Salmos 119:25-48
119:25 Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra.119:26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; Enséñame tus estatutos.
119:27 Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas.
119:28 Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.
119:29 Aparta de mí el camino de la mentira, Y en tu misericordia concédeme tu ley.
119:30 Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.
119:31 Me he apegado a tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences.
119:32 Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanches mi corazón.
119:33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y lo guardaré hasta el fin.
119:34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón.
119:35 Guíame por la senda de tus mandamientos, Porque en ella tengo mi voluntad.
119:36 Inclina mi corazón a tus testimonios, Y no a la avaricia.
119:37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.
119:38 Confirma tu palabra a tu siervo, Que te teme.
119:39 Quita de mí el oprobio que he temido, Porque buenos son tus juicios.
119:40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos; Vivifícame en tu justicia.
119:41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salvación, conforme a tu dicho.
119:42 Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.
119:43 No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero.
119:44 Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente.
119:45 Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.
119:46 Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré;
119:47 Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado.
119:48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos.
Guardaré tu ley siempre
Buenos días. El pasaje de hoy es la segunda lectura especial del libro de Salmos. Este Salmo, nos hace reflexionar acerca de la excelencia de la palabra de Dios. Hemos aprendido cuán importante es la palabra de Dios. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.” Los jóvenes se pierden fácilmente en este mundo lleno de tentaciones. Pero si guardamos nuestro corazón con la Palabra viva, podemos ganar la batalla espiritual. Hoy aprenderemos como el Salmista pudo superar las dificultades de esta vida. Oro que recibamos una dirección clara a la luz de esta palabra. Amén.
- Vivifícame según tu palabra (25-37)
¿En qué estado se encontraba el alma del salmista? El Vr25 dice: “Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra.” Aquí vemos que el salmista comienza con una oración, no nos da ningún detalle de lo que le ha sucedido, si recordamos la anterior lectura estaba sintiendo oprobio y siendo perseguido, pero acá no lo dice, solo dice que abatida hasta el polvo esta su alma. Estar abatido, es una condición de desanimo. El polvo es el lugar de la muerte, es un lugar de tormento y de humillación.
El salmista nos hace un diagnostico de cuál es la situación que hoy podríamos estar pasando muchos de nosotros. ¿Usted esta abatido hasta el polvo? Porque a veces podemos sentirnos derrotados por la presión del mundo, porque a veces el diablo nos ataca para desanimarnos, y cuando estamos desanimados en lugar de orar o buscar la palabra muchas veces buscamos Youtube o Facebook, porque queremos ver algo divertido que nos levante. No es malo, pero realmente no sirve para animar el alma. Por eso, ¿qué debemos hacer en medio del dolor? Según el Vr25b dice: “Vivifícame según tu palabra” El alma necesita a Dios, el alma necesita la palabra de DIOS para vivificar el alma. En la versión NVI dice: “Dame vida conforme a tu palabra” Aquí el reconoce su bancarrota espiritual y quiere ser vivificado según la palabra de Dios. Desde el fondo de su ser el salmista exclama, ¡Vivifícame!, dame vida, revíveme, Ayúdame. “Renuévame, Señor Jesús, ya no quiero ser igual…” (Canción: “Renuévame”)
Yo creo lo que dice tu palabra, porque la palabra de Dios es vida. Hebreos 4:12 dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” En momentos de angustia, oremos a nuestro Dios y creamos en su palabra porque su palabra es vida. Con su palabra creó todas las cosas. Todas las cosas se sustentan por la palabra de su poder, por su aliento. Su palabra resucita, su palabra restaura, su palabra abre los ojos. El Señor Jesús le dijo a Lázaro, Lázaro “Ven fuera y Lázaro salió, al paralitico le dijo: “Levántate, toma tu lecho y anda y al instante anduvo” Al ciego, le dijo: ¿qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo que vea, recibe la vista y el ciego vio. ¡Es la palabra de Dios que da vida a los muertos espirituales!
¿Cuál es el anheloso motivo de oración del salmista? L.Vrs26-27 “Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; Enséñame tus estatutos. Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas” En el Vr26 el salmista está recordando la respuesta de Dios cuando el oraba y le pedía ayuda, el recordaba como Dios le había ayudado, después oró para entender el camino de sus mandamientos y para meditar en sus maravillas. El recordar como Dios nos había ayudado nos levanta. También si recordamos nuestro pasado mediante su palabra nos ayuda a levantarnos. En este tiempo hay mucha tentación, el año 2020 durante el tiempo de pandemia por la cuarentena muchos se enfriaron espiritualmente y quedaron abatidos por la mentira del enemigo. Cuando hay una cosa que abate nuestra vida a veces queremos huir y olvidar todo. Pero acá el Salmista nos enseña otra manera para enfrentar esta situación.
¿Con que actitud la enfrentó? L.Vr30 “Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí.” Él escogió el camino de la verdad, aquí el camino de la verdad es el camino de la fidelidad. La verdad es la palabra de Dios. Como dice el Salmo 19:7-8 “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.” Cuando tenemos presente la palabra de Dios, podemos reconocer aquello que nos aparta del buen camino. Dios espera que nosotros escojamos como el salmista el camino de la verdad. También el apóstol Pablo en Colosenses 3:17 nos dice: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” Hermanos, ¡que la verdad en Cristo Jesús more en nuestro corazón, en la verdad de nuestras palabras y en la verdad de nuestros hechos por andar en el camino de la verdad! ¡Que la palabra viva en nuestros corazones! Amén.
¿Cuál es el resultado de su vida restaurada? El salmista ha escogido la vida. L.Vr31-32 “Me he apegado a tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences. Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanches mi corazón.” En la versión NVI, se usa la frase “hold fast.” Esta significa: Agárrate fuerte o aférrate. Debemos aferrarnos a la palabra. Somos como pámpanos de la vid. Una rama se aferra a la vid. ¡Que siempre nos aferremos a la Palabra! También la palabra apegado tiene un paralelo muy similar con la palabra escogí y también tiene una continuidad, es decir una vez que hemos escogido el camino por el cual vamos a andar lo que queda por delante es estar apegado a él, esto es perseverar, esto es una confianza bien colocada en nuestra vida. Cuando tenemos la palabra de Dios se ensancha nuestro corazón, tenemos fuerza y podemos correr. Cuando no tenemos la palabra de Dios se achica nuestro corazón y solo queremos dormir. Por eso, solo Dios por medio de su gracia nos ayuda a comprender su palabra.
- Guardaré tu ley siempre (33-48)
L.Vrs.33-35 “Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos, Porque en ella tengo mi voluntad.” Ahora el corazón del salmista se cambió, antes su corazón estaba muy angustiado, pero recordando como Dios le había ayudado tomó la decisión y salió de su angustia. Ahora habla más de su decisión, diciendo: “Enséñame, oh Jehová… Lo guardaré hasta el fin… Lo cumpliré de todo corazón… Esta es la diferencia de los creyentes que guardan la palabra de Dios. Los cristianos tienen paz, pero no es por no tener problemas, sino por confiar en Dios. Mucha gente por no poder aguantar el momento abatido explotan, algunos abandonan su vida de fe, pero el salmista aún en esta angustia tomó la decisión de confiar en Dios. Por eso, nosotros también necesitamos avanzar a este nivel, vamos a mirar a Dios en todo tiempo.
En los Vrs36-37 el salmista habla de las pruebas y tentaciones que enfrentamos. La avaricia es el amor al dinero y las cosas vanas son las cosas de este mundo. Los hijos de Dios están llamados a no ser avaros y no ser codiciosos de las ganancias deshonestas y en vez de eso deben buscar deleitarse en el Señor como su gran tesoro. Por eso dice: “Avívame en tu camino”
¿Cuál es el secreto para vencer: el deseo de la codicia y el deseo de los ojos? Leamos los Vrs38-40 “Confirma tu palabra a tu siervo, Que te teme. Quita de mí el oprobio que he temido, Porque buenos son tus juicios. He aquí yo he anhelado tus mandamientos; Vivifícame en tu justicia.” Aquí dice: “Confirma tu palabra a tu siervo” La palabra de un jefe tienen orden y promesa. Sí el empleado recibe la orden o promesa de su jefe ya no tiene miedo de hacer algo, porque es una promesa. Así también cuando no tenemos la palabra de DIOS nosotros vagabundeamos pero si tenemos la palabra de Dios ya no vagabundeamos, ya tenemos la dirección clara porque tenemos la promesa de Dios.
En el Vr 40 el salmista dice: “Vivifícame en tu justicia” ¿Cuál es la diferencia entre la justicia de Dios y la justicia humana? La justicia de Dios es la justicia que justifica a los pecadores, porque sobreabunda, pero la justicia humana no sobreabunda, solo recompensa a los buenos y condena a los malos. Pero la justicia de Dios sobreabunda porque justifica aún a los injustos cuando ellos se arrepienten y confían en Dios. Los injustos no pueden vivir correctamente porque están llenos de auto-condenación. Por eso el salmista dijo: “Vivifícame en tu justicia” En la justicia de Dios podemos ser justificados, cuando recibimos el perdón de Dios podemos vivir. A veces cuando fallamos nos sentimos mal y la culpabilidad nos mata. Pero tenemos la justicia de Dios que sobreabunda por la sangre de nuestro Señor Jesús que fue derramada una vez y para siempre.
L.Vr41-43 “Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salvación, conforme a tu dicho. Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado. No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero.” En el Vrs41 el salmista reconoce que la misericordia y la salvación solamente provienen de Dios. Según el Vr42 el avergonzador puede ser Satanás pero se dice que el avergonzador más fuerte es nuestro ego. Nosotros mismos nos condenamos muchos, aunque queremos tener fe en la sangre de Jesús, nuestro ego nos condena, nos burla y nos avergüenza. En este sentido a veces nos convertimos en el peor enemigo de nosotros mismos. ¡Qué raro, no! En este momento, ahí mismo dice: En tu palabra he confiado. Solo confiando en la palabra de Dios podemos vencer a nuestros avergonzadores. Tales pueden ser nuestros amigos que conocen bien nuestro pasado o nuestra familia que saben nuestros defectos, a veces nos avergüenza, pero debemos confiar en la misericordia de Dios. Sea Satanás, nuestro ego, nuestro enemigo, amigo, o familia que nos condena, ¡que Dios nos ayude a confiar en la palabra, la promesa de Dios! Como dice San Juan: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”(1 Juan 1:9)
La palabra de Dios revela nuestro error, pero también la palabra de Dios nos hace creer en su justicia, pero finalmente nos vivifica, parece que la palabra de Dios condena mucho nuestro ego y quiere matarnos, pero nuestro ego debe morir, después viviremos. Por eso, muchos quieren vivir por su propia justicia y no quieren la justicia de Dios, porque viven en su propio ego. Pero la palabra de Dios nos hace experimentar este gran cambio. Es un gran cambio en nuestra vida. Es un gran privilegio conocer la palabra de Dios.
Hasta aquí vimos que palabra de Dios revela nuestro pecado, luego la palabra nos hace saber la justicia de DIOS, y finalmente nos hace saber el juicio de DIOS, por medio de la obra del Espíritu Santo. Ahora bien, ¿Cuál es su fuente de esperanza y su clara decisión del salmista? L.Vr44 “Guardaré tu ley siempre,Para siempre y eternamente. ¿Cómo podemos guardar la palabra de Dios siempre? Por ejemplo David fue un gran pecador y él no guardó la ley siempre. De verdad David pecó gravemente, recordemos que Él una vez cayó en pecado de adulterio con la esposa de su siervo fiel Urías y luego planificó el acto de homicidio, con este hecho David debía ser condenado a muerte pero después no pudo encubrir más su pecado y le confesó todo al profeta Samuel delante de Dios, desde ese momento él quería agradar solo a Dios, él se arrepintió con un corazón contrito y humillado. Y se vistió de la justicia de Dios que justifica a todos los injustos, entonces quien podría condenar a David. Por eso, cuando él dice: “Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente” significa que vivirá por fe hasta el fin como un justo, él está viviendo por fe confiando en la justicia de Dios. La Biblia dice: El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17b). Esta es la evidencia de que David está viviendo por la fe y la gracia de Dios. Su corazón estaba rebozando por guardar la palabra de Dios y le alababa con este cantico. (La palabra de Dios nos hace experimentar esta libertad)
Al ver la vida de David yo también no podía aceptar su pecado, decía: ¿Cómo Dios pudo aceptar a este adultero y homicida? Sin embargo, me di cuenta de que si yo no hubiera conocido a Dios en mi juventud por medio de su palabra hubiera caído hasta lo más bajo. Pero fue por la palabra de Dios que conocí más de Jesús y fui perdonado según su gracia. Pues antes de conocer a Dios andaba en adulterio y pasiones de la carne. Yo era muy propenso a caer en cualquier tipo pecado. Pero la misericordia de Dios me restauró por medio de la palabra de 1 Timoteo 1:15 “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” Con esta palabra me vestí de la justicia de Dios por medio de la sangre del Señor Jesucristo. Por eso, mi vida cambio radicalmente y dio un giro de 180º hasta crecer como colaborador de la obra de salvación mundial. Actualmente, me preocupaba muchos las cosas del futuro, como conseguir un nuevo alquiler, el crecimiento de mi hijo, sobre cómo llevar vida de misión autofinanciada, el problema familiar, pueden ser varias cosas, pero gracias a Dios por ayudarme a guardar su palabra. Por eso, oro a Dios para deleitarme en su palabra, por eso “Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente” Oro para confiar en sus promesas siempre y eternamente. Amén.
Desde los Vr45-48 nos habla la convicción del salmista que andaba en libertad plena, esto no significa que el haría lo que le daba la gana, sino que era el resultado de obedecer a Dios antes que los hombres, el era un buscador de la verdad en su palabra. Además él sentía al guardar la palabra de Dios. Esto es la evidencia de una vida transformada por el poder del Espíritu Santo.
Hablar de Jesucristo es andar en libertad, somos el reflejo de que Cristo vive en nosotros. Así como el salmista ama a la palabra de Dios nosotros también meditaremos en sus mandamientos y guardaremos su ley siempre, para siempre y siempre. Amén.
En conclusión, hoy aprendimos como el salmista en vez de quedarse abatido por cualquier situación, nos mostró que mejor es anhelar ser vivificados por la palabra de Dios, en especial vimos como podemos guardar la palabra de Dios siempre y eternamente, aunque a veces nos sentimos indignos por nuestra por nuestra conciencia culpable, si nos vestimos de la justicia de Dios por medio de la sangre de Jesucristo, somos vivificados en la palabra de DIOS. ¿Cómo somos? Somos vivificados en la palabra de DIOS. Con esta palabra vamos a animarnos para meditar la palabra de Dios más profundamente, de esta manera recibamos la herencia incorruptible en el reino de Dios por guardar su palabra siempre y eternamente. Oro para que seamos como los salmistas de este tiempo que guardan la palabra de Dios de todo corazón, hasta el fin. Amén.
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