1 Corintios 15:12-34

15:12 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
15:13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
15:14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
15:15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
15:16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
15:17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
15:18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
15:19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
15:20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
15:21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
15:22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
15:23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.
15:24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
15:25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
15:26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
15:27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.
15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
15:29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?
15:30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora?
15:31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero.
15:32 Si como hombre batallé en Efeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
15:33 No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
15:34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.

EL PODER DE LA RESURRECCIÓN


Hoy se conmemora uno de los días más tristes de la historia, pero que luego se transformaría en uno de los más gozosos. Tal día como hoy, hace casi dos mil años, moría en una cruz Jesús de Nazaret. Su muerte fue desoladora para su madre y sus discípulos que ignoraban su verdadero significado. Jesús estaba siendo crucificado no por un delito que hubiese cometido, no por sus pecados, sino por nuestros pecados. Él estaba pagando el precio para rescatarnos de nuestros pecados. Y aunque fue una muerte cruel y devastadora, es una muerte gozosa porque perdona todos nuestros pecados. Y el verdadero gozo vendría al tercer día cuando Jesús resucitase. ¡Jesús ha resucitado! Y hoy vamos a aprender el poder de su resurrección para nuestras vidas.

El domingo pasado aprendimos las evidencias que el apóstol Pablo daba acerca de la resurrección de Jesús: Primero, el mensaje mismo del evangelio, que son las buenas noticias de la muerte de Jesús para perdón de pecados y de su resurrección que nos da vida eterna y que cumple las Escrituras; segundo, la gran cantidad de testigos, más de 500 hermanos vieron a Jesús resucitado y testificaban esto por todo el mundo; y tercero, el poder de la resurrección manifestado en la vida de Pablo, quien pasó de ser un acérrimo perseguidor de la iglesia a un vehemente testigo de la resurrección. 

Hoy aprenderemos del poder de la resurrección de Jesús que nos llena de valentía para vivir predicando el evangelio a pesar de las adversidades, y que nos da la esperanza de que seremos resucitados. Oro para que cada de uno de nosotros tenga un encuentro personal con Jesús resucitado durante esta Semana Santa y que podamos ser transformados por el poder de su resurrección y nos convirtamos en poderosos testigos de la resurrección y predicadores del evangelio. Amén.

I.- Y si Cristo no resucitó… (12-19)

Miren los vv.12-13. Los hermanos en Corinto habían sido influenciados por la filosofía dualista griega que decía que el cuerpo era malo y el espíritu bueno. Según ellos el cuerpo era la prisión del espíritu que se liberaba cuando la persona moría. Por ende, era ilógico pensar que el cuerpo malo resucitaría después de la muerte. Así los hermanos corintios decían que no hay resurrección de muertos. Esta es una afirmación bastante seria porque la predicación apostólica estaba basada completamente en la resurrección de Jesús. Por esta causa, Pablo les explica en los vv. 12-19 las implicaciones que tendría que Cristo no hubiese resucitado, asumiendo hipotéticamente esta falsa premisa de los griegos. Veamos estas implicaciones.    

Primero, si Cristo no resucitó nuestra predicación y fe son vanas. Miren el v. 14. Toda la predicación de los apóstoles estaba fundamentada en que Cristo había resucitado, pues, como aprendimos el domingo pasado, el evangelio se basa en la muerte y resurrección de Jesús. Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Jn. 11:25-26). Jesús ha prometido vida eterna a todo aquel que crea en Él, pero si Él mismo no había resucitado para vivir eternamente, entonces ¿cómo nos dará vida eterna a nosotros? Si Él no hubiese resucitado de los muertos, entonces no puede ser la resurrección y la vida. 

La resurrección de los muertos es la característica más importante del cristianismo. Si indagamos en las otras religiones podemos notar que ninguna predica la resurrección de su profeta, ni tampoco promete resurrección para aquellos que le sigan. La diferencia entre Jesús, Mahoma, Krishna, Buda, Confucio, Zoroastro, o cualquier otro profeta o personaje, es que Jesús ha resucitado. ¡Su tumba está vacía! Pero, si Cristo no resucitó, el cristianismo no sería más que una religión más, basada en una mentira. 

