Mateo 14:13-21
14:13 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.
14:15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.
14:16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.
14:17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
14:18 El les dijo: Traédmelos acá.
14:19 Entonces mandóa la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
14:20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
14:21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Trae tus 5 panes y 2 peces a Jesús
Ciertamente el ser humano todo lo que hace es primordialmente para comer, todos trabajamos y tenemos una profesión para así poder llevarnos un pan a la boca cada mañana, pero más ciertamente aún la mayoría de nosotros no nos damos cuenta del milagro que Dios hace cada día con los alimentos que normalmente consumimos.
Quiero invitarlos a pensar en lo siguiente que les voy a comentar: La inmensa mayoría de nosotros hemos hecho el famosísimo experimento que nos piden en primaria de la germinación ¿cierto?, yo cuando era pequeño (hace ya unos … años), recuerdo que nos pidieron colocar periódico mojado en varios frasquitos de compota y allí entre el periódico colocar unas semillas (caraota, lenteja, frijoles, etc) y nos pedían ver qué sucedía en un lapso de 7 a 14 días. Que impresionante fue ver cómo una semilla simple, se convirtió en una pequeña planta ¡con hojas y todo! Y si lo dejábamos crecer más tiempo incluso se podía ver cómo esa planta echaba raíces que abrazaban todo el periódico dentro del frasquito de compota. Pero lo más importante de este ejemplo que les estoy comentando es que esto es un gran milagro que tenemos ante nuestros ojos, ya que esa semilla pasa a ser una planta ¡con tan sólo agregarle agua!, y así mismo ante nuestros ojos Dios hace con todas las semillas que caen en la tierra, todo lo que se siembra en los campos y todo árbol que da fruto del cual comemos ¡es un milagro maravilloso que Dios ha hecho y sigue haciendo hasta el sol de hoy!
En la Palabra de esta semana, veremos un milagro que Jesús hizo delante de una multitud muy grande de personas. Esta palabra tiene la particularidad de aparecer en los 4 evangelios (Mt 14:13-21; Mr 6:30-44; Lc 9:10-17; Jn 6:1-14). En los evangelios podemos apreciar en numerosas ocasiones que aparece la palabra “multitud”, y tal vez nos hemos preguntado ¿cuántas personas había en esos lugares donde Jesús predicaba? Bien la palabra de hoy nos da una idea de cuántas personas estaban en esas multitudes y en especial en la de la Palabra de hoy: Leamos V21 “Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.” 5000 hombres sin contar las mujeres y los niños, por lo que podemos fácilmente decir que esa multitud estaba conformada por aproximadamente 12000 a 15000 personas, en esta palabra se cuenta sólo a los hombres ya que en la sociedad judía de ese entonces los hombres comían aparte de las mujeres, las cuales comían junto con los niños.
En esta palabra aprenderemos acerca de Jesús quien está muy pendiente de la necesidad de cada uno de nosotros, pues en esa multitud había gente de todo tipo: algunos no estaban interesados en seguir a Jesús (típico ejemplo de los escribas y fariseos quienes buscaban motivos para atrapar a Jesús), otros solamente querían recibir algún beneficio y luego irse y otros que sí estaban interesados en aprender y seguir a Jesús. Pero Jesús no se limitó a beneficiar a un grupo, sino que dio a todos por igual independientemente si creían en Él o no.
Leamos V13 “Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.” ¿Cuando Jesús oyó que cosa? Esto se refiere a lo que acontece antes de esta historia, la cual trata acerca de la muerte de Juan el Bautista, quien murió decapitado por orden del rey Herodes para cumplir su promesa de darle a la hija de su hermano lo que ella pidiera como regalo de cumpleaños, y ella mal influenciada por su madre pidió al rey Herodes la cabeza de Juan el bautista servida en un plato. Pero no es la muerte de Juan lo que hace que Jesús se aparte sino el hecho que se corría el falso rumor de que Jesús era Juan el Bautista resucitado y Jesús para evitar ser atrapado en ese lugar tomó una barca y se fue a un lugar desierto y apartado.
La palabra dice que Jesús no fue solo sino con sus discípulos. Marcos nos da un detalle que no aparece en Mateo, leamos Mr 6:31,32 “El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer. Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.” Era tanta la multitud de personas (como ya vimos de 12 a 15 mil personas) que estaban muy agotados y sobretodo hambrientos, pues “ni aún tenían tiempo para comer”. Sin embargo esta multitud estaba muy hambrienta de la Palabra de Jesús y no lo dejaban ni a sol ni a sombra, pues como vemos al final del V13 la gente se enteró que Jesús fue a un sitio que normalmente era solitario “y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos” (Mr 6:33). Marcos nos da otro detalle y es que la gente llegó a ese lugar solitario antes que ellos, por lo que los planes de descansar y compartir se desvanecieron como el humo.
Veamos qué ocurrió: leamos V14 “Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.” Jesús y sus discípulos estaban realmente agotados por todo lo que habían caminado, y como ya leímos no tenían tiempo ni aún para comer, los discípulos querían descansar un rato, pero para Jesús fue más importante la necesidad del pueblo que su necesidad de descansar y con esto vemos que Jesús estaba dispuesto a ayudar primeramente a los necesitados y luego (cuando hubiese chance) tomar un tiempo para sí mismo. En Marcos 6:34 nos dice: “Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas” Jesús veía a esas personas como “ovejas que no tenían pastor” es decir, personas desatendidas, confundidas, con muchos problemas y preocupaciones, con mucha tristeza en su vida, decepcionadas, traicionadas, etc; y esto fue lo que Jesús priorizó atender antes de sentarse a comer y descansar.
Leamos V15 “Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.” Sabemos que todo esto ocurrió durante el día, además sabemos que el lugar solitario al cual fueron a descansar era muy caluroso por ser desértico, y ya el día estaba llegando a su fin, por lo tanto, los discípulos más agotados y hambrientos que al principio piden a Jesús que finiquite su predicación y que convoque para el día siguiente, ya que “el lugar es desierto y la hora avanzada”. Sin embargo, Jesús (como era costumbre) dio a sus discípulos una respuesta completamente inesperada: leamos V16 “Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.” ¡QUEEEEE! ¿Dar de comer a más de diez mil personas? La respuesta de Jesús le quitó de golpe el hambre y el cansancio de los discípulos. Imagino la cara de Pedro :-O y la de los demás discípulos :-( , seguramente se mirarían unos a otros con desilusión, con preocupación, con desespero, tal vez alguno de ellos en su mente dijo: ¡quién me manda a seguir a Jesús!, pero lo cierto es que la orden en ese momento era alimentar a toda esa gente. El corazón de los discípulos era egoísta, pues ya querían que la gente se fuera, sin importar si estaban también cansados o si tenían mucha hambre, para ellos lo más importante era descansar, pero Jesús ordena esto para que en el corazón de los discípulos hubiese preocupación de atenderlos, y tuviesen el mismo sentir que Jesús tenía de ayudar a esa multitud.
En el libro de Juan se nos dan detalles clave para comprender lo que estaba ocurriendo en este momento: leamos Juan 6:5,6 “Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.” Jesús ya tenía planificada la solución a este problema (menos mal) sin embargo quería probar a sus discípulos a ver si estaban dispuestos a obedecerle, pero veremos aquí la actitud que toman (en contraste) dos de los discípulos de Jesús, ellos son Felipe y Andrés.
Veamos la actitud de Felipe:
Leamos Juan 6:7 “Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.” Felipe de inmediato comenzó a sacar cuentas, y a los pocos segundos sacó su conclusión y dijo: “Doscientos denarios no alcanzan, triste por ellos” El denario en los tiempos de Jesús era el salario que se le daba a un jornalero por un día de trabajo, así que Felipe calculó cuál sería el salario de 200 días de trabajo, ¿quieren saber cómo lo hizo? pues rapidito en una regla de 3:
Salario mín (~1500 Bs) 30 días
X 200 días
Como resultado dio X=10000 Bs (es decir menos de 1 bolívar para cada persona tomando en cuenta que eran más de diez mil personas), por lo tanto Felipe dio como conclusión: “Es imposible alimentar a todos, simplemente no se puede” La actitud de Felipe fue una actitud negativa, pues él sólo vio lo que estaba ante sus ojos y su cálculo, y dio por perdida la “misión alimentación”.
Veamos ahora en contraste la actitud de Andrés:
Leamos Juan 6:8,9 “Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?” Andrés buscó con optimismo, con deseo verdadero de alimentar a esas personas, la Biblia nos dice que un muchacho tenía 5 panes y dos peces, no sabemos si Andrés se los compró o si el muchacho se los regaló, lo que sí sabemos es que eso fue lo que halló y a efectos prácticos representaba poquísima cantidad de comida. Los panes de cebada eran los panes de más baja calidad que había en los tiempos de Jesús, era como por decir en la actualidad un bollo de pan o un pan canilla. Andrés ofreció todo lo que estuvo a su alcance, lo que él consiguió alimentaría precariamente a 5 personas, mientras que la necesidad era para 5000, pero podemos aprender con esto que más vale un corazón optimista, obediente y humilde como el de Andrés que un corazón pesimista, quejoso y orgulloso como el de Felipe, y vemos que Jesús por medio de lo traído por Andrés hizo un precioso y gran milagro.
Leamos V19 “Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.” Vemos que Jesús antes de hacer el milagro y evitar un caos de gente queriendo agarrar de primero pan y pescado ordena a sus discípulos organizar a las personas y hacer que esperen sentados. Marcos nos dice cómo hicieron los discípulos para obedecer este mandato: leamos Marcos 6:39 y 40 “Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.” Era sumamente importante que esta gente estuviese organizada y en calma, de esta manera podían ver el milagro y sentir el poder de Jesús manifiesto entre la multitud. La Palabra nos dice que luego que estuvo la gente distribuida y en calma entonces Jesús levantó sus ojos al cielo, bendijo los panes y los peces. Pero un detalle que considero importantísimo resaltar es que Jesús primero dio el pan a sus discípulos y luego los discípulos lo repartieron entre la gente. Jesús pudo haber hecho llover del cielo panes y de la orilla del mar brotar peces, pero no fue así, Él partió los panes y lo dio a sus discípulos, y en las manos de ellos se multiplicaba, pues es claro que los 12 discípulos recibieron de manos de Jesús un total de 5 panes y 2 peces en trozos, pero esas mismas manos repartieron comida que sació a más de diez mil personas hambrientas (¡a lo mejor comelonas como mi persona!). Jesús puso en manos de los discípulos el poder de multiplicar esa comida, y como lo dice el V20 de Mateo “Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.” Todos sin excepción recibieron del milagro, todos comieron y quedaron “saciados”
¿Alguna vez has ido a comer a un restaurant, un cafetín u otro lugar y has quedado con hambre? ¿O alguna vez alguien te ha dado de comer pero sólo para que “amortigües” hasta la hora de la comida? Con toda seguridad te ha pasado esto por lo menos una vez. Ahora te pregunto: ¿Alguna vez has comido hasta quedar full, con sueño y sin ganas de levantarte de la silla? ¡Segurísimo que si! Pues así mismo quedó toda esta gente, y podemos aprender una cualidad que caracteriza a Jesús, quien no sólo se preocupó en dar algo de comer, sino que se preocupó hasta el punto de saciar totalmente la necesidad de esa gente.
Viendo esta palabra quiero invitarte a reflexionar en lo siguiente: Todos nosotros sin excepción tenemos necesidades, algunos estamos pasando por fuertes problemas económicos que nos ahogan y nos desesperan, a otros no les está yendo nada bien en la universidad con una o varias materias, otros están pasando la amargura de una separación conyugal y/o divorcio, otros han experimentado lo duro que es perder un ser muy querido, si necesitas en tu interior paz, comprensión, inteligencia, apoyo sincero, Jesús está sumamente preocupado por dártelo, y no sólo para que amortigües un rato sino hasta saciarte por completo.
Posiblemente has tenido un corazón como el de Felipe pensando cosas como: “Ya Dios no puede escucharme pues he hecho mucho daño”, “El error que cometí es imperdonable, lo que me espera es ser castigado(a) por Dios”, “¿Dónde está Dios cuando uno más lo necesita?”, “¿Cómo Dios me va atender si hay tanta gente en el mundo?”, “¿Hasta cuándo estaré haciendo lo mismo (emborracharme, infidelidad, robar, etc) una y otra vez?”. Si te encuentras en una situación de éstas o similar quiero decirte hermano(a) que Jesús sí está preocupado por ti, el está viendo tu situación desde muy cerca, pero es necesario que tu actitud cambie de ser como Felipe ¡a ser como Andrés! Jesús quiere un corazón optimista, un corazón humilde, sin quejas, simplemente de ti quiere “5 panes y dos peces” ¿Qué sería hoy en día esos “5 panes y 2 peces”?. ¿Qué puedo yo entregar a Jesús? Lo único que Jesús desea en el día de hoy es que entregues tu corazón a Él, ¡tal como está!, dolido y herido por los maltratos de esta vida, por las decepciones que hemos sufrido y faltas que hemos cometido. Jesús quiere saciar tu vida, saciarla de las cosas que realmente necesitas, Él quiere llenar todos los espacios vacíos que hay en ti y quiere que formes parte de esa gran multitud de personas que están siguiéndolo y buscando sinceramente de Él. Si tan sólo le das esos “5 panes y 2 peces” verás que no sólo serás saciado tu sino además tu familia y tus allegados. ¡AMÉN!
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[27.Nov.2011]_Dominical-UBF-Venezuela_(MAT_14..13-21)-Mensaje.pdf
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