LA VANIDAD DE LA FALSA ADORACIÓN A DIOS

Predicado el día domingo, 29 de agosto de 2021

Mensaje del libro de Eclesiastés
Palabra: Eclesiastes 5:1-7
Verso Clave: Eclesiastes 5:1
Serie - Lect: Eclesiastés - Lec 8
Predicado por: Josue Gutierrez
País/Capítulo:   / Ciudad de Panamá
Tipo: Dominical
Visitas: 36
Comentarios: 0

Eclesiastés 5:1-7

5:1 Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.
5:2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
5:3 Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.
5:4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.
5:5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
5:6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
5:7 Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.

VERSÍCULO CLAVE

Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.


Eclesiastés 5:1 (Reina Valera Revisada 1960)

LA VANIDAD DE LA FALSA ADORACIÓN A DIOS


Buenos días. Hemos estado aprendiendo a lo largo de Eclesiastés cómo Salomón busca el significado y propósito de la vida del hombre en las actividades que se desarrollan debajo del sol. Él ha observado la naturaleza y el ciclo de la vida del hombre, la sabiduría, los placeres, el trabajo, la convivencia con el resto de las personas, y no ha hallado el significado y propósito de la vida en nada de ello. Sólo encontró que todo es vanidad. Ahora Salomón medita en la religión. Los seres humanos parecen entender que el significado y propósito de la vida está más allá de este mundo, más allá de nosotros mismos, en Dios. Así que se abocan a la religión para tratar de hallarlo. Salomón observó eso entre los israelitas y medita acerca de la forma en la que ellos adoraban a Dios para buscar el significado y propósito de sus vidas.

Se estima que en la actualidad hay unas 4,200 religiones en el mundo. Según el Pew Research Center, uno de los más importantes institutos de investigación de los Estados Unidos, hasta 2015, el 84% de la población mundial se identificaba como miembro de alguna religión, 31% decía pertenecer al cristianismo, 24% al islam, 15% al hinduismo, 7% al budismo, 6% a religiones folclóricas, 0.8% a otras religiones y 0.2% al judaísmo. Y aún dentro de esas religiones existen diversos grupos, denominaciones o sectas que difieren en el concepto del dios que adoran y en la forma de adorarlo. Dentro del cristianismo, por ejemplo, tenemos la religión Católica, la Católica Ortodoxa y la Protestante. Dentro del protestantismo están los Luteranos, Anglicanos, Calvinistas, Metodistas, Evangélicos, Testigos de Jehová, Adventistas del 7mo Día, Mormones, etc. Dentro de los Evangélicos tenemos las denominaciones Presbiteriana, Bautista, Pentecostal, Interdenominacional, etc. Entre esta miríada de religiones, ¿en cuál de ellas se adora verdaderamente al Dios Creador? Si es en la religión cristiana, ¿a cuál grupo o denominación debería afiliarme?

En el pasaje bíblico de hoy, Salomón observa cómo sus correligionarios judíos adoraban a Dios y nos enseña que en la religión establecida por Dios había una falsa adoración caracterizada por lo que él llama: “ofrecer el sacrificio de los necios” (v.1) y la abundancia de sueños, vanidades y palabras (v.7).  Así que hoy aprenderemos cuál es la verdadera forma de adorar a Dios que, aunque no lo crean, no tiene que ver con una religión, grupo, denominación o secta, sino con una relación personal con Dios. Yo oro para que nosotros nos alejemos de la falsa adoración a Dios y le adoremos verdaderamente, en Espíritu y en verdad. Amén.      

I.- Guarda tu pie cuando fueres a la casa de Dios (1a)

Leamos juntos nuevamente el v.1a por favor. Salomón comienza su meditación acerca de la forma de adorar a Dios haciendo una advertencia: “Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios” (LBLA). En el original hebreo el versículo comienza con la advertencia de guardar el pie. Esto significa literalmente tener cuidado de dónde y cómo pisamos para evitar tropezar o caer. Sin embargo, en hebreo, “andar” significa también la forma cómo uno se conduce en la vida, así que podríamos interpretar esta frase en este versículo como tener cuidado de nuestro comportamiento, o como lo hace la TLA: “Si vas al templo, ten cuidado con lo que haces”. 