Miren el v.15. Los apóstoles habían afirmado que Dios resucitó a Cristo. Pero si los muertos no resucitan, entonces Cristo tampoco resucitó y los apóstoles eran falsos testigos. Es decir, no eran más que unos mentirosos. Todo lo que predicaban era una farsa. Y toda la fe cristiana estaba basada en una mentira. Si esto no era cierto, entonces nada de lo que se predicaba era creíble, y poner la fe en Jesús sería una completa ilusión como plantea el apóstol Pablo en los siguientes versículos.

 Segundo, si Cristo no resucitó nuestra fe es vana. Miren los vv. 16-17. El mensaje del evangelio consiste en que Jesús murió por nuestros pecados y fue sepultado con ellos, pero resucitó con poder, dejando los pecados en la sepultura, para que todo el que crea que Él ha muerto y resucitado, sea libre de sus pecados. Si nuestra fe se basa en esto y Cristo no resucitó, entonces tampoco nos puede librar de nuestros pecados, aún estaríamos en ellos. Así que nuestra fe no serviría para nada.  

Tercero, no habría esperanza para nosotros. Miren los vv. 18-19. Si nuestra esperanza está puesta en que Jesús nos librará de nuestros pecados, entonces somos las personas más desdichadas del mundo y dignas de lástima, porque esto nunca ocurriría. Además todos aquellos que expusieron su vida por predicar a Cristo, muriendo a causa de ello, serían unos pobres crédulos que murieron sin razón alguna, llevados por un delirio. Aún, nosotros estaríamos aquí perdiendo el tiempo.

El apóstol Pablo nos ha pintado un cuadro muy triste. Si no hay resurrección de muertos y la resurrección de Cristo no es real, entonces los apóstoles son unos grandes mentirosos, porque predicaron la resurrección de Cristo; el cristianismo es una gran farsa, un delirio, como algunos en la actualidad afirman que es; y los cristianos somos los seres humanos más dignos de lástima porque hemos estado creyendo una mentira, y todavía vivimos en nuestros pecados. Pero no debemos entristecernos. Esta no es la realidad. Después de pintar semejante cuadro sombrío, el apóstol Pablo nos dice cuál es la situación real. Mirémosla a continuación. 

II.- Mas ahora Cristo ha resucitado (20-34)

Miren ahora el v.20. Mas ahora Cristo ha resucitado. ¡Cristo ha resucitado! Y si le confesamos como nuestro Señor y Salvador, Él puede librarnos de todos nuestros pecados y darnos vida eterna. Su muerte tiene el poder para perdonar todos nuestros pecados y su resurrección es la garantía de que esa muerte fue eficaz y de que Jesús dará vida eterna a todos los que han creído en Él. No somos dignos de conmiseración o lástima, somos las personas más bienaventuradas o afortunadas del mundo porque Cristo ha perdonado todos nuestros pecados y nos ha dado nueva vida. ¡Aleluya!

El apóstol Pablo afirma también, que Jesús es “primicias de los que durmieron”. 
La palabra “primicias” se refiere a los primeros frutos que se dan en un campo, lo que le dice al labrador que la tierra sí dará frutos ese año, así el labrador se alegra y tiene confianza de cosechar ese año. Como Jesús resucitó de entre los muertos, nos permite tener la esperanza de que en un futuro nosotros también resucitaremos.  

Miren los vv. 21-23. El apóstol Pablo hace una relación entre Adán y Cristo. A lo largo de la Biblia, Dios nos muestra el principio de representatividad. Adán representó a todos sus descendientes cuando pecó, así que cuando Adán pecó todos nosotros pecamos juntamente con él. Y ahora todos nosotros hemos heredado el pecado de Adán, y cada uno de nosotros también peca individualmente. También hemos heredado la consecuencia del pecado que es la muerte. Entonces, la muerte entró al mundo por causa de Adán, y gracias a él todos nosotros también morimos. 

