Lucas 22:1-38

22:1 Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua.
22:2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo.
22:3 Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;
22:4 y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.
22:5 Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero.
22:6 Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.
22:7 Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.
22:8 Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos.
22:9 Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?
22:10 El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,
22:11 y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?
22:12 Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.
22:13 Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.
22:14 Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.
22:15 Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
22:16 Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
22:17 Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;
22:18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
22:19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
22:20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
22:21 Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.
22:22 A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
22:23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.
22:24 Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor.
22:25 Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores;
22:26 mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.
22:27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.
22:28 Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.
22:29 Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
22:30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
22:31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
22:32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
22:33 El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.
22:34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
22:35 Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada.
22:36 Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.
22:37 Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento.
22:38 Entonces ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: Basta.

NUEVO PACTO EN JESÚS


Buen día amados hermanos. Les doy un saludo especial a los más chicos de nuestra iglesia en su día  ¡feliz día a todos los niños! Los niños son muy importantes para el Señor, por lo tanto, también para nosotros. Por eso agradezco a Dios por la vida de cada uno de ellos y oro que los ayude a crecer bien, con buena salud física, pero sobre todo con una excelente salud espiritual. Mi oración más concreta es que en su tiempo nuestros pequeñitos puedan conocer y aceptar a Cristo como su Señor y Salvador. ¡Amén! 

Después de la lectura especial de la semana pasada, en esta mañana continuaremos el estudio del libro de Lucas, con un mensaje titulado “Nuevo Pacto en Jesús”. Una palabra que es común en la biblia es “pacto”, porque a lo largo de la historia el Señor ha hecho varios pactos con distintos hombres de fe. Dios hizo un pacto con Adán, también hizo pacto con Noé, luego pactó con Abraham, con Moisés y más adelante con David. Todos estos pactos apuntaban hacia nuestro Señor Jesús y ofrecían salvación por medio de él. Pero el pacto de Dios no terminó con el nacimiento de Cristo, sino que en Jesús, Dios estableció un nuevo pacto con todos nosotros los creyentes y es de lo que aprenderemos hoy. Hoy especialmente veremos cómo Jesús selló este pacto durante la última cena y meditaremos en la gran bendición que esto significa y cómo afecta nuestra vida. Mi oración es que este nuevo pacto se grabe en nuestro corazón, vivamos agradecidos con Dios por lo que ha hecho para salvarnos y tengamos confianza de salvación en base al sacrificio, muerte y resurrección de Jesús.

  1. LA CENA DEL SEÑOR

Leamos el v.7 “Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua” según la ley de Dios (Levíticos 23:5,6) una de las fiestas sagradas que debían celebrar cada año los judíos era Pascua. Esta era una celebración que duraba un solo día, pero que era seguida por la fiesta de los panes sin levadura por una semana. Según los versículos que acabamos de leer, a Jesús y sus discípulos les llegó el tiempo de celebrar la primera de estas fiestas, en la cual era necesario que, entre otras cosas, ellos sacrificaran un cordero. 

Esta tradición nació el penúltimo día en que Israel estuvo esclavo en Egipto, un día antes que llegara la última plaga, que era la muerte de los primogénitos. Y la primera vez que los israelitas la celebraron fue porque Dios se lo pidió, pero como vemos en Éxodo 13:8-10, Dios le ordenó a Israel que lo hicieran cada año para recordar cómo Dios, milagrosamente, los libró de la esclavitud “Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto. Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.”

Dios estaba interesado en que su pueblo no olvidara la gracia recibida y por eso les pidió celebrar la pascua cada año. Y es que nosotros los seres humanos somos muy olvidadizos y si no hacemos el esfuerzo, podemos llegar hasta a olvidar los milagros de Dios en nuestra vida. Justamente hablábamos la semana pasada lo que pasó con Israel mientras estaba en el desierto, a poco tiempo de haber sido rescatados milagrosamente por Dios, ante las primeras pruebas que se les presentaron, olvidaron el poder de Dios y pensaron que se iban a morir. Esto los llevó a la queja y rebelión. Esta es una de las razones por la cual Jesús nos llamó ovejas, porque no tenemos buena memoria. 

Por lo tanto, en la actualidad, también es necesario que nosotros hagamos el esfuerzo por no olvidar la gracia de Dios en nuestras vidas. Cada uno debería encontrar cuál la mejor. Debemos ser creativos. Una manera que yo he aplicado es pegar en mi entorno de trabajo (escritorio), cerca de mi cama, en el celular, etc., aquellos versículos bíblicos o frases que me recuerdan la gracia de Dios en mi vida. También es muy bueno escribir testimonio bíblico, haciendo cada cierto tiempo el énfasis en cómo Dios nos sacó de nuestra antigua vida. Asimismo, podemos tomar tiempos especiales, como nuestros cumpleaños, aniversarios, semana santa y las conferencias, para recordar y agradecer a Dios por habernos sacado de la esclavitud. Es altamente recomendable que cuando recordemos lo hagamos escribiendo. Sin embargo, más adelante vamos a aprender una ceremonia que Jesús estableció para que nosotros recordáramos su gracia en nuestras vidas.