La casa de Dios aquí se refiere al Templo de Jerusalén que Salomón había acabado de construir. Todo el pueblo de Israel debía venir por lo menos tres veces al año a adorar al Templo: En la fiesta de los panes sin levadura, la fiesta de las primicias y la fiesta de los tabernáculos (Ex. 23:14-17). Ellos debían cuidar la forma en la que venían al Templo a adorar a Jehová. De hecho, los judíos tenían toda una preparación para esto. Desde que salían de sus casas para dirigirse al Templo venían cantando los salmos de ascensión o cánticos graduales que abarcan los Salmos 120 al 134. Así ellos iban enfocados en Dios y en su adoración aún antes de llegar al Templo, y cuando llegaban allí su corazón estaría preparado para adorar a Dios. ¿Pueden imaginar la alegría que se debía sentir al estar cerca del Templo de Jerusalén y escuchar los salmos de los peregrinos que ascendían? Desde antes de entrar al Templo todo sería fiesta y algarabía para Dios. Así ellos guardaban sus pies al ir a la casa de Dios. 

¿Cómo guardas tu pie para venir a la casa de Dios? Hoy en día la casa de Dios es la iglesia. Pero no se refiere al edificio sino a la congregación de creyentes en él. Durante el pasado año nuestra iglesia estuvo en internet, pero ahora estamos acá en este precioso Centro Bíblico que nos ha dado Dios. Ya no nos presentamos solo tres veces al año como los judíos, sino que cada domingo venimos a celebrar la fiesta especial de adoración a Dios en este lugar. ¿Cómo se preparan cada domingo para venir a congregarse? Ya puedo imaginarlos guardando preciosamente su pie para venir a la casa de Dios. Se levantan bien temprano a comer su Pan Diario y a tener su tiempo de oración matutina. Luego, se asean y preparan y comen su desayuno en familia dando gracias al Padre por su provisión. Posteriormente, se preparan con armonía familiar para salir a la iglesia. En el camino vienen practicando la adoración que el pastor les mandó por WhatsApp o vienen adorando con la radio, YouTube o Spotify. Manejan con mucha paz y amor porque salieron temprano y porque no quieren dejar que un mal conductor les robe el gozo que llevan en su corazón. Llegan unos 15 minutos antes al Centro Bíblico para colaborar en ordenar las sillas. Y luego se sientan a meditar la Palabra, a orar o a cantar mientras preparan su corazón para el Culto Dominical. 

Ustedes no son de los que no guardan su pie para venir a la casa de Dios. De los que se levantan tarde los domingos, sin comer Pan Diario, se cepillan, se engullen el desayuno porque es tarde, están peleando con su familia por el baño o por la ropa que se van a poner, vienen escuchando las noticias o el juego en la radio mientras pelean con los otros conductores y con los que vienen con ustedes dentro del carro. No son de los que llegan cuando ya la adoración está terminando y saludando a todos, interrumpiéndoles la adoración. Ni tampoco son de los que llegan temprano y se ponen a echar cuentos mientras los demás están preparándose y preparando el lugar para el Culto Dominical. Ustedes no son así. Ustedes guardan su pie para venir a la casa de Dios, ¿verdad? El Señor nos ayude a venir cada domingo con agradecimiento y reverencia en nuestros corazones para adorarle y que nuestros corazones estén preparados para oír la Palabra de Dios como continúa amonestando Salomón.

II.- La falsa adoración a Dios (1b-7a)

Leamos juntos el v.1b por favor. Acércate más para oír. Nuestro propósito al venir los domingos a la casa de Dios debe ser adorar a Dios y oír su voz a través de la Palabra. Hay hermanos que vienen y sienten que Dios no les ha hablado. Algunos incluso piensan: “¿Qué le habrá pasado al pastor hoy? No entendí nada del mensaje y Dios no me habló”. Pero no se dan cuenta de que en realidad no venían dispuestos para oír la voz de Dios, sino que simplemente vinieron a hacer acto de presencia. No adoraron a Dios con las canciones. No prestaron atención al mensaje porque estaban pensando en otras cosas que debían hacer. Y están desesperados de que termine el Culto Dominical para ir a lavar, limpiar o a hacer mandados. No hay un corazón dispuesto para oír la voz de Dios. 

Aquí podemos ver la importancia de guardar el pie para venir a la casa de Dios. Cuando venimos preparando nuestros corazones, el Señor puede hablar preciosamente a nuestras vidas. Un domingo que vengamos con un corazón realmente dispuesto a oír, Dios puede transformar completamente nuestras vidas. Así que vengamos a este lugar con un corazón preparado y dispuesto para oír. No vengamos con una falsa adoración a Dios como veremos a continuación.

Leamos juntos nuevamente el v.1b. Los necios solo iban al Templo de Jerusalén a ofrecer los sacrificios correspondientes sin tener una conciencia real de la necesidad y del significado de ese sacrificio. Ellos pensaban que a Dios le agradaba era el olor a carne quemada subiendo del altar, y que no importaba cómo vivieran sus vidas, siempre y cuando trajesen los sacrificios que Dios demandaba. Ellos pensaban que lo único que Dios quería de ellos eran los sacrificios y que al entregarlos ya Dios se agradaba de ellos. Pero esto no era así.

Dios no estableció el sistema de sacrificios judío porque le agradara el olor a carne quemada o porque tuviese hambre y comiese de esos sacrificios, sino porque Él quería relacionarse con su pueblo pero no se podía a causa de nuestro pecado. El sistema de sacrificios judío tenía la intención de mostrarle al pueblo la gravedad del pecado y la santidad de Dios, de manera tal que ellos anhelasen alejarse del pecado y vivir de forma santa. Aunque ya Dios sabía que el hombre no podía vivir en santidad como Él requería y por eso les dio a los judíos una forma de ser perdonados a través de los sacrificios de animales. 

Sin embargo, los judíos comenzaron a sacrificar animales como costumbre y religión, olvidando el propósito por el cual Dios estableció este sistema. En 1S. 15 podemos ver al rey Saúl y sus hombres desobedeciendo a Dios y sacrificando animales que debieron haber sido destruidos juntos con los amalecitas. Ellos pensaron que en lugar de destruir esos animales como Jehová había mandado, era mejor sacrificarlos para Él. Pensaron: “Dios estará más complacido porque le estamos dando más sacrificios”. Entonces el profeta Samuel los reprendió: “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.” (1S. 15:22). Dios prefiere la obediencia a Su Palabra que los sacrificios. Así que estaba mal lo que ellos hicieron.

Muchos hoy en día son también religiosos para cumplir con las disciplinas espirituales. Vienen religiosamente cada domingo al Culto Dominical. Comen cada día su Pan Diario. Tienen su estudio bíblico 1:1 y escriben su testimonio bíblico cada semana. Incluso, van cada semana a la universidad para pescar. Pero cuando vemos sus vidas, no son muy diferentes de los incrédulos. Actúan y piensan como ellos. ¿Por qué? Porque hacen todo esto religiosamente. No hay una verdadera meditación en el significado y propósito de estas cosas. Solo lo hacen por cumplir. Ese es el sacrificio de los necios. Solo hacer las cosas por cumplir. Sin que haya una verdadera reflexión en ello. Sin internalizar la razón y sin llegar a ser transformados por estas disciplinas espirituales que son útiles para que la Palabra de Dios penetre profundamente en nuestros corazones y se asiente allí, pero que no sirven de nada si no meditamos profundamente la Palabra y nos apropiamos de ella, aplicándola en nuestras vidas. 

No seamos como los necios. No participemos de las disciplinas espirituales por cumplir. Hagámoslo de todo corazón, meditando siempre la Palabra de Dios profundamente. Así nuestras vidas serán completamente transformadas para vivir en santidad delante de Dios y nuestro sacrificio será acepto delante de sus ojos. Amén. 

Leamos juntos ahora el v.2. Otra forma falsa de adoración del necio es venir delante de Dios con muchas palabras, bien sea para hacer promesas delante de Dios o para hacer largas oraciones memorizadas. Jesucristo mismo nos advirtió acerca de esto último: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.” (Mt. 6:7). No sirve de nada venir delante de Dios con largas letanías y oraciones memorizadas, no pensemos que Dios nos va a escuchar más cuanto más larga sea nuestra oración. Que Dios nos ayude a pasar 2 o 3 horas al día orando delante de Él, pero no repitiendo oraciones memorizadas, ni siquiera el Padre Nuestro, sino teniendo un tiempo de comunión con Él. Como aprendimos en Ef. 6:18: “con toda oración y súplica en el Espíritu, con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. Pero tampoco disparando peticiones de oración al cielo como metralletas, sino teniendo también tiempo de meditación para oír la voz de Dios en nuestra oración. Bien sea con tiempo silencioso o incluso con lectura bíblica. No seamos, pues, como los necios viniendo con palabrería delante de Dios, sino acerquémonos más para oír la voz de Dios. 

