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Daniel 2:1-30
2:1 En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño.2:2 Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey.
2:3 Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño.
2:4 Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; di el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación.
2:5 Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares.
2:6 Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación.
2:7 Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y le mostraremos la interpretación.
2:8 El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido.
2:9 Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que pasa el tiempo. Decidme, pues, el sueño, para que yo sepa que me podéis dar su interpretación.
2:10 Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey; además de esto, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo.
2:11 Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.
2:12 Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia.
2:13 Y se publicó el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos.
2:14 Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia.
2:15 Habló y dijo a Arioc capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que había.
2:16 Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey.
2:17 Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros,
2:18 para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia.
2:19 Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.
2:20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría.
2:21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
2:22 El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.
2:23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey.
2:24 Después de esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo así: No mates a los sabios de Babilonia; llévame a la presencia del rey, y yo le mostraré la interpretación.
2:25 Entonces Arioc llevó prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado un varón de los deportados de Judá, el cual dará al rey la interpretación.
2:26 Respondió el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar: ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi, y su interpretación?
2:27 Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey.
2:28 Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama:
2:29 Estando tú, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser.
2:30 Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón.
DANIEL INTERPRETA EL SUEÑO DE NABUCODONOSOR (PARTE I)
En la biblia hay evidencias que, desde tiempos antiguos Dios ha usado los sueños como un medio de comunicación con el hombre, con los cuales, entre otros aspectos, nos ha advertido de eventos futuros que incumbían a una sola persona, pero también a una nación entera y el mundo. Un ejemplo famoso es cuando ►Dios le mostró en sueños a José (el hijo de Jacob) que él iba a ser mayor que sus hermanos y sus padres y aunque en principio a él no le creyeron y contar este sueño le costó muy caro (porque por enojo sus hermanos lo vendieron), con el tiempo aprendimos que efectivamente Dios lo levantó como gobernador del mundo, incluyendo a su familia. También ►a Faraón, Dios le dio el famoso sueño de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas; de las siete espigas frondosas y las siete espigas raquíticas, y años más adelante efectivamente, como se había interpretado, ocurrió que hubo en la tierra siete años de abundancia y siete años de escasez. Asimismo ► a Jacob Dios le mostró en sueños una escalera que estaba apoyada en suelo y llegaba al cielo, la cual representaba a nuestro Señor Jesús, quien efectivamente, varios siglos después, vino a esta tierra y se convirtió en ese único puente entre nosotros los humanos pecadores (que estamos en esta tierra) y nuestro Dios santo (que está en el cielo). Y así sucesivamente, tenemos muchos ejemplos reales. No es todo el tiempo, pero muchas veces los sueños vienen de Dios y tienen un significado, y aquellos que tienen el don pueden dar interpretación y ayudarnos a descifrar el mensaje del Señor para nuestra vida.
Tanto el mensaje de esta mañana, como el que veremos la semana que viene, giran en torno a un sueño que tuvo el rey Nabucodonosor y que el joven Daniel, gracias a Dios pudo interpretar. Hoy vamos a ver cómo fue ese proceso hasta que Daniel recibió la revelación del sueño y su interpretación, con lo cual vamos a aprender algunos aspectos de la conducta de Daniel, y que aunque un asunto sea muy difícil para los hombres, para Dios todo es posible porque él es soberano y todopoderoso. Oro a Dios que seas bendecido abundantemente con la palabra de esta mañana ¡Amén!
- DANIEL FUE SABIO Y PRUDENTE
Al principio, Nabucodonosor reinó Babilonia junto con su padre. Cuando él invadió Jerusalén ambos estaban gobernando. Luego que el padre murió, él continuó solo. Y a los dos años de esta nueva etapa, la palabra dice que él tuvo sueños que lo perturbaron, a tal punto que no podía dormir en paz. No sé si a usted le ha sucedido, pero a veces uno se despierta y recuerde o no lo el sueño se queda inquieto porque parece muy real, transcendental y/o importante, y no deja de pensar en eso. Eso le sucedió a Nabucodonosor y para sacarse la inquietud decidió reunir a varios magos, adivinos, hechiceros y astrólogos de su reino para consultarles acerca de lo que había soñado. Esto no era una labor extraña para ellos, pues todos los reyes, príncipes y personas de eminencia solían consultar el significado de sus sueños para ejercer su cargo, ya que se creía que estos eran un mensaje de los dioses y muchas veces tomaban las decisiones en base a sus significados. Pero en esta ocasión había un aspecto particular, lo cual complicaba mucho la labor de los intérpretes, y es que Nabucodonosor no les contó qué fue lo que soñó, aparentemente porque no recordaba bien lo soñado o porque no quería que ellos le dieran una interpretación forzada y falsa. Por eso, aunque los sabios le preguntaron dos veces, en ambas ocasiones dijo algo como esto: (vv.5,6) “El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares. Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación.”
Era un tanto injusta la petición del rey, pero esto no fue lo peor, sino que como ellos no pudieron darle respuesta ¿saben qué hizo Nabucodonosor? Se enfureció mucho y pidió matar a todos los sabios de Babilonia, a todos, incluso a aquellos que no estaban en ese lugar, y firmó un decreto para que sus súbditos ejecutaran tal atrocidad. Y aquí es donde entra Daniel en escena, porque aunque Daniel no estuvo frente al rey en esa ocasión, él era parte del staff de sus sabios, por lo tanto la sentencia de muerte también era para él. Imagínese que ahorita, de manera inesperada vengan funcionarios de la policía y le entreguen a usted una orden de un juez que determina que inmediatamente usted debe recibir la pena de muerte. Sin usted haber cometido delito, sin siquiera haber tenido un juicio, sin oportunidad de defenderse ¿cómo te sentirías? ¿qué harías? En mi caso creo que dos sentimientos saldrían a flote: por una lado me llenaría de miedo, miedo a la muerte, y por otra parte me llenaría de ira, debido a la gran injusticia. Con estos sentimientos creo que pensaría en dos opciones: uno en salir corriendo del lugar e irme muy lejos, y por otra parte (lo más probable) reclamaría insistentemente y haría un escándalo a ver si el rey me guarda la vida. Esto haría yo, pero vamos a ver lo que hizo Daniel:
Leamos juntos los vv.14,16 “Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia. Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey.” Como lo resalté allí: Daniel no hizo lo que yo haría, no corrió, no hizo un piquete, sino que “habló sabia y prudetemente” [por favor dile estas palabras a tu hermano(a) de al lado]. Es muy evidente que, la situación en que entró Daniel representa cualquier tipo de problema, pero en especial a aquellos muy difíciles, que no pueden ser resueltos por los seres humanos y que quizá ni siquiera nosotros nos buscamos, sino que, o son culpa de terceros, o solamente llegaron. Por ejemplo, un accidente de cualquier índole. A veces los accidentes provocan situaciones de vida o muerte muy complicadas sin nosotros tener la culpa. Creo que la situación de Daniel podría representar algo como esto, pero también puede una injusticia muy grande, como una mala calificación de un profesor, un despido injustificado, un abandono, un abuso, etc. El punto acá es que en medio de esas circunstancias es muy común que nosotros nos desesperemos y obremos de manera alocada, pero Daniel nos enseña que en lugar de eso debemos obrar en sabiduría y con prudencia.
Ser sabio significa hacer lo indicado, en el momento indicado, de la forma indicada. Muchas veces confundimos sabiduría con inteligencia, pero son lo mismo, alguien que es inteligente solo sabe mucha teoría y tiene la capacidad de resolver en su mente problemas complicados, pero el sabio, además de esto, también aplica correctamente eso que sabe y lo usa de forma idónea. Daniel fue sabio porque en lugar de gritar, habló, en lugar de dirigirse al rey que estaba molesto, se dirigió a uno de los empleados del rey, y fue sabio porque en lugar de querer resolver todo instantáneamente, solo pidió tiempo. Pero algo adicional hizo Daniel que nos enseña un aspecto importante de la sabiduría, fíjense en el v.16 que él se comprometió, a pesar de ni siquiera saber el sueño, a darle una respuesta al rey, esto fue un acto de fe, de confianza en Dios. Hay personas que humanamente son muy sabios, pero no creen en Dios, siendo estrictos, esos no pueden ser considerados sabios, porque alguien realmente sabio acepta a Dios y cree en él. Por eso el Proverbios 1:7 dice “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;”
Si hay algo que debemos aprender hoy de Daniel es su sabiduría que inicia en su fe en Dios y que se traduce en hechos concretos. Ya lo primero lo vimos y es que él fue prudente, es decir que antes de hacer cualquier cosa pensó las posibles consecuencias de sus actos y eligió lo más conveniente. Nosotros debemos ser sabios y prudentes en todos los ámbitos de nuestras vidas, en la casa con nuestros hijos, esposas, padres, hermanos, etc.; en la iglesia con nuestros pastores, líderes, ovejas y hermanos en Cristo; en el trabajo con nuestros jefes y compañeros; en la Universidad con nuestros profesores y compañeros; en todo lugar con todas las personas. Debemos practicar la sabiduría y la prudencia, es decir, no debemos actuar primero y después pensar, sino que primero debemos pensar y luego -si es necesario- actuar. Pensemos concretamente cómo podemos volvernos más sabios. Yo en lo personal debo aprender a callar y estar dispuesto a ceder -en ocasiones- aunque yo tenga la razón, solo para evitar un mal mayor. Me cuesta vivir así, pero sinceramente quiero/necesito hacerme más sabio y en ocasión de esta palabra voy a luchar. ¡Amén!
