- INICIO
|- MENSAJES
|- ARGENTINA
|- LA PLATA
|- JUAN CARLOS VIVAS
Lucas 1:26-56
1:26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,1:27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
1:29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS .
1:32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
1:33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
1:36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
1:37 porque nada hay imposible para Dios.
1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
1:39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
1:40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
1:41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
1:42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
1:43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
1:44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
1:45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.
1:46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
1:47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
1:48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
1:50 Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen.
1:51 Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
1:52 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.
1:53 A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.
1:54 Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia
1:55 ui De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.
1:56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.
MARÍA ALABA AL SEÑOR
Buen día hermanos. Gloria a Dios que nos permite congregarnos el día de hoy para alabarle y glorificarle. Ayer mientras preparaba este mensaje vino a mi mente un pensamiento que escuche hace algunos años y que se le atribuye al teólogo Karl Barth, el cual dice: “Un sermón hay que prepararlo con la Biblia en una mano y el periódico (diario) en la otra” porque aunque nosotros los pastores debemos enseñar la palabra de Dios, nuestra enseñanza no debe estar aislada del contexto que viven cada uno de nuestros hermanos.
Por eso hoy, antes de iniciar el mensaje como cada domingo, he decidido tomarme unos minutos a hablarles del asunto que más ocupa y afecta al mundo, que es la enfermedad ocasionada por el virus COVID-19 (o también llamado coronavirus). Como todos saben, el primer caso registrado de esta enfermedad ocurrió el 31 de diciembre del 2019 en China, en una ciudad llamada Wuhan y hasta anoche oficialmente ya habían 156.000 infectados (5800 fallecidos). Por eso, la semana pasada, la enfermedad fue declarada por la OMS como una pandemia, quiere decir que ya se ha propagado y representa una amenaza para por todo el mundo. Algo que no sucedía desde el 2009 con la gripe A (H1N1).
¡Es asombroso! Pero a pesar del desarrollo de la ciencia, en el año 2020 nos llega una enfermedad de tal magnitud ¿se han preguntado por qué sucede? Quiero que veamos la respuesta en Mateo 24:6-8 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. La biblia dice, que en el tiempo cerca del fin, entre otras cosas, habrá pestes (nótese que está en plural). Estas enfermedades que estamos pasando son parte de un proceso que Jesús nos advirtió. Son las señales antes del fin. Ya el fin está cerca hermanos, y lastimosamente, antes de que llegue vamos a sufrir dolores.
Y usted se preguntará qué debemos hacer los cristianos ante esta situación. Es una pregunta pertinente y es la razón por la cual decidí hablarles de este tema. La respuesta es prepararnos. Pero prepararse no es una sola acción, sino un conjunto. La preparación que debemos tener es tanto física como espiritual. Y quiero empezar a hablar por la preparación física. Algunos cometen el error de no prepararse para los problemas que estamos viviendo porque están anunciados en la biblia, pero esa no es la actitud correcta, más bien, sabiendo todo lo que ha de acontecer, nosotros debemos ser los mejores preparados. Como Noé, que construyó un arca y salvó a su familia. Y en ese sentido, lo primero que debemos hacer nosotros es prevenir el contagio de la enfermedad. Y yo sé que ustedes han oído, leído escuchado un montón de sugerencias, principalmente por internet y redes sociales, lamentablemente algunas son cosas ciertas y otras son falsas, por eso yo investigué fuentes confiables y les quiero mostrar las sugerencias de prevención que encontré: (1) Lávese las manos frecuentemente. Preferiblemente use un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón mínimo por 20 segundos. No use gel antibacterial (2) Adopte medidas de higiene respiratoria. Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos. (3) Mantenga el distanciamiento social. Mantenga al menos 1 metro de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre. Evitar los saludos afectuosos (abrazos y besos), no compartir mate. (4) Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca. Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferirte el virus de la superficie (5) Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo. Debemos proteger a nuestros hermanos, esto es un acto de amor. En nuestro caso si tenemos síntomas, debemos llamar al SAME, número 107, ellos son el ente encargado de ayudarnos. No debemos ir a los hospitales ni asistir al médico sino llamarlos (6) Manténgase informado y siga las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
Esta es la preparación física, que es muy importante. Pero lo más importante para los tiempos antes del fin es la preparación espiritual. Y la misma principalmente consiste en tener fe. (1) en confían en Dios, en su cuidado, en su provisión y en su voluntad. Sé que muchos podrían tener miedo, pero Dios nos dice en su palabra: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10. Además de esto debemos (2) orar constantemente. Dios oye la oración de su pueblo en los tiempos de crisis, por eso debemos permanecer en oración por nosotros, por nuestra familia, por nuestra iglesia, por nuestra ciudad, país, y el mundo entero. Debemos ser como Moisés, quien oraba a Dios cuando una plaga alcanzaba al pueblo y a quien Dios oía y ayudaba a todos. 2 Crónicas 7:14 dice: si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Nuestra actitud al orar debe ser humilde y de arrepentimiento, Dios no rechaza un corazón humilde.
Finalmente quiero decirles que, aunque esta enfermedad ha sido una gran catástrofe, hasta ahora no ha sido tan mortal como anteriores pandemias, el contagio no significa necesariamente la muerte. Hasta anoche la tasa de mortalidad de esta enfermedad era de un 3,7%. Y casi el 50% de las personas infectadas en el mundo ya se han recuperado completamente. Por ello los animo a no tener pánico, sino a prepararnos y tomar nuestro rol como iglesia que es la oración y la alabanza al Señor, para que Dios tenga misericordia de nuestro pueblo. Esto no quiere decir que los cristianos no se vayan a enfermar o, incluso, morir, pero tengamos presente siempre que Dios está en control de todo y sabe lo que está haciendo con cada uno. Amén
Y ahora si quiero que retomemos la lectura de hoy. Que se trata de un pasaje que muchos conocemos y que inclusive estudiamos en diciembre. Se trata de la anunciación del nacimiento de Jesús. Pero hoy quiero que meditemos en un aspecto que poco observamos de este evento, y como lo dice el título, es la alabanza de María. Quien después de quedar embarazada por la obra del Espíritu Santo, aún en medio del conflicto que esto le trajo, alabó a Dios. Y nos enseña cómo debe ser verdaderamente nuestra adoración al Señor. Pero les voy a resumir brevemente el contexto.
LA ALABANZA DE MARÍA
El mismo ángel que apareció a Zacarías y le dio la noticia del nacimiento de Juan el Bautista (que vimos la semana pasada), seis meses después se le apareció a una joven virgen llamada María, que estaba comprometida para matrimonio. Ambos encuentros fueron muy similares, si usted compara los v.13 y 30, verá que ambos tuvieron miedo por la presencia del ángel y él les dijo que no temieran. Tanto a Zacarías, como a María, Gabriel les dio la noticia que serían padres, y curiosamente también su respuesta fue muy similar, comparemos los v.18 y 34. Pero además de esto, luego del anuncio, ambos también tuvieron que enfrentar pruebas. Zacarías por su incredulidad fue enmudecido. Y María como consecuencia de la Misión que aceptó, tuvo que sufrir la posible ruptura de su familia. Me asombra mucho la similitud que hay entre estas dos historias. Y aún me falta por mencionar que, en ambos bebés, tanto en Jesús como Juan el Bautista, el Espíritu Santo tuvo un papel fundamental. Sin embargo, tengo que decirles que entre Zacarías y María también hay grandes diferencias, una de ellas es la alabanza y es lo que quiero que aprendamos hoy.
Leamos los v.39,40 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Cuando María quedó embarazada, tuvo muchos problemas. Su prometido José quería dejarla pensando que ella había sido infiel, pero María sabiendo que su pariente Elisabet era justa, una gran mujer de fe, y que además podría entenderla, porque también había quedado embarazada de forma milagrosa, fue a visitarla, probablemente en busca de consejo de cómo afrontar la situación. Pero apenas María llamó a la puerta pasó algo, el bebé de Elisabet, Juan el Bautista, reconoció la presencia del Señor (el bebé Jesús) y comenzó a saltar en el vientre.
Veamos ahora qué más sucedió. Leamos los v.41b-45 y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. Cuando Juan el Bautista saltó en el vientre Elisabet fue llena del Espíritu Santo, esto era un evento excepcional, recordemos lo que les dije la semana pasada, en nuestro tiempo el Espíritu Santo está sobre toda carne, nosotros somos la morada, pero en aquella época prácticamente nadie tenía el Espíritu, solo algunos siervos de Dios fueron bendecidos con esto. Y Elisabet en este tiempo llena del Espíritu, bendijo a María y alabó a Jesús. Aunque ella podría haber tenido celos o preferencia por su propio bebé, no fue así, sino que recordando la promesa de un Salvador, reconoció al bebé Jesús como su Señor.
¿Qué habrían hecho ustedes si reciben este gran elogio departe de alguien? Quizá algunos se les hincharía el pecho de emoción, otros se sentirían muy orgullosos por los logros alcanzador, pero veamos qué hizo María. Leamos el v.46,47 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. [María alabó a Jesús]. Lo que vemos entre los v.46-55 es un poema/canción que María emitió en favor de Dios a raíz de la gran bendición que había recibido. Allí podemos aprender acerca de la correcta alabanza y lo primero que vemos es que la correcta adoración se trata de engrandecer a Dios. Fíjese María se dijo a sí misma “engrandece al Señor”, y esto significa poner en el lugar más alto a Dios. El Salmista dijo Salmos 145:3 (NVI) Grande es el Señor, y digno de toda alabanza; también dijo en Salmos 150:6 (NVI) ¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Solo el Señor es digno de ser puesto en todo lo alto, y toda criatura debe exaltarlo de todas las maneras posibles. Seguramente ustedes han escuchado que muchas veces se dice en la iglesia “Gloria a Dios” o “para la Gloria de Dios”. Les confieso que los primeros años en la iglesia yo no entendía que significaba eso. Pero después comprendí que se trata de mostrarle a todo el mundo las bondades de Dios de todas las maneras posibles. Y María nos enseña que con este cántico ese era su objetivo. También debe ser nuestro con todo lo que hagamos, porque Dios nos ha creado con el propósito, para elevar su nombre lo más arriba posible, no solo en la iglesia, sino también en nuestros trabajos, en los estudios, en la familia, en todo. Como lo aprendemos en 1 Corintios 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
Ahora bien, Lo segundo que aprendemos de la alabanza de María es que la correcta alabanza viene del alma. En el v.46 vemos que ella dijo: engrandece “mi alma” al Señor. El alma es nuestro ser interior, en otras partes de la biblia también se le llama espíritu o corazón, y principalmente con él es que debemos adorar a Dios. Ciertamente nosotros podemos alabar con nuestras manos y nuestros pies, haciendo algo para nuestro Señor como danzar o tocar algún instrumento, también podemos alabarlo con nuestras voces cantando hermosas canciones, pero si nuestra alabanza no sale del alma, entonces estamos haciéndolo mal y no va a agradar a Dios. Cuando alguien adora a Dios solo externamente bíblicamente es catalogado como un hipócrita. Algo así eran los fariseos y miren lo que les dijo Jesús. Mateo 15: 7-9a Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran,.
En español al culto se le dice solo Servicio Dominical, pero me gusta mucho como se le llama en inglés Sunday Worship Service, que traducido es Servicio Dominical de Adoración. Pienso que este es un nombre que recoge el verdadero propósito por el cual venimos cada domingo a la iglesia: adorar a Dios. Por eso no me gusta que veamos el momento de cantar como el único momento de alabanza o adoración del culto dominical, estrictamente hablando todo el culto, desde la primera canción hasta el aplauso final es una alabanza a Jesús. A veces vamos a la iglesia y queremos que el servicio nos guste a nosotros, pero lo correcto es que celebremos el culto para que le agrade a Dios. Por lo cual debemos tomar muy en serio todas las partes de la reunión y hacerlo de todo corazón.
Y quiero hablarles de la música. El grupo de música de nuestra iglesia hace un gran esfuerzo para guiarnos a todos nosotros a la alabanza a Dios, pero como estamos aprendiendo, no solo se trata de cantar música linda, sino de tener la actitud de adoración. Por lo cual nosotros debemos prepararnos antes de salir de la casa, orando y mentalizándonos que vamos a la iglesia a exaltar el nombre de Dios. Por lo cual debemos llegar temprano para orar y preparar nuestra adoración. Es importante participar de todas las canciones, pero más importante es que cantemos conscientemente y meditando en la letra. Cántele a Dios como que si usted y Él estuviesen solos en este lugar. Por eso es que mucha gente cuando se sabe la canción cierra los ojos, no es por nada místico, sino es para concertarse en la alabanza y hacerlo profundamente. Muchos levantamos las manos, otros se arrodillan y algunos lloran. Yo he escuchado gente decir que esto es exagerado, pero es la forma de cada uno rendirse en adoración al Señor. Sin embargo, insisto, si esto no es de corazón es una hipocresía y Dios rechaza al hipócrita.
Pero usted podría preguntarse ¿y por cuáles motivos yo debería exaltar el nombre de Dios con toda mi alma? Si esa su pregunta, en este pasaje está la respuesta. María hace una larga lista de motivos que me gustaría que viéramos. Leamos los v.48-55 (*)Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. (*)Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; (*)Santo es su nombre, (*)Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen. (*)Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. (*) A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos. (*)Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.
Aunque María tenía problemas, ella no se enfocó en ellos, ni por eso no dejó de alabar, ella hizo un esfuerzo para solo ver los muchos motivos -en su vida y en la historia de su nación- por los cuales Dios debía ser exaltado y en base a ellos le cantó a Dios. Muchas veces nosotros hacemos todo lo contrario a ella. Nos enfocamos en nuestro problema y dejamos que eso desintegre nuestro deseo de glorificar a Dios. Y otras veces esperamos estar en la situación ideal para alabar a Dios. Ambos casos no están bien. El salmista nos enseña en el Salmos 34:1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.
María alabó a Dios por haberla escogido inmerecidamente para servirle. Lo alabó por su poder, por su santidad, por su misericordia, por su justicia, por la provisión y por su fidelidad a sus promesas. Todas estas son buenas razones para alabar a Dios cada segundo de nuestra existencia, pero estoy seguro que cada uno de nosotros tiene motivos más específicos por lo cual exaltarle, y a encontrar esas razones es lo que yo quiero animarlos hoy. Yo por ejemplo lo alabo por nuestra salud, hoy en día es un gran privilegio estar sanos. También por poder buscarle sin persecución, cada vez son menos los lugares donde es peligroso buscar al Señor. Exalto al Señor por la gracia de poder compartir su evangelio con ustedes, yo no lo merezco. Y durante esta semana quiero seguir encontrando motivos para glorificar a Dios.
Hoy hemos aprendido que debemos alabar a Dios en todo tiempo y por todo. Que nuestra alabanza ser profunda, sincera y de corazón. Oro que toda nuestra vida sea una continua adoración al nombre de Jesús. Y que este lugar esté lleno de verdaderos adoradores que le adoremos en espíritu y en verdad.
ARCHIVOS PARA DESCARGAR
|
[15.Mar.2020]_Dominical-UBF-Argentina_(LUC_1..26-56)-Mensaje.pdf
|
Hasta ahora se han realizado 0 comentarios...