- INICIO
|- MENSAJES
|- ARGENTINA
|- LA PLATA
|- JUAN CARLOS VIVAS
Lucas 11:5-13
11:5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes,11:6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante;
11:7 y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?
11:8 Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.
11:9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
11:10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
11:11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?
11:12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
PEDID, BUSCAD Y LLAMAD
La semana pasada estuvimos aprendiendo de la oración del Señor, y vimos en seis aspectos algunos elementos y características que debería tener nuestra comunicación con Dios, por ejemplo: debemos alabar/exaltar a nuestro Padre celestial, sujetarnos a su voluntad, pedirle por nuestras necesidades, arrepentirnos, etc. Pero como les decía al final, hay otros aspectos de la oración, los cuales no pudimos ver la semana pasada pero que en la biblia se expresan claramente. Hoy vamos a ver algunos de estos. En primer aprenderemos que nuestra oración debe ser con persistencia, también -como lo dice el título del mensaje- que no solo debemos pedir, sino también actuar y finalmente charlaremos de la bondad de Dios como nuestro Padre proveedor. Les pido que con lo que vamos aprendiendo hasta ahora, hagamos un mapa en nuestra mente de cómo debemos orar y le pido a Dios que esto nos permita tener una oración integralmente bíblica. Amén.
ORAR CON PERSISTENCIA
Luego de enseñarle a los discípulos la oración del Padre nuestro, Jesús relata una parábola que vemos entre los versos 5 al 8, la cual consiste en lo siguiente: hay tres hombres, dos de ellos son vecinos y uno es un visitante, suponemos que era viajero. De los vecinos voy a llamar a uno “el anfitrión” y a otro “el amigo”. Resulta que un día muy de noche el viajero fue a la casa de su amigo el anfitrión, pero este, aunque lo recibió en casa, no tenía comida que darle. Por eso el anfitrión, decidió ir a casa de su amigo y vecino y pedirle ayuda, que por favor le prestara tres panes para poder darle de cenar al visitante. Pero el amigo tenía un impedimento para poderlo ayudar, como era tarde, su familia estaba dormida, y como su casa solo tenía una habitación, podía despertarlos con el ruido.
Este era el panorama. Sin embargo, algo fundamental es que esta parábola se trata de una pregunta. Es decir, Jesús planteó la historia y le cuestiona a sus oyentes: ¿si ustedes fueran el anfitrión en apuros, creen que su amigo no les ayudaría? A lo que el mismo respondió (v.8) “Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.” Este escenario es análogo a muchas situaciones de nuestra vida diaria. Muchas veces tendremos momentos en que no podremos resolver una situación por nuestra propia cuenta y en la que necesitamos de un amigo que nos ayude. En esa circunstancia los cristianos debemos acudir a Dios quien es nuestro amigo, a quien podemos pedirle en cualquier situación u hora.
Me gusta que en esta historia el anfitrión no esté pidiendo algo para su propio beneficio, y que además haya tenido que buscar al vecino en un horario inapropiado. Porque esto nos enseña, primero, que no solo debemos orar a Dios por nuestra necesidad, sino que debemos rogar al Señor para resolver las necesidades de nuestros hermanos, amigos y aún los desconocidos. Pero también aprendemos que al Señor podemos pedirle en cualquier horario, aun cuando los demás duermen (la noche y madrugada), cuando se estén recreando o estén en sus ocupaciones (Trabajos y estudios).
Estás son enseñanzas muy importantes. Pero dentro de lo que dijo Cristo resalta la palabra “importunidad”. ¿qué significa este término? Quiere decir persistencia, insistencia, intensidad, perseverancia, sin ninguna vergüenza. Lo que quiso decir Jesús es que nosotros debemos pedirle al Señor con esta actitud, porque así como el anfitrión pudo conseguir un favor de un vecino, con toda certeza la oración ferviente recibirá respuesta de nuestro Padre Celestial. Para Dios nunca es medianoche, él nunca siente molestia cuando alguno de sus hijos se acerca pidiéndole socorro, tampoco tiene prioridades mayores a nuestra urgencia. Dios siempre contesta generosamente nuestras peticiones y nos da lo que realmente necesitamos.
Sin embargo, muchos cristianos no suelen orar con insistencia, sino que le piden una sola vez a Dios, y luego, más nunca se lo mencionan, y aunque algunos hacen así por desconocimiento, hay una gran mayoría que no son insistentes porque sienten vergüenza en molestar a Dios y piensan que él está muy ocupado como para ayudarnos. Pero ya vemos que este es un error y que nuestra actitud debe ser totalmente contraria. Debemos pedir una y otra vez a Dios, en cualquier hora, por cualquier tópico. Como dice Hebreos 3:16 debemos “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
La oración persistente es importante porque la misma nos ayuda a estrechar nuestra relación con Dios y experimentar su obra. A medida que insistimos en algún tópico vamos relacionándonos con el Señor, comprendiendo su voluntad, y cuando vemos su actuar (por sí o por no), experimentamos su gracia y poder.
Yo por muchos años oraba para que mi hermano (José Juan) tuviese un encuentro personal con Jesús, cada mañana le pedía al Señor que de alguna u otra abriera su corazón y él tomara la decisión de seguirle. Para mí este tópico era muy urgente, porque yo amo a mi hermano con todo mi corazón y no quería que el viviera sin Cristo. Yo sabía los peligros de esto. Pero aunque yo le di la palabra por un tiempo, sucedió que terminamos discutiendo y él se apartó y vivió en muchos pecados. Esa fue una situación como la del anfitrión de la historia de Cristo, porque ya yo no tenía maneras de ayudarlo y solo pude orar persistentemente a mi Dios por la vida de él ¿y qué pasó? Por la gracia del Señor, varios años después, José Juan tuvo un deseo espiritual sembrado por el Señor y una noche él mismo me pidió que le ayudara a acercarse a Dios porque estaba cansado de fracasar fuera del Señor. y al día de hoy mi hermano sigue/sirve a Jesús ¡Gloria a Dios! Les confieso que en este proceso yo muchas veces me desesperaba, pero precisamente la oración persistente y sin vergüenza me ayudó a experimentar la guía de Dios y su obra maravillosa. Él me enseñó a tener paciencia, confiar en su tiempo y aceptar que todo sucede bajo su voluntad, no por mis caprichos.
Esta ha sido mi experiencia, y yo te animo a que dejes de tener una oración simple y tengas una oración de importunidad, para que, así como el anfitrión, como yo, y como muchos otros siervos, también experimentes la obra de Dios. Amén
EL PROCESO ES PEDID, BUSCAD Y LLAMAD
Leamos los v.9,10 “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Hasta ahora hemos aprendido que debemos orar con persistencia. Pero como leemos es estos versos, realmente nuestra petición no debe quedar en la oración, sino que debe seguir un proceso de tres pasos: pedir, buscar y llamar.
Pedir, es hacer nuestra solicitud, es trasmitirle a Dios a través de nuestra boca cuáles son los deseos de nuestro corazón. Como vimos en la primera parte, esto debemos hacerlo con persistencia y sin ninguna vergüenza. Podemos tener peticiones de oración por nosotros mismos, pero también debemos orar por las necesidades de los demás. No debemos limitar nuestras peticiones solo a algunos aspectos de la vida, podemos pedirle al Señor por cualquier aspecto. Recuerdo que cuando estaba en la Universidad en Venezuela, debía hacer un viaje de dos horas aproximadamente, pero para llegar a tiempo debía salir muy temprano de mi casa (a las 4 am), esto implicaba que debía levantarme a las 3 am aproximadamente. Si no me levantaba puntualmente perdía el transporte de la Universidad y no podía ver clases. Y había un tiempo que por mi cansancio me quedaba dormido, era muy difícil levantarme y eso estaba afectando mi rendimiento en la Universidad. Yo creía que no era necesario poner esto en oración, pensaba que era absurdo pedirle a Dios para que me ayudara a despertarme a tiempo, pero una Pastora me enseñó que esta palabra y me animó a pedirle a Dios por este tópico. Y de verdad experimenté mucho al Señor en toda mi carrera gracias a este tópico de oración. Entonces, hermanos, podemos pedir por cualquier cosa que necesitemos, aunque a usted le parezca muy inalcanzable o muy insignificante. No nos cohibamos. A lo sumo, lo peor que puede pasar, es que Dios nos diga que no, pero si no le pedimos no sabremos siquiera cuál es su voluntad.
El segundo paso es Buscar, que significa ir en post de aquello que estamos pidiendo. El primer paso, la petición, es una posición bastante pasiva, pero el buscar implica mayor actividad, consiste en salir a averiguar dónde está lo que necesitamos. La forma de buscar es muy diversa y dependerá de nuestro tópico en sí, pero generalmente requiere estrategia, mucha creatividad, salir de nuestra zona de confort y a veces paciencia. Muchos cristianos cometemos el error de quedarnos en la petición y esperar que lo demás nos caiga literalmente del cielo. Otros cristianos también nos equivocamos de orden, porque buscamos sin antes pedir, pero el orden correcto pedir y luego buscar. Si usted desea tener un profundo conocimiento de la Biblia, debe primero pedirle a Dios y luego diligentemente escudriñar las escrituras. Si lo que quiere es una oveja para enseñarle la biblia debe orar a Dios que se la conceda y después salir a buscarla, por ejemplo, a través de pescar. Si su petición es un nuevo empleo, debe pedirle a Dios y luego repartir currículums, aplicar por internet o preguntar entre sus amigos. Si usted desea aprobar un examen, una materia o recibirse (graduarse), entonces después de pedirle a Dios debe estudiar. Asimismo, si usted quiere salud o si tiene algún otro proyecto, debe orar y luego actuar, en primer lugar, a través de la búsqueda.
Y fíjese que dije que de nuestra acción, lo primero es buscar, pero lo siguiente es llamar. Literalmente se refiere a tocar la puerta. Esto quiere decir que una vez que hayamos orado y buscado, una vez que vemos una posibilidad, lo que sigue es intentarlo persistentemente. En el caso de la parábola de Jesús, es lo mismo que hizo el hombre cuando siguió tocando la puerta hasta que su amigo le ayudó. Pero cada situación tiene su forma particular de llamar. Volvamos al ejemplo de la oveja y el empleo. Suponga que ya usted oró y salió a buscar, y de repente surgen algunas posibilidades, usted nota que una persona está bastante interesada en recibir el estudio bíblico o ve que en una empresa lo llaman, entonces lo que viene es, en el caso de la oveja, que usted le invite un café, un mate, o comparta más tiempo con él(o ella) y finalmente le proponga el estudio bíblico; y en el caso del trabajo, lo que viene es que usted se prepare para su entrevista e intente convencer al reclutador de que usted es la mejor opción. Muchas veces la puerta no se abre a la primera, y debemos seguir intentando hasta que alguna nos abra, por eso un pastor llamó a este tercer paso: perseverar.
Como vemos, los tres pasos que nos sugirió Jesús (pedir, buscar y llamar) están ordenados en una escala creciente de intensidad, es decir que el siguiente es más exigente que el anterior, pero solo no porque sea más difícil, sino porque también incluye al anterior o los anteriores. No podemos salir a buscar y abandonar la oración, tampoco podemos llamar y olvidarnos de orar y buscar. Estos son como una escalera de tres escalones. También es importante resaltar que estos tres pasos requieren fe, diligencia y paciencia. Pero sobre todo implica tener confianza en Dios ¿por qué digo esto? Volvamos a ver el v.10 “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Jesús afirma que todo el que pida, busque o llame, respectivamente recibirá, encontrará y se le abrirá. Esto significa que siempre recibiremos una respuesta departe de Dios. Positiva o negativamente, Dios nos responderá. Pero no nos debemos confundir y creer que literalmente todo lo que pidamos a Dios lo dará. Entonces ¿por qué Jesús dijo esto?
Para entender leamos los v.11-13 “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” me gusta que Jesús use un ejemplo tan sensible para nosotros, y aunque parezca absurdo, precisamente es lo que el Señor quería mostrarnos. Es absurdo que un padre le dé a su hijo una piedra en lugar de un pan para comer, también es ilógico que le dé una serpiente venenosa en vez de darle comida, y es imposible que un papá en su sano juicio le dé un escorpión a su bebé que solo quiere un huevito frito o hervido. De igual manera es absurdo, ilógico e imposible que Dios Padre nos dé algo que nos pueda hacer daño. Nosotros somos pecadores, y aún así le damos lo mejor y conveniente a nuestros hijos, Más aún lo hará Dios que es santo, perfecto y todopoderoso.
Por eso es que no todo lo que pedimos lo recibiremos, porque no todo nos conviene. Inclusive, hay cosas que son buenas en sí mismo pero que para nosotros serían dañinas o no es el tiempo indicado para que las tengamos. Y tenemos muchos ejemplos en la palabra de esto. El apóstol Pedro le pidió a Jesús que desistiera de la idea de pasar por la cruz, no quería que el Señor sufriera e intentó activamente convencerlo, y muchos podrían decir que esto está muy bien, pero Jesús no le concedió ese deseo, de hecho, le reprendió, porque no era lo conveniente ni para Pedro, ni para toda la humanidad.
Entonces si algo que pedimos y buscamos, y no lo recibimos, debemos pedir discernimiento a Dios porque podría ser que no sea el tiempo o directamente Dios no no los da porque no es lo mejor para nosotros. Una buena forma es revisar nuestra petición ante la palabra de Dios, pues si algo está en contra de los principios del Señor no vale la pena seguir insistiendo, pero también tengamos cuidado con el propósito de nuestra petición, como dice Santiago, si estamos pidiendo por vanagloria no lo recibiremos. Santiago 4:3 “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”.
Entonces, hoy hemos recibido principalmente tres aspectos complementarios de la oración (1) nuestras peticiones no deben ser escuetas, sino con persistencia (2) no solo debemos pedir, sino también buscar y llamar (3) debemos confiar en que Dios nos dará todo lo que pidamos siempre y cuando esté en su voluntad y sea conveniente para nosotros. Yo sé que todos acá tenemos tópicos de oración y la idea es que en esta semana nos revisemos y entendamos si estamos obrando bien para recibirlo. Quizá te estás perdiendo la bendición por no buscar, o quizá estás invirtiendo esfuerzos en algo que no es lo que Dios quiere, de cualquier modo, le pido a Dios que con su Espíritu Santo nos dé discernimiento para cambiar nuestra forma de pedir, y conforme a su voluntad experimentemos su promesa de recibir, recibir y abrir puertas. Amén
ARCHIVOS PARA DESCARGAR
|
[22.Nov.2020]_Dominical-UBF-Argentina_(LUC_11..5-13)-Mensaje.pdf
|
Hasta ahora se han realizado 0 comentarios...