Por el mismo principio de representatividad, Cristo nos vivifica. Así como Cristo obtuvo vida eterna por medio de la resurrección, también nosotros recibimos la vida eterna y la esperanza de la resurrección por Cristo. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias, el primer fruto de la resurrección para vida eterna; y luego seremos resucitados los que somos de Cristo, cuando Él venga por segunda vez. 

La segunda venida de Jesús es la dulce esperanza de todo cristiano. Estamos esperando que Jesús regrese nuevamente, conforme a su promesa, para establecer definitivamente el reino de Dios en la Tierra. Cuando eso suceda nosotros recibiremos la vida eterna también. Los que hayan muerto serán resucitados como lo fue Cristo, y los que vivamos todavía seremos transformados. Pero este tema lo veremos el domingo en la tercera parte de este mensaje porque Pablo lo desarrolla hacia los últimos versículos. Por lo pronto, el apóstol Pablo nos explica en los siguientes versículos cómo será la restauración del Universo.

Miren los vv.24-26. Este mundo ha sido trastornado por el pecado. Pero la muerte redentora de Jesús y su poderosa resurrección han cambiado esta triste realidad. Cuando vemos a nuestro alrededor nos damos cuenta de que el pecado reina sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Pero cuando Jesús venga a instaurar el reino de Dios sobre la Tierra será el fin del reinado del pecado y de la muerte. Jesús suprimirá todo poder de maldad, derrotando definitivamente toda maldad en este mundo. Satanás y sus demonios serán finalmente derrotados y el pecado que domina el mundo dejará de existir. Y el último enemigo que será destruido es la muerte. Así Jesús establecerá plenamente su reino y viviremos completamente felices. Todo esto gracias al poder de la resurrección de Jesús.

Pero todo esto sucederá en la segunda venida de Jesús. Por ahora, la Iglesia de Cristo está encargada de librar la batalla contra el pecado, predicando el evangelio de muerte y resurrección. Y a medida que los hombres van oyendo y obedeciendo el evangelio, el pecado va perdiendo poder sobre las personas y el poder de la resurrección se hace manifiesto en las vidas transformadas de los cristianos. Cuando Jesús vuelva no será tiempo de arrepentimiento sino tiempo de cosecha. Él vendrá a establecer el reino de Dios con los que hayan creído en Él antes de su venida. Así que hoy es el día de arrepentimiento para ti. Si no has aceptado a Jesús como tu Señor y Salvador, si no has experimentado la gracia de la cruz y el poder de la resurrección, hazlo hoy. Acepta a Jesús como tu Señor y Salvador y derrotemos juntos el poder del pecado en esta generación mientras esperamos la manifestación de nuestro Salvador y Rey. Amén. 

Miren ahora los vv. 27-28. Jesús ya está reinando. Dios le ha dado el dominio sobre todas las cosas. Las ha sujeto bajo sus pies. Sin embargo, todavía algunos se resisten a su Soberanía y por eso el pecado no ha sido erradicado. Pero, aún sobre ellos, Jesús tiene poder, aunque espera con paciencia el arrepentimiento de ellos. No obstante, aunque a Cristo se le ha dado toda autoridad en los cielos y en la Tierra, Él mismo está sujeto al Padre. Es decir, como Hijo obediente, Jesús se somete a la voluntad del Padre. Y cuando al fin sea establecido el reino de Dios, Jesús entregará al Padre el dominio que le fue dado, para que Dios sea todo en todos.

Miren los vv. 29-32a. El v.29 es de difícil interpretación. Pareciera decir que había alguna costumbre de bautizarse en lugar de alguno que ya había muerto y no se había podido bautizar por su muerte prematura. Pero no hay evidencia de algún bautismo vicario en el judaísmo antiguo o en el cristianismo mismo. Una opinión razonable parece ser que “los que se bautizan” se refiere a creyentes vivos que dan testimonio externo de su fe en el bautismo por agua porque fueron atraídos a Cristo por la vida ejemplar, la influencia fiel y el testimonio de otros creyentes que después murieron. El punto de Pablo es que si no hay resurrección ni vida después de la muerte, ¿por qué hay personas que vienen a Cristo para seguir la misma esperanza de aquellos que murieron? ¿Y para qué arriesgar la vida en todo tiempo si realmente no hay resurrección de muertos?

Sin embargo, Pablo da testimonio de su propia vida cristiana. Él les dice a los hermanos corintios que cada día muere. Esto quiere decir que no le importa su vida terrenal sino que está dispuesto a entregarla para ser testigo de la resurrección. Como creyentes no debemos aferrarnos a esta vida ni a los placeres que ella ofrece, tenemos que morir cada día a nuestra vida vana y de placeres, sacrificándonos por la obra de Dios. Si es necesario, debemos batallar contra fieras como lo hizo Pablo en Éfeso para defender el evangelio. Estas fieras probablemente eran otras personas que con ferocidad atacaban a los cristianos en su fe y les amenazaban incluso físicamente.

Si la resurrección de los muertos no es real, y si Cristo no resucitó, ¿para qué sacrificar nuestro esfuerzo, tiempo y dinero para predicarles el evangelio? ¿Para qué haría tanto esfuerzo y sacrificios para predicarles los mensajes y darles estudios bíblicos? ¿Saben cuánto tiempo invierto en preparar los estudios bíblicos y los mensajes? ¿Saben cuánto sacrifico? Probablemente ni siquiera se detienen a pensar en eso. Pero está bien, porque yo no lo hago para ustedes sino para Dios. Cada día muero para que Cristo pueda hacer Su obra en mí y en ustedes. Y, ¿saben por qué lo hago? Porque Cristo ha resucitado y me ha transformado con el poder de Su resurrección. Y mi oración es que ustedes también puedan ser transformados y entreguen su vida al Señor y al evangelio para que Dios haga su obra poderosa en Panamá y en todo el mundo. Amén.

Pero, ¿cómo viven los que no han sido transformados por el poder de la resurrección de Cristo? Miren los vv. 32b-34. La filosofía de vida de aquellos que no han sido transformados por el poder de la resurrección de Cristo es disfrutar de los placeres de la vida. Comamos y bebamos porque mañana moriremos. Muchos sólo viven para comer y beber. El comer implica todas las actividades que nos llevan al sustento, como estudiar o trabajar. Estudiamos para poder tener una profesión que nos ayude a obtener un buen salario y poder disfrutar en esta vida. La gente hoy sólo vive para trabajar o estudiar, o simplemente para “disfrutar la vida”. La gente dice: “La vida es una sola y hay que disfrutarla”. Vemos a los jóvenes, y no tan jóvenes, buscando “disfrutar” al máximo su vida, yendo a fiestas o discotecas todos los fines de semana, emborrachándose hasta quedar inconscientes, buscando tener sexo casual, experimentando con drogas, practicando deportes extremos, entre otras cosas. La gente quiere vivir “plenamente” en esta vida porque ya no tienen más esperanza, y por estos excesos terminan muy tristemente sus vidas. Pero nosotros no tenemos que vivir de esta manera,  pues Dios hoy nos llama a creer en la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo para ser libres de nuestros pecados.

El apóstol Pablo termina esta sección citando al famoso dramaturgo ateniense del S. III a.C., Menandro, que dice: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” De esta manera insta a los corintios a no caer en el error de andar escuchando a la gente que no cree en la resurrección y que los invita a sólo vivir esta vida, pues ya tenemos una esperanza, por lo cual debemos estar siempre atentos, dedicando tiempo a Dios y obedeciendo su Palabra, guardándonos del pecado; llevando también el evangelio a otros, para que todos puedan alcanzar la salvación y tener esperanza en la vida eterna. 

Muchos andan hoy temerosos de perder su vida por causa de un pequeño virus, o con miedo de perder sus trabajos, o con miedo de perder su casa o su carro por no poder pagarlo. Muchos andan también ansiosos porque no han podido salir a disfrutar su vida como quieren. Pero, hermanos míos amados, les invito a llenar su vida con el poder de la resurrección de Jesús. Aprovechen este tiempo de Semana Santa para meditar en la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Oro para que cada uno de nosotros pueda tener un encuentro personal con Jesús Resucitado y que nos convirtamos en poderosos testigos de la resurrección de Cristo en Panamá y en todo el mundo. Amén.

ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades