenal que la vida eterna, este es un error. Tenemos que aprender de Simeón, alegrarnos y alabar a Dios porque hemos conocido a Jesús, sin importar la implicación que esto tenga. Porque muchas veces seguir a Jesús representa un sacrificio.
- El tercer aspecto que quiero resaltar es que Simeón dijo: Con mis propios ojos he visto la salvación. Él reconoció que Jesús era la Salvación enviada por Dios. Aunque los judíos tenían los ojos velados por sus prejuicios acerca del Mesías, este hombre pudo reconocer al Mesías ¿por qué? porque lo estaba esperando (v.25b). Ya nosotros hemos aprendido en las semanas anteriores por qué Jesús es nuestro Salvador, en resumen, porque él es el único que nos salva de nuestro pecado. Sin Jesús estamos condenamos a morir eternamente, pero glorifico a Dios que envió a Cristo a rescatarnos a través de su padecimiento, muerte y resurrección ¡Amén!
- El último aspecto tiene que ver con las siguientes palabras proféticas que dijo Simeón en su cántico: “Luz para revelación a los gentiles,”. Él dijo que Jesús es la luz para todo el mundo, incluyendo a los gentiles. Los gentiles somos nosotros, lo que no hemos nacido en el pueblo judío. Antes se creía que el Mesías que Dios enviaría sería solo para rescatar a su pueblo escogido (Israel), pero vemos que desde el principio Dios ha tenido en su plan rescatarnos a nosotros (los no judíos) de nuestros pecados.
Hoy día el mundo vive en más oscuridad que nunca. Porque a las cosas buenas las llaman malas y a lo que es malo lo llaman bueno. Cada vez más vemos que la gente crece sin los valores cristianos. Antiguamente se oraba en los colegios y en algunos se enseñaba la biblia, pero en los últimos años hemos quitado esto y hemos establecido el libertinaje sexual en las instituciones educativas. Eso es lo que les enseñan a nuestros chicos. Creemos falsamente que las guerras mundiales son la fuente de más muertes, pero la realidad es que ya han muerto más personas a causa del aborto en todo el mundo que todo los que murieron en las dos guerras mundiales. Hoy día la oscuridad del mundo radica en que amamos más el dinero y las cosas materiales que a Dios y que no valoramos la institución de la familia, sino que la hemos tergiversado toda. Pero así como esto, hay muchos más indicios de la gran oscuridad que vive nuestro mundo actual. Y quizá no se divise una solución, pero gracias a Dios si tenemos la respuesta: la única forma de erradicar la oscuridad es encendiendo la luz, y esa luz es Jesús. La luz de Jesús está disponible para todos y es nuestro deber no solo recibirla en nuestra vida, sino también llevársela a otros, sin discriminación, para que ellos también salgan de la oscuridad.
Quizá pienses que tu rol en la navidad es solo para con vos mismo(a), pero quiero que sepas que también tienes un rol para con los demás: por lo cual te invito a que des a conocer a otros que Jesús es la luz que vino a esta tierra para salvarnos a todos. Amén
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