Mateo 9:1-13
9:1 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.9:2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
9:3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.
9:4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
9:5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?
9:6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.
9:7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.
9:8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.
9:9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.
9:10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.
9:11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Porqué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
9:12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
9:13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
He venido a llamar a Pecadores
¡Feliz día hermanos! ¿Cómo están? La semana pasada hubo varios eventos, pero Dios siempre está con nosotros y nos ayuda a bien. En el pasaje de hoy salen dos tipos de personas, uno era paralitico y otro era un hombre muy triste a pesar de tenerlo todo. De alguna manera, los dos eran paralíticos espirituales. Pero al encontrar a Jesús sus vidas cambiaron totalmente. Hoy veremos como Jesús les ayudó y aprenderemos el secreto de llevar una vida gozosa, sana y victoriosa. Amén.
I. Tus pecados te son perdonados (1-8)
M.Vr1 “Entonces entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.” Después de sanar al gadareno, Jesús vino a su ciudad, Capernaum. Al ver a Jesús, la gente se alegró mucho y entre ellos, unos amigos le trajeron a un paralítico. L.Vr2 “Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados” Según el evangelio de Marcos Cap.2 dice que eran 4 amigos, ellos no podían entrar en la casa porque estaba llena de gente. Pero por la fe subieron por encima de la casa y abrieron el techo, y bajaron al paralitico. Ellos eran amigos verdaderos porque hicieron lo imposible para llevar a su amigo ante Jesús. De alguna manera, cada uno de nosotros es una oración intercesora de la iglesia de Dios, la mejor manera de ayudar a un amigo es traerlo a Jesús. Entre nosotros hay muchos amigos espirituales. Nicolás invito a Christian, Christian invitó a Lilia. Alonso invitó a Kendrik, Lesly invitó a Edelin. Así sigamos trayendo a nuestros amigos a los pies de nuestro Señor Jesús. Amén.
Los amigos trajeron al paralitico para que Jesús lo sane. Pero Jesús primero le dio el perdón. Él es un paralítico. No puede robar, ni engañar a otros. Entonces ¿qué pecados debían ser perdonados? Aparentemente no hizo mal a nadie, pero en su interior, habría pecados viles tales como: queja, autocompasión, ingratitud e incredulidad. Independientemente de su enfermedad, estos pecados le llevaban al infierno desde ya. Él no estaba feliz. Lo más urgente era “ser libre de estos pecados”. Por eso Jesús primero le dio el perdón de pecados y le aclaró su libertad, diciendo: Hijo, tus pecados te son perdonados. Primero, Jesús le llama, “Hijo.” Jesús aceptó a un paralitico como su hijo. Es el amor de Jesús hacia un hombre que era supuestamente inútil. Segundo, Jesús le perdonó. Con este perdón, la queja y autocompasión le dejaron. Él fue liberado de sus pecados. Y recuperó el razonamiento y empezó a dar gracias a Dios. 1Tesal 5:16-18 dice: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” Con el perdón de Jesús, la queja y autocompasión le dejaron. Él fue liberado de sus pecados. Y recuperó el razonamiento y empezó a dar gracias a Dios: “Señor, Gracias porque respiro. Señor gracias porque veo. Aunque no me puedo mover ni correr, haré algo para ti.” Ya tiene paz para con Dios y para con los otros. Aparentemente no es nada. Pero el gran cambio ha iniciado desde su interior.
Entre nosotros, nadie tiene esta enfermedad físicamente. Pero en nuestro interior hay varios tipos de parálisis espiritual. Puede ser por el fatalismo, los afanes, el miedo y la queja nos quedemos paralizados. ¿Por qué te sientes paralizado? ¿Qué te hace un paralitico espiritual? En especial la queja destruye nuestra vida y la de los otros también. Pero Nuestro Señor Jesús nos dice: “Ten animo hijo, tus pecados te son perdonarnos” Jesús quiere perdonar todos estos pecados y quiere levantarnos. Por eso, vamos a Jesús quien nos ánima, nos perdona y nos ayuda a recuperar nuestra identidad como el pueblo de Dios. Amén.
M.Vr3-5 Los fariseos especularon dentro sí mismos. Ellos eran los pastores del pueblo, pero no entendían la compasión de Dios, no vieron al paralitico como un hombre a la imagen de Dios. Pero Jesús ya decidió ayudarle con el corazón del Buen Pastor. Entonces Jesús les preguntó: Porque ¿qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, y anda? Las dos cosas son imposibles para los hombres. Pero Jesús es Dios. Para él todo es posible. Aquí Jesús ya conocía sus pensamientos aunque ellos no le habían dicho nada. El Mesías conoce todos nuestros pensamientos, nuestro corazón y mente, delante de la presencia de Dios somos un libro abierto, Dios sabe cómo y de qué sanarnos.
L.Vr6 “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.” No sabemos cuántos años, él estaba en esta cama. Aun que fuera un año, no es fácil levantarse solo, porque sus músculos ya estaban muy débiles. Encima tomar la cama es más difícil. Su orden parecía demasiado ideal. De igual manera, nosotros somos como este paralitico a veces estamos tendidos en la cama sin poder levantarnos. Pueden ser cama de conformismo, incredulidad, vagancia y negligencia. Sería muy difícil levantarnos por nuestra propia cuenta. Pero el Señor Jesús nos dice: “Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa” Jesús nos da esta orden espiritual para que nos levantemos de esa cama y lecho de pecados. Hermanos, ¿De qué cama quieren levantarse? Es hora de levantarnos de todo tipo de cama que nos impide ir a Jesús. Oro que nosotros nos levantemos de la cama de queja y dependencia, para llevar una vida victoriosa en Jesucristo. Amén
¿Pero qué sucedió?, M.Vr7-8 "Entonces él se levantó y se fue a su casa. Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres. Entonces el paralítico se levantó y se fue a su casa y la gente se maravilló y glorificó a Dios. Solo en nuestro Señor Jesús podemos ser perdonados y levantados. Si nos presentamos a Jesús por la fe, Jesús nos dirá: Hijo, (hija), tus pecados te son perdonados. ¡Levántate, toma tu lecho y anda! Somos débiles. Por diversas enfermedades, a veces podemos perder la fe. Pero llevémonos mutuamente a Jesús de día y de noche. Amén.
II. Para llamar a los pecadores (9-13)
L.Vr9a “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos” En otro evangelio este Mateo se llama Levi, el publicano. Su nombre significa ‘el regalo de Dios’. Tal vez sus padres le nombraron así para que viva como un regalo para otros. Pero el era un recaudador de impuestos que trabajaba para los romanos. Todo el pueblo sabía que ellos cobraban más de la cuenta. Así se hizo muy rico a costa de su pueblo. Humanamente tenía todo lo que quería: una casa grande con pileta, muchos autos para veranear, y todas las cosas materiales. Sin embargo, no tenía amigos, al pasar por las calles era menospreciado, le decían: “Traidor, ladrón, vende patria” Su situación era muy triste y desesperante. No tenía con quien hablar y compartir sus riquezas. Ni los perros querían acercarse a Levi, sino que huían de él cuando lo veían. Aún en su cumpleaños nadie vino. A pesar de tenerlo todo, Levi era un paralitico espiritual. Él anhelaba una nueva vida. Pero humanamente su condición espiritual era perdida.
Pero Jesús vino a Levi y le dio una dirección de vida M.Vr9b “y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió” Jesús lo llamó con la voz del Buen Pastor y Mateo le siguió. Sígueme, es una palabra que toca el problema principal de su vida. Él estaba siguiendo a un objeto falso. Entonces su vida se quedó fracasada. Ahora Jesús le dio nueva la meta de su vida. ¡Sígueme! Es una voz que le da el perdón. Es una orden que le da un gran giro de su vida. Hasta ahora él seguía a la plata. Pero desde ahora él sigue a Jesús. Desde que tomó la decisión de fe, su gozo realmente rebosaba. ¿Qué hizo Mateo después de recibir el llamamiento de Jesús?
L.Vr10 ”Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos” Seguramente Mateo aquí compartió su testimonio de vida. Y muchos pecadores fueron conmovidos para seguir a Jesús y pudieron ver una esperanza para su vida. Su casa vacía y fría se llenó de muchos invitados, ellos estaban muy alegres por Jesús. Ahora sí, Mateo podía sentir el sabor de la vida.
M.Vr11. Pero los fariseos murmuraron, diciendo: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Los líderes religiosos estaban descontentos por ver a Jesús comiendo con los pecadores. No había lugar en su corazón para los que necesitaban la salvación. Pero nuestro Señor Jesús no se avergüenza de venir a la fiesta con sus ovejas. La fiesta fue una sombra del banquete celestial en los cielos.
¿Cómo les respondió Jesús? L.Vr12-13. “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa; Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” Aquí los justos son los que piensan que son justos, realmente son muy gravemente enfermos hasta no poder sentir nada. Jesús no vino por ellos. Al contrario aquí los pecadores son los que saben que son pecadores, realmente ellos tienen esperanza de ser sanos, porque entendieron que son pecadores y van a buscar anhelosamente al Mesías. Jesús vino para llamar a ellos. Él quiere que seamos compasivos con los enfermos espirituales.