Leamos v.15 “Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!” el día de la pascua, Jesús y los doce discípulos se encontraban en Jerusalén, a muchos kilómetros de su casa, por lo tanto, no tenían un lugar donde celebrar esta cena. Por eso Jesús, envió a dos de sus discípulos de más confianza (Pedro y Juan) a encontrar un sitio. Él les dio indicaciones precisas y después que ellos obedecieron cabalmente las indicaciones, consiguieron un lugar donde ya todo estaba listo, era un espacio conocido como el “aposento alto”. 

Luego que Jesús y los doce estuvieron reunidos, el Señor les dijo las palabras que hemos leído en el v.15. Esta cena era muy importante para Jesús porque sería la última que él tendría con sus discípulos. Yo no me detuve en esa parte de este pasaje, pero si ustedes miran los vv.1-6, notarán que ya para este tiempo los líderes espirituales y Judas (uno de los discípulos de Jesús) ya habían hecho un trato y solo era cuestión de tiempo para que el Señor fuera injustamente apresado. Jesús, por su omnisciencia, ya sabía esto y por eso le urgía comer la pascua con los discípulos. Así como ocurre cuando alguien sabe que está a punto de morir, él quería decirles cosas muy importantes a los suyos. Vamos a ver uno de esos aspectos que Jesús quería enseñarles

Leamos los vv.19 “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de míDe igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.” 

Primero, Jesús estableció la santa cena. Noten que, en medio de lo que estaba haciendo, Jesús dijo: “haced esto en memoria de mí”. Hace un rato hablábamos de la importancia de recordar la gracia de Dios en nuestra vida, y les adelantaba que Jesús estableció un mecanismo para que nosotros, sus discípulos, recordáramos lo que él hizo para salvarnos de la esclavitud del pecado, ese “mecanismo” es la santa cena. Nosotros ya no debemos celebrar la pascua como lo hacían los judíos, ni por las mismas causas que la hacían ellos, nuestra pascua es Jesús y por eso celebramos la santa cena.

La santa cena es una ceremonia en que comemos pan sin levadura y tomamos vino en representación de comer el cuerpo de Cristo y beber su sangre, es un acto que podemos celebrar las veces que queramos, pero que es necesario hacer al menos una vez al año. Algunas iglesias tienen santa cena cada semana, otras lo hacen una vez al mes y varias -como nosotros- lo celebramos una o dos veces por año. En cualquier caso, esta ceremonia no debe ser vista como una rutina, tampoco debe ser practicada a la ligera. Es un acto solemne. De hecho, miren lo que dice 1 Corintios 11:27-29 “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí” es por esto que aunque cualquier persona puede participar la santa cena, nosotros recomendamos que sea alguien que haya confesado a Jesús como su Señor y Salvador y si es posible que haya sido bautizado.

Segundo, Jesús anunció el nuevo pacto. Leamos de nuevo los vv.19 “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de míDe igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.” Ya hemos hablado por un rato de la Santa Cena, pero lo más importante en este día es que nos preguntemos qué significa toda esta ceremonia, y como lo dice este título es un nuevo pacto. Y si hay un nuevo pacto es porque hubo uno antiguo, y sí, en efecto es así. 

Luego de que el hombre cayó en pecado, nos metimos en un gran lío, porque la paga por nuestro pecado es la muerte. Debíamos morir a causa de nuestra desobediencia. Aunque intentamos resolver el problema por nuestros propios medios, porque quisimos tapar nuestro pecado con hojas de higuera, desde Génesis 3:21 vemos que Dios estableció el sacrificio de animales, en sustitución de nuestro lugar, como una forma de limpiarnos. Sin embargo, esta medida era transitoria, pues como los animales estaban maldecidos a causa del pecado, no podían redimirnos completa y definitivamente. Por eso el plan de Dios fue enviar a su propio Hijo (Jesús) a morir en nuestro lugar, quien por ser completamente santo, sí podía pagar toda nuestra deuda de pecado de una vez y para siempre. Entonces el antiguo pacto estaba basado en el constante sacrificio de animales, y los hombres debían cumplir toda la ley de Dios para ser salvos, estas son más de 600 leyes. Pero en el nuevo pacto, no son necesarios más sacrificios, pues el sacrificio de Jesús es suficiente, en este caso ya no somos salvos por nuestras obras, sino que somos salvos por la gracia de Dios, por medio de la fe en Cristo Jesús.

Ahora bien, hay dos elementos durante la santa cena (el pan y el vino), que tienen un significado importantísimo y es necesario que nosotros entendamos.

  1. El pan partido. Fíjese lo que dice el v.19: “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado” el pan partido significa el cuerpo de nuestro Señor Jesús, el cual fue lacerado por nosotros. Cuando partimos el pan en la santa cena debemos recordar todo lo que sufrió Jesús en nuestro lugar. Fue latigueado, golpeado, escupido, burlado, entre otras torturas. 

Pero Jesús podría haber muerto sin necesidad de pasar por todo este sufrimiento, ¿por qué, entonces, su cuerpo fue tan lastimado? Como dice Isaías 53:4,5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” Todo esto que resalté es la razón por la cual Jesús decidió sufrir tanto, por nuestro bienestar integral. Físico, mental, emocional, espiritual, etc.

Amados(as) hermanos(as), todos nosotros sufrimos muchos dolores en esta vida. Algunos por enfermedades físicas, otros por la pobreza, también hay quienes sufren por los fracasos, las traiciones, la pérdida de un ser querido, o por los problemas del país y el mundo. Yo, Juan Carlos, no sé cual sea la fuente de tu dolor, pero lo que si sé es que Jesús sufrió para que tu sufrimiento un día se acabe. Quizá no ahorita, pero créeme que un día serás librado de ese dolor y vivirás para siempre en paz. Quizá creas que saber esto no importa mucho, porque igual sufres, pero realmente es vital que siempre recuerdes el sufrimiento de Cristo, por una parte porque te ayuda a entender que no estás sufriendo tanto como Jesús, también aprendes que hay alguien que te entiende y finalmente porque te da esperanzas y fuerzas para seguir. Por eso Jesús quiso que siempre comiéramos su cuerpo, no es tan simple como un recordatorio nada más.

  1.  La copa de vino. Leamos de nuevo el v.20 “De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.” La biblia dice que la vida está en la sangre. Que Jesús derramara su sangre en nuestro lugar, significa que entregaría su vida por nosotros. No es que iba a sufrir nada más, sino que moriría en nuestro lugar. Por eso la copa de vino de la santa cena no es solo un líquido, sino que representa la muerte de Jesús para darnos salvación. ¿usted entiende lo que sería de nosotros si Jesús no se hubiese entregado en nuestro lugar? Nuestra vida sería totalmente diferente, por ejemplo, no podríamos orar directamente a Dios, tendríamos que hacer sacrificios de animales constantemente y cumplir un montón de leyes a cabalidad. Entendiendo que la ley es muy asfixiante.

Entonces estimados(as) hermanos(as), por esto es importante que tomemos el pan partido y tomemos el vino durante la santa cena. Para conmemorar el sufrimiento y muerte de Jesús en nuestro lugar. Pero siendo sinceros, en la santa cena hacemos mucho más que recordar, también -por una parte- declaramos nuestra fe y -por otro lado- predicamos el evangelio de Jesús ¿qué quiero decir con esto? en primer lugar, que así como Israel hizo un acto de fe al celebrar la pascua mientras estaban en Egipto que nosotros celebremos la santa cena es un acto de fe, en el caso de Israel, ellos confiaron que obedecer la palabra de Dios salvaría a sus primogénitos de la muerte y nosotros al celebrar la santa cena manifestamos confianza en la salvación por medio de Jesús. Y en segundo lugar, como dice 1 Corintios 11:26, tomar la santa cena es una forma de proclamar (predicar) la muerte de Jesús “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.” 

Le doy gracias a Dios porque en su palabra aprendimos hoy que Dios nos dio un nuevo pacto en Jesús, un pacto de gracia, un pacto que nos da acceso a la vida eterna. Por eso solo me queda pedir que nosotros aprovechemos tal oportunidad y entre otras cosas no nos olvidemos de lo que hizo Dios para salvarnos. No fue fácil para él enviar a su Hijo para sufrir y morir por nosotros, pero por amor lo hizo y por eso quiero darle hoy la gloria. Hoy no estamos celebrando la santa cena, pero le pido que nos ayude a siempre recordar su nuevo pacto, y que de ahora en adelante, cuando comamos el pan partido y bebamos el vino, lo hagamos con conciencia, respeto y la alegría que lo amerita. Amén

ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades