Lucas 19:28-48

19:28 Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.
19:29 Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos,
19:30 diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.
19:31 Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.
19:32 Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.
19:33 Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?
19:34 Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.
19:35 Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima.
19:36 Y a su paso tendían sus mantos por el camino.
19:37 Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,
19:38 diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
19:39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.
19:40 El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.
19:41 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,
19:42 diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.
19:43 Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,
19:44 y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.
19:45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,
19:46 diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
19:47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.
19:48 Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

BENDITO EL REY QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR


En los últimos 10 capítulos de nuestro estudio de Lucas, es decir, en los últimos 10 meses, nos hemos enfocado en lo sucedido en el viaje de Jesús desde Galilea a Jerusalén; pero hoy, finalmente, veremos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. La entrada triunfal de Cristo en Jerusalén es uno de los pocos eventos que se relata en los cuatro evangelios. Es evidente que este fue un acontecimiento importante en aquella época y también para los cristianos en toda la historia. Tanto así, que es el evento que celebramos durante la Semana Santa en el llamado Domingo de Ramos. Lo interesante es que lo que sucedió en aquel día no fue una cosa fortuita, sino que Cristo le dio cumplimiento a muchas profecías que estaban escritas acerca del Mesías, y nos demostró una vez más que él era el enviado de Dios para salvarnos. 

En esta palabra hay muchas enseñanzas útiles para nuestro andar diario en Cristo, y oro que el Espíritu de Dios nos ayude a aprenderlas bien y a ponerlas por obra. Que podamos estar concentrados y recibir mucha gracia en este Servicio. ¡Amén!

  1. ENTRADA TRIUNFAL EN JERUSALÉN

Leamos el v.28 “Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.” Ya esta es la tercera vez que el apóstol Lucas resalta la determinación de Cristo en ir a Jerusalén. La primera ocasión la vimos Lucas 9:51 que dice “Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén y la segunda fue en Lucas 18:31 “Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre”. Aunque Jesús tuvo la oportunidad de cambiar el destino de su viaje, siempre se mantuvo enfocado en ir a Jerusalén, pues por difícil que fuera, él tenía su misión clara: ser sacrificado en dicha ciudad, en sustitución de nosotros, para librarnos de nuestros pecados, y luego, resucitar al tercer día venciendo a la muerte y abrirnos camino al cielo. Ni las cosas agradables, como la fama y las riquezas, ni las más dolorosas, como la persecución y el dolor de la cruz, pudieron desviar a Cristo de ir a Jerusalén, y todo fue posible gracias a que esta era la meta de su vida y él la tuvo clara.

Jesús es el mejor ejemplo de la importancia de conocer nuestro propósito de vida, si sabemos cuál es nuestra meta podemos tomar buenas decisiones, enfocarnos en lo que realmente importa y evitar las distracciones que nos roban tiempo y energías. Saber cuál es nuestro propósito de vida también nos ayuda a enfrentar y superar las dificultades. Entre otras cosas. Sé que muchos de los que me escuchan no se han preguntado nunca cuál es su propósito de vida, o no han encontrado cuál es esa meta en Dios. Y yo quiero animarlos, hermanos, a que busquemos a través de la oración, la lectura de la palabra, del apoyo de los hermanos y la observación constante, cuál es su “Jerusalén”, es decir, para dónde debe ir en su vida. Los cristianos tenemos propósitos en general, como predicar, pero Dios tiene para cada uno de nosotros una labor, pues no somos un accidente ni fruto del infortunio, como dice Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

         Ahora les pido que leamos los vv.29-35 “Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos, diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo. Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita. Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo. Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita. Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima.” Betfagé y de Betania son ciudades muy cercanas a Jerusalén, estaban aproximadamente a 2 km, Jesús siempre visitaba estos lugares, porque allí tenía amigos. María, Marta y Lázaro (al que Jesús resucitó) eran de esta localidad. Como vemos, cuando el Señor estaba cerca de estas ciudades, específicamente en el Monte de los Olivos, decidió enviar a dos de sus discípulos (no sabemos cuáles) a la aldea del frente para que le buscara un pollino. El detalle es que el pollino no era de estos discípulos, sino de otras personas, lo cual suponía una dificultad particular, pues tomar algo ajeno podría ser visto como robo y por lo tanto los discípulos serían juzgados y condenados como tal. Pero es muy interesante que Jesús no solo les dio los detalles de dónde estaría el pollino, y cómo sería (un pollino nunca montado), sino que les adelantó lo que debían responder si alguien les preguntaba por qué se llevaban el pequeño burrito. De manera impresionante sucedió cabalmente lo que Jesús adelantó y gracias al plan de Cristo todo salió bien.

         Y hay varios aspectos que debemos aprender de esta parte de la palabra. Y en primer lugar quisiera resaltar la obediencia de los discípulos a la palabra de Jesús. Sin duda la orden que les dio Jesús era difícil, si ellos se detenían a pensar en las posibles consecuencias iba a ser muy difícil que actuaran, pero ellos confiaron en Jesús y obedecieron su palabra, no solo para ir a buscar el pollino, sino también para enfrentar el problema que se les venía, como vimos, gracias a Dios salieron airosos. No siempre es fácil obedecer la palabra de Dios, muchas veces choca con nuestra cultura, con ciertas costumbres y leyes, si nosotros no confiamos en Jesús va a ser muy difícil poder obedecer, pero si obedecemos cabalmente lo que dice la biblia, aunque haya inconvenientes, podremos superarlos en Dios. Cada vez es más ilegal obedecer la biblia, en muchos lugares ya está mal -por poner un ejemplo- que prediquemos en lugares públicos o que formemos familias conforme a la palabra de Dios (entre un hombre y una mujer, guardándose sexualmente, con una ceremonia ante Dios, etc.), y esto puede generar inconvenientes sobre nosotros los cristianos, pero aun así debemos obedecer siempre la palabra de Dios y superar dichos problemas en él.

         Otra cosa muy importante es, la entrega de los dueños del pollino. Para las familias aquel entonces era muy importante el asno. No solo porque era costoso y era su medio de transporte, sino que también porque era su “herramienta” de trabajo. Yo siempre menciono que el burro de carga de cada familia judía era equivalente a tener un tractor en nuestro tiempo. El punto es que para estas personas podía ser difícil entregar su burrito, pero ellos lo hicieron, aparentemente sin hacer mayores cuestionamientos, y eso es digno de imitar. La semana pasada nosotros aprendimos que nuestro Señor nos ha llamado a ser administradores de ciertas cosas que él nos da. Es decir, que no somos los dueños de nada de lo que tenemos, solo somos los encargados. Por lo tanto, si el Señor nos pide que le demos algo porque lo necesita usar, sea nuestro tiempo, nuestras propiedades, nuestra familia, nuestras carreras, etc., nosotros deberíamos dárselo sin poner inconvenientes.

Algunas personas cuando ven este pasaje piensan que Jesús robó un burrito, pero siendo estrictos, él era el dueño de ese burrito, porque Dios es el dueño de todo lo que existe, y podía disponer de ese animal, sin embargo, realmente utilizó el burrito de estas personas y luego lo devolvió. Como lo dice Marcos 11:3 “Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.” 

Entonces, antes de continuar con el pasaje quiero que fijemos dos ideas de este pasaje: (1) los siervos de Dios debemos ser obedientes como los discípulos (2) vedemos ser entregados como los dueños del pollino. Ahora leamos los vv. 36-38 “Y a su paso tendían sus mantos por el camino. Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!” después que los discípulos tomaron el pollino, le colocaron mantos encima y sentaron allí a Jesús. Por cierto, así como Jesús entro a este mundo a través de un vientre virgen (el de María), también entró en Jerusalén sobre un burrito “jamás montado”, Dios escogió este animal para uso sagrado, para la purificación de la humanidad. Así como en la ley se usaban vacas “en las cuales no hubiese sido puesto yugo” (Números 19, Deuteronomio 21, 1 Samuel 6).

Y vale la pena meditar en por qué Jesús entró en Jerusalén en un pollino. Miren lo qué dice Zacarías 9:9 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” Jesús entró en un pollino porque estaba escrito que así entraría el Mesías en Jerusalén, él estaba dando cumplimiento a la profecía. Mucha gente cuestiona la genuinidad de Cristo, algunos dicen que él no es el Mesías. Pero note que sí lo es, porque cumplió las profecías específicas escritas acerca del Salvador, ninguna otra persona lo ha eco, ni lo hará, pues Jesús es nuestro Salvador enviado por Dios.  Pero Jesús también entró en un pollino, porque él no es como un rey mundano. En aquel momento, los reyes del mundo usaban grandes caballos para intimidar a sus enemigos, mientras más grandes y rápidos eran sus caballos era mejor para este fin, estos reyes tenían que hacer esto porque ellos conquistaban territorios y defendían el suyo a través de hacer guerras, pero Jesús no entró en Jerusalén a intimidad, ni hacer guerra, sino que fue en son de paz y con una actitud humilde. A partir de este domingo vamos a estudiar por un tiempo la pasión y muerte de Jesús y recordar este punto es importante para entender la actitud del Señor tuvo en todo este proceso. También para aprender cómo debemos ser nosotros: justos y humildes. ¡Amén!

De esta manera, Jesús entró en Jerusalén, ¿y qué hizo la gente? dice este pasaje que por un lado colocaron mantos en el piso, y que además, con mucho gozo alabaron a Dios y gritaron ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! paz en el cielo, y gloria en las alturas. Según el evangelio de Juan (Juan 12:17) esta multitud estaba formada en parte por los testigos oculares del milagro de la resurrección de Lázaro, y por muchos que habían recibido su testimonio. En parte, esto explica su emoción al ver a Jesús, pero también es importante recordar lo que vimos la semana pasada en el v.11 “…ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente” es decir, que ellos creían que Jesús iba a establecer su reino terrenal e iba a derrocar al imperio romano. También por eso ellos estaban muy contentos.

Realmente, el hecho y contenido de la alabanza de esta multitud era muy bueno, y ya vamos a ver qué significa lo que ellos gritaron, pero su motivación no estaba del todo correcta, en parte estaba basada en una emoción y por otro lado en una expectativa personal. Por eso es que capítulos más adelante, esta misma multitud que aclamaba a Jesús como rey pidió que lo crucificaran. Nosotros debemos revisar la razón por la cual estamos alabando a Jesús y si en algún sentido somos como esta multitud debemos arrepentirnos y cambiar ya mismo, porque es inminente nuestra caída. Mucha gente alaba a Dios porque las canciones que cantamos son lindas y relajantes, pero ese no debe ser nuestro motivo de alabanza. Hay quienes alaban a Cristo por moda o tradición, sobre todo porque últimamente muchos artistas se han vuelto cristianos o porque la familia -o parte de ella- es cristiana. También hay quienes glorifican a Cristo porque tienen algún interés (económico, político, académico, sentimental, familiar, etc.). Y así hay infinidad de motivos equivocados por los cuales la multitud alaba a Dios ¡Esto no debe ser así! nuestra razón de alabanza a Jesús debe ser porque él es el Rey que viene en el nombre del Señor.

Este grito de alabanza no fue una invención de la multitud que estaba allí, eso que ellos gritaron es la palabra de Dios. Salmos 118:26 dice “Bendito el que viene en el nombre de Jehová; Desde la casa de Jehová os bendecimos” y en Lucas 2:14 “¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”

         Jesús es “rey” porque es el dueño de todo lo que existe, porque la voluntad que debe hacerse es la de él y porque es todopoderoso. Jesús no es cualquier rey, sino que es el Rey de reyes. Nosotros debemos aceptarlo como tal y debemos dejar que él gobierne nuestra vida. Para eso debemos conocer, aceptar y obedecer su palabra. Por otro lado, cuando decimos que Jesús “viene en el nombre del Señor” estamos aceptando que él es el Mesías. El Salvador enviado por Dios. Y, también, como tal debemos aceptarlo, pero no solamente de labios como esta multitud, sino que debemos reconocer primero que somos pecadores, que le hemos fallado a Dios y que necesitamos de su sacrificio y su sangre para ser perdonados. Es importantísimo que confesemos y aceptemos a Jesús como nuestro Rey y Salvador. Y deberías preguntarte si lo has hecho, pero yo te invito a meditar en algo más profundo en base a lo que hemos visto en la palabra de hoy: ¿con qué actitud y motivo as aceptado a Cristo como tu Rey y Señor? Oro que sea con un corazón genuino ¡Amén!

         Leamos los vv.39, 40 “Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.” Una de las cosas que suele suceder cuando alabamos a Dios, es que el enemigo se retuerce y levanta obstáculos de cualquier lado. En el caso de esta multitud, furo los fariseos que quisieron callarlos, pero en nuestro caso puede ser nuestra sociedad (compañeros de trabajo, de estudio, etc.), instituciones de gobierno, vecinos y hasta la propia familia. Pero fíjense qué hizo Jesús (1) no calló a los que lo alababan. Es decir, amado hermano, bajo ningún concepto calle su alabanza y gloria a Dios. No se rinda si alguien quiere silenciarlo. Dios no quiere que dejemos de darle gloria. Lo otro que dijo Jesús fue: aunque estos se callen, las piedras me alabarían. Esto quiere decir que Jesús estaba reconociendo ser Dios, porque en la biblia constantemente se muestra que la tierra alaba a Jehová. 

         Podemos seguir aprendiendo muchas cosas, pero por hoy lo vamos a dejar hasta aquí, en las futuras lecturas quizá retomaremos algunas de las enseñanzas adicionales que hay en este pasaje. Lo que sí quiero enfatizar es lo que vimos hoy: Puede pasar que nuestra alabanza a Dios sea correcta, pero con la intención o con un motivo equivocado, más el llamado de Dios a través de este pasaje es a gritar con gozo y de todo corazón “Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor”. Oremos a Dios para que nuestra alabanza no esté movida por la emocionalidad, ni por nuestras ideas egoístas, sino que alabemos al Señor por lo que es y genuinamente. ¡Amén!

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