La enfermedad no es el pecado, pero el pecado es la enfermedad. Los que no conocen la enfermedad, tienen miedo y al ver a los enfermos solamente se alejan y les desprecian. Pero los médicos excelentes al ver a los enfermos tienen compasión, no se alejan, sino con esperanza, se les acercan, porque saben cómo tratarlos. Así es Jesús con nosotros. Jesús no nos mira con desprecio, sino con esperanza. En Jesús, todos pueden ser sanos; la mujer samaritana, ciegos, leprosos, paralíticos y endemoniados. Jesús es el mejor Médico verdadero que sana nuestros corazones.
Jesús llama a los pecadores. Este llamamiento tiene una dirección muy clara ‘el arrepentimiento’. El arrepentimiento es dejar la vida vieja y dar a su vida un giro de 180º; de la rebeldía a la obediencia; de mendigar amor humano a dar el amor de Dios. Dios nos llama al arrepentimiento, A Dios no le importa el tamaño de tu pecado, o que tan grave haya sido. Dios quiere que vuelvas a él y te arrepientas. “Señor yo me arrepiento de todo lo malo que haya hecho en mi vida. “Señor yo te acepto como mi único Salvador, quiero seguirte porque reconozco que mi vida sin ti no tiene sentido. Señor gracias por tu misericordia a mi vida”
No fue Mateo primero, sino Jesús fue quien primero le visitó y le llamó. Entonces si Mateo sigue a Jesús, Jesús nunca le abandonará. Él era un recaudador ego-céntrico y cruel. Él no tenía esperanza en sí mismo. Pero él siguió a Jesús. Entonces Jesús siguió su obra en su vida, al final él pudo ser San Mateo, el maestro de la iglesia primitiva. En Jesús, hay esperanza para todos.
Mediante esta palabra vimos dos tipos de paralíticos espirituales, uno era el paralitico que llevaba su vida quejosa y dependiente, y el otro era Levi el cobrador de impuestos que sufría por el vació interior. Para ambos casos Jesús es el médico espiritual. Jesús dijo: “Porque no he venido a llamar a justos al arrepentimiento, sino a pecadores” En este mundo, hay muchos paralíticos espirituales. Hay muchos jóvenes que viven quejándose, diciendo que nadie les ayuda. Hay también muchos jóvenes como Levi que viven autosuficientes sentados en el banco de los tributos públicos. A ellos tenemos que ir y llevarles al médico espiritual Jesucristo. Este fin de año preparando el culto de Navidad, llevemos a Jesús a muchos enfermos espirituales. De esta manera, ellos recibirán la nueva dirección de la vida en Jesucristo. Tengamos una nueva dirección por la palabra para levantarnos de todo tipo de parálisis espiritual.
Como ustedes saben, la semana pasada debía preparar un examen en menos de una semana. La mayoría de mis compañeros pensaron que quedaría suspendido para el año 2021. Pero imprevistamente nos hicieron la convocatoria. Humanamente me quedé paralizado y pensaba que sería imposible preparar esto, además ya había empezado la ronda de exámenes y muchos estaban reprobando por el poco tiempo de preparación. Mi compañero y yo nos sentíamos inseguros. Pero justamente el Señor, me permitió un tiempo de práctica para este examen. 1) Primero me ayudó a confiar en él. Por eso, antes de prepararme primero oraba y preparaba el cuestionario para el estudio bíblico. 2) Pude ver como el Señor me estaba preparando con su palabra. 13b “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” Fue con esta fe que vine a Jesús humildemente para pedirle su misericordia y me permitiera aprobar este examen. Entonces, el Señor me llenó de convicción y me sano de toda queja e incredulidad que me hacían como un paralitico espiritual. De esta manera pude aprobar satisfactoriamente este examen. Fue así que invité a mi compañero de grupo para participar en el culto de Navidad. Dios me bendijo con obtener un título en Argentina como locutor nacional. Por eso experimenté la vida hermosa y victoriosa en Jesucristo. Les doy gracias a Dios, gracias por las oraciones de mi familia y mis hermanos en Cristo. Ahora oro a Dios para ubicarme profesionalmente y seguir a Jesús hasta el fin.
En conclusión. Hoy Dios nos regaló una libertad de la cama de miedo y de queja. Jesús es nuestro único medico espiritual quien vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento. Jesús nos mira con la mirada de médico. Si confesamos, él nos da el perdón y sanación. Nos da la libertad de los pecados y sana por completo. Y nos da nueva identidad, diciendo: “¡Ten ánimo hijo, tus pecados te son perdonados, ¡levántate!, ¡Sígueme!” Si nos levantamos de todo tipo de lecho, si nos levantamos de nuestra vida vieja, nos está esperando una vida nueva como discípulo de Jesús, como base espiritual de la iglesia de Dios. Sigamos a Jesús nuestro medico espiritual y disfrutemos de la vida sana, gozosa y victoriosa. Amén.
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M. Juan Carlos Vivas (AR)
( 23 de julio de 2021 )
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