Pero el aspecto más importante de la sabiduría de Daniel, que figura en este pasaje, aún no lo hemos visto, leamos los vv.17,18 “Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia.” Daniel no solo habló bonito y oportunamente con Arioc, sino que inmediatamente le dieron el tiempo que pidió, salió corriendo a lo de sus compañeros y luego de contarles, pidió que todos oraran para que Dios los ayudara. Cuando estamos en un problema, nuestra tendencia -casi siempre- es buscar una solución humana, y si no la hallamos, recién ahí buscamos a Dios. Pero fíjense que Daniel en lugar de sumergirse en los libros toda esa noche para encontrarle una respuesta al rey, buscó primeramente a Dios en oración. Es de sabios orar, aún cuando tenemos más ocupaciones y cuando tenemos mayor estrés, Martín Lutero decía “tengo tantas cosas que hacer que pasaré las primeras tres horas orando” seguramente te parezca una contradicción, a mi también me ha pasado y me pasa, que siento que la oración debo hacerla, y la hago, cuando estoy libre, y cuando estoy más ocupado creo que no debería ocuparme tanto en orar, pero lo sabio es lo contrario.
Pero también es importante no orar solos, sino como hizo Daniel, valerse de la oración conjunta (unánime) para mover la misericordia de Dios. Eso también es sabiduría y prudencia. Esto fue lo que nos enseñó Jesús, por ejemplo, cuando fue al monte a orar antes de ser capturado por los líderes religiosos, el fue allí con sus discípulos y además de orar él le pidió a ellos que oraran también. Pensaba que gracias a Dios en nuestra iglesia tenemos la buena costumbre de compartir nuestros tópicos de oración para orar en conjunto, sin embargo, tengo el presentimiento de que aún hay hermanos, entre nosotros que luchan solos y que otros, aunque reciben los tópicos, olvidan interceder por eso. En breve vamos a ver cuál es el buen resultado de la oración conjunta, pero les anticipo que orar así tiene muchos beneficios y trae gran bendición al cuerpo de Cristo, más allá del cumplimiento del tópico, también nos hace amar más a nuestros(as) hermanos(as) y ser más unidos entre nosotros. De este modo, les ruego que juntos formemos un cuerpo de oración, un cuerpo fuerte, donde todos oremos conjuntamente y a conciencia por el tópico urgente de nuestro(a) hermano(a).
- DIOS REVELÓ EL SUEÑO A DANIEL
Leamos el v.19 “Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.” Como les anticipaba, la oración conjunta de Daniel, Ananías, Misael y Azarías surtió efecto, porque Dios a través de una visión le mostró cuál fue el sueño que había tenido Nabucodonosor y la interpretación del mismo. A veces Dios responde rápido, en este caso porque Daniel lo necesitaba urgente, y Dios no quería que él pereciera, al contrario, quería glorificarse en esta situación tan difícil para que aún siglos después (como hoy) nosotros aprendiéramos que por más compleja que sea nuestra realidad, tenemos un Dios al que podemos acudir y que puede salvarnos ¡Amén!
La información que Daniel tenía en sus manos era literalmente material clasificado de estado, y aunque podía hacer sacarle mucho provecho personal, vendiéndola o cambiándola por un cargo político, él hizo otra cosa, veamos qué fue. v.20,23 “Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey.” Daniel alabó a Dios y dio gracias por todo, no solo porque le reveló el secreto del rey, sino por haberle dado sabiduría y fuerzas en el momento difícil.
Los sabios de aquel entonces confiaban en su propio conocimiento y en sus propias fuerzas. Por mucho tiempo resolvieron muchos enigmas deesa manera, pero cuando llegó el momento de la prueba, no pudieron, y solo dijeron “eso es imposible para cualquier hombre sobre esta tierra” y la verdad es que tenían razón, porque para los hombres era un asunto imposible. Por eso Daniel dijo lo siguiente: vv.28 “Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama:”
No tiene sentido que nosotros confiemos solo en nuestras fuerzas para resolver nuestras situaciones problemáticas. Porque aunque ciertamente algo podemos resolver con nuestros dones y talentos, no todo vamos a poder solucionarlo, lo realmente difícil, asuntos de importancia, cosas de vida o muerte, allí vamos a quedar con manos atadas. Pero si algo aprendemos hoy, es que tenemos un Dios, Jehová Dios, que es todopoderoso, omnisciente y soberano, que responde nuestras súplicas y nos puede dar la victoria. Por lo tanto, en lugar de refugiarnos en nuestras fuerzas, debemos buscar a Dios como lo hizo Daniel: en oración y en comunión con sus hermanos. Eso es lo que haría alguien sabio y prudente, pero si durante este mensaje te diste cuenta que te falta sabiduría, quiero dejarte esta palabra (Santiago 1:5) “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” No solo le pidas a Dios que te ayude a salir de tu problema, pedile que te dé fuerzas y sabiduría, él en su gracia te la dará. ¡Amén!
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[10.Oct.2021]_Dominical-UBF-Argentina_(DAN_2..1-30)-Mensaje.pdf
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