JESÚS FUE TENTADO EN EL DESIERTO

Predicado el día domingo, 26 de abril de 2020

Mensaje del libro de Lucas
Palabra: Lucas 4:1-13
Verso Clave: Lucas 4:1-2
Serie - Lect: Lucas - Lec 7
Predicado por: Juan Carlos Vivas Montes
País/Capítulo:   / La Plata
Tipo: Dominical
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Lucas 4:1-13

4:1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto
4:2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.
4:3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan.
4:4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.
4:5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.
4:6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.
4:7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.
4:8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
4:9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;
4:10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;
4:11 y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.
4:12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
4:13 Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.

VERSÍCULO CLAVE

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.


Lucas 4:1-2 (Reina Valera Revisada 1960)

JESÚS FUE TENTADO EN EL DESIERTO


Dios los bendiga amados hermanos. Les saludo con mucho amor en el Señor. Bienvenidos al Servicio Dominical. La semana pasada estuvimos aprendiendo del ministerio de Juan el Bautista, y conocimos que él predicó el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. Gracias a su obra, multitudes confesaron sus pecados, y bautizándose en agua quedaron preparados para recibir a Jesús en sus corazones. Sin embargo, mientras Juan estaba bautizando a la gente, hubo alguien que se acercó para ser bautizado, pero que no lo necesitaba, porque él no tenía pecados, me refiero a Jesús. Obviamente cuando Juan vio al Señor no quería bautizarlo, más bien intentó disuadirlo diciéndole “Señor yo soy el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” pero Jesús insistió “…nos conviene cumplir con lo que es justo” (Mateo 3:13-15) Jesús quiso ser bautizado para cumplir el mandamiento y para darnos el ejemplo, por lo cual Juan el Bautista cedió y lo bautizó ante todos en las aguas del río Jordán.

Pero hay algo que ocurrió en el bautismo de Jesús distinto al bautismo de las demás personas. Leamos el v.22 y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. La otra razón por la cual Jesús fue a Juan para ser bautizado era para dar inauguración a su Ministerio y como podemos verlo, en ese momento hubo la manifestación visible y corporal del Espíritu Santo, y Dios el Padre audiblemente lo anunció como el Hijo de Dios amado. Entonces a partir de ese momento quedó inaugurado el Ministerio de Jesús, fue como el “cortar la cinta roja” (que vemos que lo hacen para inaugurar muchos locales) ¿y qué pasó después de esto? De esto trata el mensaje de hoy. Hoy vamos a aprender de lo primero que hizo Jesús después de su bautismo, y aprenderemos de su entrenamiento en el desierto por 40 días a través de las tentaciones de Satanás. Oro que nosotros aprendamos la estrategia de Jesús para salir bien librado de la tentación y que podamos aplicarlo en nuestro día a día. Amén.

I. JESÚS FUE LLEVADO AL DESIERTO

Leamos los vv.1,2a “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo.” Después que Jesús fue bautizado, el mismo Espíritu Santo que descendió sobre él lo condujo al desierto. Probablemente el desierto de Judea que está unos pocos kilómetros al este de Israel. Estaba muy cerca de donde Jesús fue bautizado. Como vimos la semana pasada, el desierto era un lugar apartado de la ciudad, con pocas comodidades, pero donde se iban aquellos que pretendían soledad y concentración, así como lo hizo Juan el Bautista. Sin embargo, aunque la redacción de Lucas no lo deja muy claro, viendo otro evangelio (Mateo 4:1) se entiende que el motivo de Dios al llevar a Jesús al desierto era “…para ser tentado por el diablo”. Y quizá esto nos parezca extraño, pero nos enseña que muchas veces Dios mismo nos mete en el desierto para que seamos entrenados. Esto no quiere decir que Él es el artífice de la tentación, Satanás es el tentador, pero Dios deja que nos tiente.

Muchos dicen que Dios es malo porque en ocasiones nos mete en el lugar de la prueba, pero esto no es un acto de maldad sino de amor, lo hace para ayudarnos a crecer. 1 Pedro 1:7 dice “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,” Según la biblia nuestra fe es muy valiosa como el oro, pero así como el oro, también debe ser pasada por fuego para que se quemen las impurezas cada vez sea más preciosa. El fuego del cristiano son las pruebas. Pero este es nuestro caso, porque nuestra fe es imperfecta debido al pecado. En el caso de Cristo, el motivo de la prueba era más amplio Dios dejó que Satanás lo tentara para hacer una reparación histórica de la caída del hombre. En el Génesis, en el huerto del Edén, el diablo tentó a Eva, y tanto ella como Adán desobedecieron a Dios y por eso vino la maldición a toda la creación, pero en esta ocasión Jesús también sería tentado pero vencería para traer salvación a la humanidad. Como lo dice Romanos 5:18,19 “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Veamos a continuación las tres etapas de la tentación a Jesús en el desierto.

Primero, Satanás tienta a Jesús con comida. Leamos los vv.2b,3 “Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.” Nuevamente voy a hacer uso de otro evangelio para que entendamos por qué Jesús no comió nada por 40 días. Según Mateo 4:2 Jesús estaba ayunando, lo que indica que voluntariamente se abstuvo de comer alimentos y se dedicó a la oración, a recordar la palabra y tener una relación con Dios el Padre. Jesús sabiendo que iba a ser tentado en el desierto se preparó, y su preparación no fue humana sino espiritual, pero como él estaba limitado a un cuerpo humano en el día 40 tuvo hambre. Acto seguido, Satanás le habló y le dijo lo que acabamos de leer.

Satanás escogió el momento de mayor debilidad de Jesús, y le tentó en su punto débil en ese momento: las ganas de comer. Si algo caracteriza a Satanás es su cobardía, él va a procurar atacarnos cuando estamos sin fuerzas, él sabe que sus posibilidades son pocas cuando estamos bien fortalecidos. Pero él también es astuto porque conoce nuestro punto débil y allí es que le gusta tentarnos. Por todo eso esperó hasta que Jesús tuviese hambre para atacar.

Pero fíjese cómo fue la tentación, él le pidió a Jesús que convirtiera unas piedras en pan, para saciar su hambre, pero también para demostrar que realmente era el Hijo de Dios. Lo primero que llama la atención es que proveerse de comida no estaba mal en sí mismo ¿entonces cuál era el problema acá? El asunto es que si Jesús lo hacía, estaba obedeciendo a Satanás por sobre Dios, además de estar usando su poder para su propio beneficio y no para nuestra salvación. Entonces podemos decir que con esta tentación Satanás quería la obediencia de Jesús, y ese era el pecado en sí.

Pero ahora veamos cuál fue la respuesta de Jesús. Leamos el v.4 “Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.” Jesús enfrentó a Satanás con una cita bíblica, le recordó lo que dice Deuteronomio 8:3. Y normalmente al ver esta respuesta solemos decir solo lo más obvio: que la forma de enfrentar la tentación del enemigo es con la palabra de Dios ¡y claro que es así! En las siguientes partes vamos a hablar más de esto, pero lo que muchas veces no vemos es que Jesús también se valió del testimonio de otros para defenderse, en este caso de Israel. Los invito a leer Deuteronomio 8:2-4 “2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.” fíjense que acá se resume el tratamiento que Dios tuvo con su pueblo en el desierto, donde aunque ellos no sembraban, todos los días, por 40 años, comieron porque Dios les mandaba literalmente del cielo una semilla llamada maná. Y ni siquiera dejó que su ropa se envejeciera, ni que se enfermaran por las condiciones extremas del desierto. En otras palabras Jesús recordó que Dios no dejó morir a Israel, y en base a esto pudo también estar firme ante la tentación del diablo.

Entonces hermanos, aprendemos de esta parte que debemos tener cuidado cuando estamos en debilidad porque en ese momento es que el enemigo nos tienta. También debemos prestar mayor atención a nuestras concupiscencias y necesidades, porque por allí es que Satanás nos va a atacar. Por ejemplo, hoy vivimos momentos de dificultad, donde en el peor de los casos, muchos de nosotros podríamos quedarnos sin trabajo, sin dinero, sin comida, ni luz, ni agua, etc; y debemos saber que el diablo nos puede tentar por allí. Él va a querer que nosotros dejemos de obedecer la voluntad de Dios y lo obedezcamos a él, y no necesariamente nos va a empujar a hacer pecado (como robar, mentir, etc) sino que puede tentarnos a través de sacarnos de hacer la voluntad de Dios u obedecer los tiempos del Señor. Por ejemplo, algún hermano en este tiempo de crisis podría verse tentado a hacer algún trabajo que lo aleje de Dios, que no lo deje congregarse, ni estudiar la biblia, ni servir en la iglesia, etc.; y la verdad el trabajo no es un pecado en sí, pero nosotros debemos tener cuidado y discernimiento, preguntándonos antes de cada decisión si lo que vamos a hacer obedece a la voluntad de Dios o nos desvía de ella. A veces la decisión es difícil, pero como hemos aprendido, podemos recordar el testimonio de otras personas y ser fuertes recordando cómo Dios ha sido fiel y no los ha dejado morir.

Segundo, Satanás tentó a Jesús con poder. Leamos los vv.5-7 “Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.” El desierto de Judea quedaba adyacente a un sistema de montañas. Después de que Jesús superara la primera tentación de Satanás, este lo llevó a una montaña alta para volverlo a tentar. En esta ocasión la tentación fue diferente, pues Satanás le mostró la tierra a Jesús y le dijo algo como: “este mundo es mío -no de Dios- y si te postras y me adoras te lo daré” Obviamente que esta exclamación es una completa mentira, aunque el diablo tiene más poder que nosotros los hombres, de ninguna manera es el dueño de la tierra, este tipo de actitudes son rebeldías contra Dios como la que le hicieron ser expulsado del cielo. Como vemos, él quiere robar el lugar de Dios y estaba haciendo hasta lo imposible por recibir adoración. Con esta tentación él quería la adoración de Jesús.

Pero veamos qué le respondió Jesús. Leamos el v.8 “Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.” Jesús citó nuevamente la palabra de Dios, en esta ocasión Deuteronomio 6:13. Y de nuevo les invito a meditar en el trasfondo de la respuesta de Jesús. No nos quedemos solo con que se trata de un pasaje de la biblia, veamos más adentro. Ese capítulo de la biblia trata de “El gran mandamiento”, es donde Dios le recuerda a Israel que sobre todas las cosas debe amar a Dios y que debe hacerlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Miren Deuteronomio 6:4,5 “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”

Entonces más que recordar y citar de memoria un versículo, Jesús pudo vencer esta tentación porque tenía claro que su mayor propósito era adorar a Dios por sobre todas las cosas y con todo su ser. Podemos llegar a creer que nosotros estamos lejos de recibir una tentación como la que recibió Jesús acá, pero es muy probable que en algún momento de nuestras vidas Satanás nos tiente a todos nosotros con poder. Quizá no nos ofrezca un puesto político, ni una gran fama, pero seguro que el reconocimiento humano podría tentarnos. Les hablo del reconocimiento de un(a) profesor(a), de los padres, del(de la) esposo(a), hermanos, pastores, etc. O si no, podríamos vernos tentados con el dinero, porque a todos nos gustaría tener mucho dinero porque el dinero es poder. Entonces lo que quiere Satanás es que dejemos de adorar a Dios y lo adoremos a él a través de ir tras estas cosas (ídolos). Pero hoy aprendemos que la manera de vencer esta trampa del enemigo es recordando que nuestro mayor mandamiento y propósito es dar adoración a Dios. Nada en el mundo merece que le adoremos, solo Dios es digno, porque él nos creó para eso.

¿Han visto la película “Poema de Salvación”? se las recomiendo. Allí se muestra el testimonio de un cantante argentino llamado Pablo Olivares, que antiguamente hizo un pacto satánico por la fama. Gracias a Dios él fue rescatado de las garras del enemigo, pero su ejemplo nos muestra que Satanás quiere robar la adoración aún de los jóvenes a cambio de un poco de poder. Conozco también que hay una secta (los Illuminatis) que promueve la adoración al diablo, a través de los artistas, a cambio de éxito y fama.

Tercero, Satanás quería matar a Jesús. Ahora leamos los vv.9-11 “Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.” Esta es la tercera y última tentación que en esta ocasión hizo Satanás a Jesús. Aquí lo llevó al pináculo del templo, que era un lugar alto y con gran caída al vacío. Y le habló de una manera particular a Jesús, le dijo: “escrito está” ¿lo ven? Satanás citó literalmente el Salmos 91:11,12, pero lo sacó de contexto para hacer dudar a Jesús del amor de Dios e incitarlo a suicidarse. Satanás quiso que Jesús se matara al inicio de su ministerio para exterminar el plan de Salvación. Ciertamente el Señor de igual forma iba a morir en la cruz, pero en esa ocasión él sería sacrificado por nuestros pecados, y el diablo ahorita quería que él mismo se suicidara por otros motivos.

Debemos notar que el enemigo conoce bien la bien la biblia, y la usa haciéndole pequeños cambios para tergiversarla, o la saca de contexto. Por eso es un seguro para nosotros que conozcamos bien la biblia, no olvidemos que el origen del pecado fue precisamente por esto, porque Eva no sabía bien la palabra. ¿pero como podemos conocer bien la biblia? no hay otra manera sino estudiándola. Debemos estudiarla solos, en grupo, memorizarla, enseñarla, meditarla, escribirla, escucharla, verla, etc. Nosotros tenemos que tener un tratamiento a diario con la palabra, y debemos manejarla bien, para evitar ser presa del diablo. Obviamente el diablo no se nos va a presentar en persona y de forma fea, pero si a través de falsos maestros que nos enseñen mal y nos conducen a la muerte, espiritual y física.

Aprendamos cómo lo hizo Jesús: v.12 “Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” él sabía que el Salmos 91 enseñaba acerca de la protección de Dios más no era una licencia para tentar o probar a Dios en cuanto a sus promesas. Por eso es que citó Deuteronomio 6:16. Entonces ahora si me gustaría resaltar la importancia de conocer bien la biblia, pero no solo su letra textual, sino también su contexto. Para que no nos engañen. ¿Ustedes han oído de la armadura de Dios? esta es una analogía que está en Efesios 6 donde se nos enseña todos los aspectos que debemos tomar los cristianos para ir a la batalla contra los enemigos. Allí a cada parte de la armadura de un soldado se le dio un nombre bíblico en función de su utilidad. Por ejemplo se dice que el casco (o Yelmo), con el cual podemos protegernos la cabeza, es la salvación; el escudo, con el que apagamos los dardos del enemigo, es la fe; y así sucesivamente. Lo interesante es que de toda la armadura, el único elemento ofensivo es la espada, y precisamente allí dice que la espada es la palabra de Dios. (Efesios 6:17) “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;” entonces podemos ver que es muy importante tener la palabra en nuestras mentes, y también saberla manejar, para poder atacar al diablo cuando nos tiente. A veces va a ser necesario, para superar la tentación, que solo recuerde el verso y otras veces que se lo diga a alguien más, pero siempre la va a necesitar.

Y para finalizar quería que viéramos el v.13 “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.” Después de las tres tentaciones fallidas el diablo se fue de la presencia de Jesús. Lo que nos enseña que si lo podemos llegar a vencer. Santiago 4:7 dice “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Nosotros no podemos evitar que el enemigo nos tiente, él siempre lo va a hacer porque él es el diablo, pero lo que si podemos hacer es resistirlo para que se valla y este es el mensaje que hoy quiero dejarle. Quizá hoy, mañana o pasado, usted vaya a ser tentado. Yo no sé cuándo, pero sé que sí será así. Y cuando eso pase yo oro que nosotros podamos imitar lo que hizo Jesús. Primero orar y depender de DIos como lo hizo él en el tiempo de ayuno y luego recordar la palabra y usarla bien y oportunamente. Considerando el contexto y recordando el testimonio de otros siervos de Dios. Oro que esto sea muy práctico en nuestras vidas. Qu superemos las tentaciones de pensamiento, de acción y hasta las de omisión. Amen.

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