Leamos juntos el v.3. Pensamos que para adorar bien a Dios tenemos que estar muy ocupados en la vida, y que tenemos que estar hablando todo el tiempo. Pero Salomón nos recuerda aquí que de la mucha ocupación y preocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. O como traduce la BLPH: “pues excesivo trajín produce sueño, y excesivas palabras dan lugar a tonterías.” Si nos ocupamos en muchas cosas, aún para la obra de Dios, entonces andaremos cansados e incluso tendremos pesadillas como traducen aquí la NTV y la NVI. Así que como hemos aprendido acerca del trabajo, tengamos un balance entre trabajar, hacer la obra de Dios, disfrutar del tiempo en familia y descansar. 

En UBF se comete mucho el error de pensar que el pastor o misionero que está más ocupado en las cosas de Dios es más espiritual, quizás venga de la cultura coreana del trabajo. Pero sucede que cuando nos ocupamos mucho en la obra de Dios descuidamos a la familia, y los niños crecen con muchas heridas, que ha sido el problema de la segunda y tercera generación de misioneros de UBF. Yo he tenido que aprender esto también. Me ocupaba demasiado en mi trabajo en la oficina que apenas me quedaba tiempo para servir a Dios, así que usaba mi tiempo remanente para esto y descuidaba completamente a mi familia. Ahora intento tener un balance entre el trabajo, la obra de Dios, la familia y el descanso. Trato de servir lo mejor posible a Dios preparando y dando los estudios bíblicos 1:1 y grupales, preparando y entregando los mensajes dominicales, y ahora preparando el Centro Bíblico también. Honestamente, creo que todavía faltan muchas cosas por hacer en nuestro ministerio, pero faltan colaboradores para hacerlas porque ya no puedo abarcar más. Por favor oren para que Dios me dé sabiduría para administrar mi tiempo y cumplir con todas mis responsabilidades sin afanarme. También para que Dios envíe más obreros a su mies en Panamá. Amén.

Leamos juntos los vv. 4-6. Otra forma de adoración que usaban los judíos eran las promesas o votos. Se hacía un compromiso con Dios de emprender alguna acción particular si Él respondía la petición. Estos votos o promesas eran voluntarios, es decir no había nada en la Ley que obligase a nadie a hacer voto o promesas a Dios. Pero la Ley sí establecía que si alguien hacía voto a Dios debía cumplirlo. Acá Salomón recuerda esto. Es mejor no hacer promesas o votos delante de Dios, pero si lo llegas a hacerlo tienes que cumplir cabalmente lo que prometiste porque Dios te concedió lo que pedías. Si no lo haces, no tienes manera de excusarte porque ya Dios conoce los corazones.

Generalmente hacemos votos o promesas a Dios cuando estamos muy desesperados porque Dios nos cumpla una petición, pero yo pienso que estos no son necesarios ya que entramos en una especie de negociación con Dios. Si Dios no nos ha dado algo que estamos pidiendo, ¿no tendrá algo mejor para nosotros? Si insistimos en pedirle aquello bajo voto, ¿no estaríamos perdiendo lo mejor que tiene para nosotros? También, alguno podría pensar que eso que está ofreciendo a Dios es lo que le mueve a actuar, como si Dios tiene necesidad de algo que podamos darle, pero Él concede la petición porque ve nuestro deseo ferviente al estar dispuestos incluso a sacrificar algo.

Mi consejo para ustedes es como el de Salomón, mejor es que no prometan ni hagan votos delante de Dios. Tengamos fe en Dios y en su buena voluntad para nuestras vidas. Si Él no nos da lo que anhela nuestro corazón es porque tiene algo mejor para nosotros. Pero si alguno de ustedes de todas formas hace voto o promesa a Dios, cumpla lo que prometió porque Dios no puede ser burlado y Él castigará al que le mienta.

Leamos juntos el v.7a. Esta es la conclusión de Salomón acerca de la falsa adoración a Dios. En la falsa adoración abundan los sueños que queremos interpretar como señales de Dios; abundan los rituales vanos que realmente no conducen a Dios aunque lo hagamos con mucha sinceridad; y abunda la mucha palabrería, con letanías, rosarios y largos rezos que en realidad no nos llevan a la adoración a Dios, también con largas enseñanzas de filosofías huecas que nos alejan de Dios como los otros supuestos libros sagrados: el Corán, la Mishná, el Talmud, el Upanishad, las Vedas, los Cánones del Budismo, el Libro de Mormón, el Kitáb-i-Aqdas, etc. Todo esto viene de las religiones que el hombre ha creado para tratar de adorar a Dios de la forma en la que el hombre piensa que Él quiere ser adorado. Pero en su conclusión también Salomón nos muestra cómo Dios debe ser adorado. 

