Abraham, el padre de fe

Predicado el día domingo, 15 de enero de 2012

Mensaje del libro de Génesis
Palabra: Genesis 12:1-3
Verso Clave: Genesis 12:1-3
Serie - Lect: Personajes A.T. - Lec 1
Predicado por: Jaime Antonio Delgado Aguero
País/Capítulo:   / Mérida
Tipo: Dominical
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Génesis 12:1-3

12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
12:2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

VERSÍCULO CLAVE

Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.


Génesis 12:1-3 (Reina Valera Revisada 1960)

Abraham, el padre de fe


¡Buenos días! Doy gracias a Dios por permitirnos recibir este nuevo año 2012 en compañía de nuestros seres queridos y sobre todo por darnos la preciosa oportunidad de estar aquí aprendiendo de su Palabra y enseñanzas. A partir del día de hoy comenzaremos a estudiar una serie de mensajes llamada “Personajes A.T” en la que veremos las vidas de hombres y mujeres que dejaron huella en la Biblia, y que a pesar de la gran cantidad de años que han trascurrido todavía sus nombres siguen siendo mencionados y sus vidas siguen aún inspirándonos y mostrándonos cómo debemos llevar nuestra vida, cuyo principal objetivo es el agradar a Dios y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Durante esta serie de mensajes veremos detalles clave en las vidas de cada uno de los personajes que tocaremos, todos ellos fueron personas que se destacaron en cosas muy puntuales, fueron personas tan comunes como lo somos tú y yo, cometieron errores tal y como los hemos cometido tú y yo, pero lo que hizo que ellos aparezcan en la Biblia fue su decisión de buscar a Dios primeramente, y este será uno de los tópicos que será común en cada mensaje, ya que nosotros en la actualidad si buscamos sinceramente a Dios con todo nuestro corazón también seremos contados como hombres y mujeres que dimos buen testimonio.

La palabra de hoy está ubicada en el libro de Génesis, los invito a que tengan sus Biblias en mano pues veremos diversos versículos de los capítulos 12 al 25 de este libro, de los cuales mencionaremos los aspectos más relevantes de este personaje de gran importancia en la vida cristiana. En el mensaje de hoy veremos que el libro de Génesis nos describe la fe de Abram en tres grandes etapas:

1. Una fe imperfecta (Génesis cap 12 y 13)

En Génesis al final del capítulo 11 leemos que Abram (utilizaré este nombre hasta el momento en que Dios decide llamarlo Abraham -el cual significa padre de elevación-) nació de un hombre llamado Taré, y era hermano de Nacor y Harán. La Biblia nos dice que la familia de Abram era idólatra pues en Josué 24:2 dice lo siguiente: 

“Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.” 

Pero Abram era un hombre diferente, él no se dejó llevar por estas cosas, sin embargo, la Biblia no nos da casi ningún dato acerca de los primeros 75 años de su vida, sólo nos dice que en esos años se casó en una ciudad llamada Ur de los Caldeos (actualmente Irak) con Sarai la cual era hija de su padre mas no de su madre, es decir, su medio hermana (Gén 20:12) la cual no podía tener hijos por ser estéril (Gén 11:30). 

Estando Abraham viviendo en este lugar, repentinamente se le apareció Dios y le dio una orden la cual vemos en Gén 12:1-3 

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” 

Dios ordenó a Abram irse de su tierra y de su parentela, pues quería hacer de él una nación grande, pero con la vida de idolatría que llevaban sus padres era muy complicado, por eso Dios le dijo “Vete de tu tierra y de tu parentela…” sin embargo, en Gén 12:5 dice que Abram aunque en efecto se fue de su tierra, no dejó a toda su parentela ya que se llevó a Lot (hijo de Harán su hermano) con él, y por haberse llevado a Lot consigo Abram tuvo que soportar y superar una serie de inconvenientes, de haber obedecido al 100% todo hubiese sido diferente. 

Aquí podemos ver a un Abram que al igual que cualquiera de nosotros no somos del todo obedientes, y por tanto hemos tenido que pasar por diversas situaciones difíciles que no nos hubiesen ocurrido si hubiésemos sido completamente obedientes. 

Como vemos al principio Abram a la verdad no tenía mucha fe en Dios que digamos, pero por los sucesos que le acontecen a lo largo de su vida aprendió que Dios lo que realmente ve es que tenía que confiar completamente en las cosas que dice y promete. Nuestra vida es básicamente esta misma vida de Abram, sin mucha obediencia a Dios, pero quiero decirles en este mensaje que para Dios la obediencia es una de las cosas que para Dios sin importantísimas y es éste el principal tópico que tocaremos en este día.

Vemos en la Biblia en Génesis capítulo 12 que hubo una gran hambre en la tierra y Abram con su esposa y sobrino fueron a Egipto, pero él viendo que su esposa era hermosa en gran manera (Gén 12:14) ¡a pesar de sus 65 años de edad! pensó que en Egipto lo matarían a él para quedarse con ella, por lo que decidió decir que ella era su hermana (Gén 12:12,13), pero esto fue un gran error, pues Faraón quiso tomarla por mujer y Dios mandó plagas a los egipcios y Abram fue fuertemente reprendido y expulsado de Egipto por esto que hizo. Aquí vemos a un Abram que intentó resolver las cosas por sí mismo y no con la ayuda y dirección de Dios, poniendo de esta forma en verdadero riesgo su vida y la de su familia.

A pesar que fue echado de Egipto Abram salió de esa tierra con muchas riquezas (Gén 13:2) y su sobrino Lot también tenía muchas posesiones, por lo que el espacio de tierra en donde habitaban ya no era suficiente para ambos y por mutuo acuerdo deciden alejarse y vivir cada uno separado del otro, Abram pide a Lot que decida qué tierra tomar para vivir y Lot tomó la tierra cercana al Jordán (muy buena a la vista por la cercanía del rio) y Abram habitó en Canaán y vemos que Dios (Gén 13:14-17) vuelve a recordarle a Abram la promesa de hacer de él una gran nación por medio de su descendencia. Luego de esto pasando algún tiempo hubo guerra en Sodoma, lugar donde estaba viviendo Lot y la ciudad fue tomada y saqueada, por lo que Abram juntó a 318 personas y decidió ir a buscarlo y finalmente lo pudo rescatar, pero todo esto se pudo evitar si Abram hubiese obedecido a Dios cuando le pidió que se alejara de toda su parentela incluyendo a Lot.

2. Una fe creciente (Génesis cap 14 al 17) 

En Génesis capítulo 15 Dios vuelve a aparecérsele a Abram y le reitera su promesa de darle gran descendencia, y le revela en sueños que esa descendencia será oprimida con esclavitud durante 400 años, pero que luego saldrá de ese lugar (Egipto) con muchas riquezas y luego la tierra de Canaán sería dada a su descendencia (y en efecto así ocurrió), pero el V5 de este capítulo 15 dice que Abram creyó en esta promesa y le fue contado por justicia, aquí vemos que la fe de Abram pasó a la segunda etapa, ya estaba comenzando a experimentar más a Dios y estaba comenzando a confiar más en él. Con esto podemos ver que nosotros en nuestra vida pasa exactamente igual, en los momentos en los que nos encontramos en duras situaciones es cuando aprendemos a obedecer a Dios y maduramos interiormente.

Sin embargo, en el capítulo 16 de Génesis vemos que pasaba y pasaba el tiempo y Sarai seguía con su problema de esterilidad, por lo que no podía darle hijo a Abram (además de que Abram ya tenía 85 años y Sarai 75) y ella le pide a Abram que tome por esposa a su sierva Agar y haga cumplir la promesa de Dios a través de ella. Abram se unió a ella y quedó embarazada, pero esto trajo luego una serie de problemas entre Sarai y Abram, pues Agar miraba con desprecio a Sarai y ésta afligía mucho a Agar y por esta riña Agar decide huir de allí, pero dice la Biblia que el ángel de Jehová se le aparece y le dice que su hijo tendrá una gran descendencia y su nombre será Ismael (Gén 16:10,11). Si observamos la promesa de Dios dada a Abraham esto no era su plan, pero porque ellos actuaron conforme a sus fuerzas y a sus pensamientos y no estaban confiando en lo que Dios tenía planificado hacer ocurrió esta serie de sucesos que se pudieron haber evitado si hubiesen sido obedientes a Dios. 

En Génesis cap 17 dice que Abram ya era de 99 años cuando nuevamente se le aparece Dios, pero esta vez fue diferente pues Dios manifiesta que Isaac será el nombre de su hijo con Sarai, además Dios decide cambiar su nombre de Abram por Abraham que está relacionado con “ser padre de muchedumbre de gentes” y a su esposa le cambió su nombre de Sarai por Sara que significa princesa y madre de un hijo. Sin embargo, la Biblia dice que Abraham se rió de esto (Gén 17:17) y dudó en su corazón, mas Dios le confirmó que para el año siguiente Sara le daría un hijo y que Ismael aunque no era el hijo de la promesa, de él saldría también una gran nación, pero esa nación no sería más grande que la nación que saldría de Isaac, el hijo prometido de Dios. Y Dios hace pacto con Abraham de esa promesa por medio de la circuncisión (la cual consiste en cortar la carne del prepucio de todo varón) y esta señal debían hacerla todos los descendientes de Abraham por todas sus generaciones (Gén 17:10-14).

3. Una fe madura (Gen 18:1 a Gen 25:10)

Más adelante en el capítulo 18 de Génesis vemos que Abraham recibe tres varones en su casa y el los atiende con mucho esmero, pero el motivo de su visita era confirmar a Abraham y a Sara el nacimiento de Isaac, pero Sara también se rió (Gén 18:12) y tuvo duda en su corazón, sin embargo, estos hombres le reiteraron la promesa una vez más. Luego de esto los varones declaran a Abraham que Sodoma y Gomorra sería destruida, pero el problema es que en ese lugar habitaba Lot el sobrino de Abraham y aquí vemos que la fe de Abraham pasa a su tercer nivel, ya era una fe madura, pues Abraham intercede ante Dios de no destruir la ciudad si hubieren allí por lo menos 50, 45, 40, 30, 20 y por último 10 justos (Gén 18:23-33). Finalmente como no había ni siquiera 10 justos las ciudades fueron destruidas con fuego, sin embargo Lot y sus hijas pudieron salir de aquel lugar por medio de la fe de intercesión de Abraham. Con esta Palabra es evidente que Abraham ya tenía una relación muy íntima con Dios, y ahora Abraham actuaba muy diferente a como actuaba 15 años atrás. 

En el capítulo 20 de Génesis dice que Abraham después de esto habitó como extranjero en Gerar, y tuvo el mismo temor que cuando entró a Egipto y nuevamente decidió decir que Sara era su hermana en lugar de esposa, y el rey de Gerar quiso tomarla como esposa para él, pero Dios en sueños le habló al rey y le impidió tomarla como mujer pues ya era casada, a causa de esto el rey reprendió a Abraham como lo hizo faraón la vez anterior, mas sin embargo no lo echó de su tierra sino que le dijo que habitara donde quisiera dentro de sus límites de tierra. Con este hecho podemos ver que Abraham aunque ya estaba desarrollando una fe madura, como humano que es, se equivocó una vez más al decir que Sara era su hermana. Así mismo pasa con cada uno de nosotros ¿Cierto? ¿Cuántas veces hemos cometido el mismo error una y otra vez, y aun así Dios tiene misericordia de nosotros y nos perdona? Vemos en la Biblia que Abraham también cometió muchos errores pero Dios lo perdonó y le dio muchas bendiciones.

En el capítulo 22 de Génesis Abraham sería puesto a prueba, pero no cualquier prueba sino la prueba más grande de toda su vida, leamos Heb 12:6 

“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.”

Dios amaba con todo su corazón a Abraham, y por ese amor que le tenía debía disciplinarlo, y hacer que él fuese un buen hombre y para esto era necesario ser probado. La prueba consistió en que Dios le pide que le sacrifique a su único hijo, Isaac. Al hijo que había sido dado en un tiempo que humanamente era imposible por la esterilidad de Sara y vejez de ambos, además si en Isaac había descendencia para Abraham entonces al sacrificarlo ¿dónde estaría su descendencia? Con esta prueba Abraham lleva al máximo posible su fe pues a pesar de las cosas que podían pasar por su mente a causa de la orden de Dios decide obedecer de inmediato y lleva a su hijo a un lugar donde Dios le indicó para sacrificarlo, pero es importante que veamos que Abraham no estaba realmente triste ya que él en su corazón tenía fe de que su hijo no moriría sino que Dios de alguna manera proveería de cordero para ofrecerlo en sacrificio en lugar de su hijo (Gén 22:7,8) y sabía en su corazón que si Isaac debía morir Dios se lo devolvería (Gén 22:5) 

Pero no era sólo la fe sino también la obediencia la que hizo que Abraham agarrara el cuchillo para sacrificar a su hijo, pero en ese mismo instante el ángel de Dios le dijo que no lo hiciera por cuanto hasta ese momento había demostrado que tenía fe en Dios y le fue confirmado una vez más que de Isaac saldría toda su descendencia. Viendo esta palabra puedo decirles que es por este hecho por el que la Biblia llama a Abraham el padre de fe, pues yo diría que si esto mismo nos pasara a cualquiera de nosotros ninguno pudiese superar esta prueba. En 1Co 10:13 dice 

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. 

Abraham fue probado con algo que podía resistir, de igual forma Dios nos ha puesto pruebas, pero como lo dice esta palabra toda prueba que Dios nos pone no es más fuerte que la que podamos resistir, por eso hermano y hermana, si sientes que en la actualidad estás pasando por duros momentos, si sientes que Dios está siendo muy estricto contigo y que tus problemas son insuperables, te digo apoyándome en esta Palabra que Dios conoce nuestro límite y no nos ha puesto prueba más dura que la que podamos soportar, más bien la ha puesto porque desea que crezcamos y maduremos, te pongo un ejemplo con una pregunta: ¿Tienen la misma dificultad un examen de lapso de sexto grado que un parcial de octavo semestre en la universidad? ¡Evidentemente que no! Pues un alumno de sexto grado está apenas aprendiendo las nociones básicas, en cambio en un octavo semestre de la universidad ya hay una gran cantidad de conocimientos adquiridos y mucha más práctica y experiencia y las pruebas son conforme a la dificultad de las materias que se van cursando, así mismo ocurre en la vida espiritual Dios nos evalúa y pone a prueba nuestra fe conforme al nivel de dificultad de cosas que ya hemos aprendido en lo espiritual y en relación personal con Dios. Por eso Abraham que tenía ya un alto nivel de crecimiento espiritual fue evaluado con una prueba de dificultad conforme al nivel que tenía en ese momento.

Pasados unos años Abraham tuvo que soportar la muerte de Sara su esposa y compró un terreno para sepultarla. Años más tarde Abraham tuvo otra esposa llamada Cetura y según Gén 25:1,2 le dio 6 hijos más a Abraham, sin embargo Isaac recibió de Abraham todo lo que tenía, y Abraham cuidó de buscarle una esposa de entre su familia, pues la promesa de Dios era una descendencia de su linaje e Isaac no debía ligarse a otra mujer que no fuera de la parentela de Abraham y su siervo enviado por Abraham trajo a él a Rebeca. Los detalles de Isaac y Rebeca los estudiaremos la próxima semana en nuestro mensaje “Isaac, el hijo de la promesa”. Para finalizar vemos que Abraham de 175 años murió en paz y tranquilidad de haber cumplido con el propósito para el cual Dios lo trajo a este mundo y fue sepultado en la cueva de Macpela, lugar que él había comprado para sepultar a Sara.

Con esta historia podemos ver que las palabras que resumen la vida de este importante personaje bíblico son FE y OBEDIENCIA, como principal reflexión quiero decirles que la fe como lo dice hebreos es creer y estar convencidos en lo que aún no se ve, pues si lo vemos ya no es fe, pero además de tener esa fe es necesario estar dispuestos a hacer las cosas exactamente de la forma que Dios las pide y no como nosotros creemos que se deben hacer. Abraham en los primeros años que la biblia nos habla de su vida cometió una serie de errores, tuvo incredulidad, actuaba con cobardía, pero fue un hombre que ante los errores y las situaciones adversas aprendió a confiar en Dios y tuvo en su corazón un profundo deseo de agradar a Dios por medio de ser obediente al 100%. 

Todos nosotros sabemos cuáles son los pecados que Dios nos pide que no cometamos (10 mandamientos), pero hay una palabra que resume a todos esos pecados ¿Sabes cuál es? DESOBEDIENCIA. Por ser desobedientes al mandato de Dios la humanidad cayó en condenación a causa del pecado, pero por medio de la obediencia de hombres como Abraham podemos aprender lo importante que es conocer a Dios y saber qué cosas él nos pide para llevar una vida íntegra y agradable delante de Él. Pero el mayor ejemplo de obediencia lo podemos encontrar en Jesús, quien siendo en forma de Dios dejó su gloria y se hizo carne, habitó entre nosotros y obedeció toda la ley de Dios, para ser él quien pagase el costoso precio de todos esos errores que hemos cometido, por eso en este día quiero a través de esta palabra mostrarte que sólo obedeciendo y teniendo fe en Jesús podemos tener muchas más fuerzas y sabiduría para superar cualquier problema y prueba que en esta vida con toda seguridad tendremos que afrontar. Éste es uno de los grandes secretos que la Biblia nos revela para llevar una vida más agradable ante los ojos de Dios. 

Oro para que en nuestro país y en nuestras iglesias se enseñe a los miembros que se congregan a ser obedientes a Dios, oro para que en los hogares de nuestra querida Venezuela se eduque a los hijos con sentido de obediencia a sus padres y que se les enseñe a tener fe en Dios, oro para que tu hermano(a) que estás leyendo este mensaje pidas a Dios fe si no la tienes o pidas a Dios más fe de la que tienes para que todas las cosas que te acontezcan sean de provecho y bienestar espiritual para tu vida. Amén.

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