III.- Tú, teme a Dios (7b)

Leamos el v.7b. La verdadera adoración a Dios no viene a través de las religiones y sus rituales religiosos, sino a través de la relación personal con Dios. Lo que cada uno de nosotros debe hacer para adorar a Dios es temerle, es decir tener un respeto reverente a Dios y una correcta relación con Él. En el tiempo de Salomón esto significaba guardar la Ley tal y como Dios la dio, y no como fue después interpretada por los mismos judíos y ampliada en el Talmud y la Mishná. 

El propio Salomón nos explica en la conclusión de este libro qué implica temer a Dios: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” (Ec. 12:13). Debemos aprender bien la Palabra de Dios y obedecerla cabalmente en nuestras vidas, esto es lo que significa temer a Dios. Igual, Jesús nos dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” (Jn. 14:15) Y “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (Jn. 14:23). Si realmente amamos a Dios debemos aprender bien la Palabra de Dios y obedecerla cada día de nuestras vidas.

El propósito de todo lo que hacemos en UBF es tener una relación personal íntima con Dios por medio de aprender bien la Palabra de Dios y ponerla en práctica en nuestra vida diaria. ¿Para qué es nuestro Culto Dominical? Para adorar a Dios y oír su voz a través de la Palabra. ¿Para qué es el Pan Diario? Para aprender bien la Palabra de Dios y tener un tiempo de comunión personal con Dios cada día. ¿Para qué son los estudios bíblicos 1:1 y grupales? Para conocer más a Dios por medio de aprender bien Su Palabra y ponerla en práctica en nuestra vida diaria. ¿Para qué escribimos testimonio? Para aprehender bien la Palabra de Dios en nuestras vidas y mejorar nuestra relación con Él a través del arrepentimiento. ¿Para qué hacemos convivencias? Para que podamos conocer mejor a Dios por medio de aprender bien la Palabra de Dios y ponerla en práctica en nuestra vida diaria. ¿Para qué es el discipulado? Para que podamos conocer mejor a Dios por medio de aprender bien la Palabra de Dios y ponerla en práctica en nuestra vida diaria. ¿Para qué es el bautismo? Para que podamos confesar nuestra fe en Dios delante de los hombres dando testimonio de que queremos vivir con una correcta relación con Dios por medio de aprender bien la Palabra de Dios y ponerla en práctica en nuestra vida diaria. Y así cada una de las disciplinas espirituales y ceremonias que tenemos en nuestro ministerio.

Otras religiones también dicen que su propósito es similar al que acabo de describir, pero como dijo nuestro Señor Jesucristo: “Por sus frutos los conoceréis.” (Mt. 7:16). No se dejen llevar por religiones, rituales y templos muy bonitos y elaborados. La verdadera adoración a Dios no se da en una religión, denominación o secta particular, sino donde la Palabra de Dios es enseñada abierta y correctamente, y donde los miembros de la congregación viven en el temor de Dios. Generalmente las religiones y sectas dicen que son los únicos que tienen la verdad y el camino a la salvación. Pero solamente Jesús es el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino es a través de Él (Jn. 14:6). Así que ninguna religión ni ritual nos puede acercar a Dios verdaderamente sino solamente Jesucristo. Y si la Palabra de Dios, Jesús, no es el centro de la adoración en ese lugar, esa es una falsa adoración que no nos ayuda a encontrar el verdadero significado y propósito de nuestras vidas.

Yo oro para que cada uno de nosotros temamos a Dios de todo nuestro corazón, obedeciendo con amor Su Palabra cada día de nuestras vidas. Que guardemos nuestro pie cuando vengamos a la casa de Dios para adorar al Padre en Espíritu y verdad porque así quiere el Padre que se le adore (Jn. 14:23). Y que vivamos vidas santas para Dios predicando el evangelio de Jesucristo para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y Gente Santa, una nación de verdaderos adoradores para Dios. Amén.

Archivos para descargar



Pan diario de hoy




  • EL GRAN MANDAMIENTO

    " Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. "   (RVR 1960)

Foros UBF Español

Recomendamos leer...

Música que edifica

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades